Misael y Andrés Pastrana, dos expresidentes rodeados de polémicas

foto tomada de: Andres Pastrana

A Misael le decían “la Hiena”, un apodo que se ganó por un accidente que sufrió a los 15 años en su casa. Nunca se especificó la razón de las quemaduras, lo que sí quedó claro fueron las secuelas. Quedó con un tic en el rostro que lo hacía sonreír permanentemente. Era un técnico, más que un político, alguien que estuvo asociado y que le debe mucho a su cercanía con los Ospina. En 1970 era la ficha de los conservadores para ser presidente del país. Y también de los liberales. Había tensión en el Frente Nacional, ese pacto en el que liberales y conservadores se turnaban el poder porque aparecía, y con mucha fuerza, el general Rojas Pinilla. Después de haber sido sacado a bastonazos del país, regresó con un partido propio: la Anapo. El fervor popular era absoluto y la gente lo acompañó en las urnas. Luego ocurrió el fraude.

Hubo un apagón informativo. En las primeras noticias, la Anapo aparecía ganando, luego se cortó la energía y, cuando se reanudó el envío de noticias, Pastrana era el ganador. Carlos Lleras Restrepo salió en cadena nacional a mandar a dormir a todo el mundo. La gente ya se organizaba para exigir justicia y transparencia, pero en esa época no se contaban con las suficientes garantías para hacerlo. La herida quedó abierta.

Hay que recordar que, en ese momento, el país vivía algo parecido a una bonanza económica y social. Cali, en 1971, sería sede de los juegos Panamericanos, el más grande y demandante evento deportivo que hemos tenido en el país. La cantidad de recursos dispuestos para hacerlos despertó indignación entre los estudiantes. En Cali se levantaron. El 26 de febrero de 1971 miles de estudiantes de la Universidad del Valle salieron a las calles a protestar. La respuesta del gobierno fue la muerte. Les lanzaron la policía y el ejército. Las cifras oficiales hablan de hasta cuarenta jóvenes asesinados. La verdad pudo haber sido mayor. Los detenidos, muchos de ellos torturados, llegaron a seis mil.

Durante todo su gobierno reprimió a sangre y fuego a las protestas. Era difícil saber el saldo de heridos, de muertos. Sus defensores hablan de que se logró un hecho histórico: conseguir el mundial de fútbol para Colombia, algo que jamás se pudo concretar.

Hubo otros dos hechos en su gobierno que desestabilizaron la historia del país: uno fue la creación del UPAC, que buscaba modernizar la economía colombiana y poder crear préstamos para que la clase media comprara casas. Veinticinco años después, esta burbuja estalló y la gente se dio cuenta que había pagado cuatro y hasta cinco veces el valor de sus casas. Y dos, lo más aberrante fue el Pacto de Chicoral. El 9 de enero de 1972, Pastrana se reunió con terratenientes y congresistas, frenando los intentos de reforma agraria que habían hecho gobiernos anteriores con la creación de institutos como el Incora. Esto abrió todavía más las heridas que había en el campo colombiano y profundizó el conflicto. Otra vez los campesinos se quedaron sin tierra.

Veintiocho años después del fraude electoral que coronó a Misael, su hijo Andrés les ganaba las elecciones a los liberales, a Horacio Serpa. Dice la sabiduría popular que Andrés Pastrana no dejó gobernar durante cuatro años a Samper -publicó los narcocasettes donde se probaba que el Cartel de Cali había financiado la campaña de ese candidato. Algunos tildaron esa delación como algo de mal gusto, inoportuno, desestabilizador. Pastrana intentó lograr la paz con las FARC, cuando esto era algo que les importaba a los colombianos. Organizó una zona de distención, que tuvo muchos problemas técnicos y, el día en el que iba a instalar la mesa de negociación del Caguán, sufrió un desplante histórico por parte de Manuel Marulanda Vélez, el de la Silla Vacía. Las FARC siguieron delinquiendo y esos años fueron vitales para su expansión. Pero otra cabeza se le sumaba a la hidra, los grupos paramilitares se ensanchaban por todo el país, dejando a su paso masacres terribles como la de La Gabarra, en el Catatumbo, el Salado en Montes de María, Ovejas, Sucre y tantas otras, a la vez que se disparaba el número de desplazamientos y desapariciones.

A todos estos problemas se suma otro, a casi tres décadas de haber dejado su mandato. La relación con Epstein y su compañera, Ghislaine Maxwell, jefes de una red de prostitución infantil alrededor del mundo y que, además, hicieron una fortuna con sus especulaciones financieras. Hay correos en donde se lee claramente a Maxwell ufanándose de que el presidente de Colombia le permitía volar sus Black Hawk y hasta dispararles a insurgentes.

El legado de Misael y de su hijo Andrés Pastrana está, sin duda, manchado de escándalos y de fraude, y podría estar implicado en el peor escándalo sexual que ha soportado el poder en el mundo.

Andrés Pastrana, mientras tanto, guarda silencio.

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