Tranquilos, no es una fake news. Con esto no se quiere decir que el ex presidente venezolano sea un tipo honesto que no tiene un solo dólar en sus cuentas. Lo que pasa es que el gobierno de Estados Unidos olvidó un pequeño detalle: Maduro está en la lista Clinton y no puede tener plata para disponer. Esto quiere decir que no puede pagar a su abogado y, por lo tanto, puede pedir que se desestime su caso.
Desde que lo vimos celebrando torpemente el año nuevo en inglés, esposado y con un gorro de habitante de calle newyorkino, Maduro ha desaparecido del radar mediático. Es más, si vamos más a fondo, el flujo de noticias sobre Venezuela simplemente se cortó. Es como si una niebla extraña, pesada, nos nublara. Pero este año, desde el 3 de enero, el único tema, el principal, el imperante, era Venezuela. La operación con la que Trump entró a ese país y mató a más de ochenta personas, llevándose de paso a su esposa Cilia Flórez, ocupó la atención mundial. Pero, a casi dos meses de su irrupción, Maduro es sólo una figura casi que mitológica. Desde entonces han estado encarcelados en Nueva York. Para su defensa contrató a un abogado, Barry Pollack pero, desde el pasado 20 de febrero, él le está pidiendo infructuosamente al juez que lleva el caso contra el exmandatario venezolano, Alvin Hellerstein, que pueda desbloquear recursos para que pueda cobrar sus honorarios.
En una maniobra jurídica cuestionable, le fue negada esa autorización por parte del Departamento de Estado. Pollack escribió una carta en donde explica por qué no podrá seguir representando al venezolano: Al negarse a autorizar al gobierno venezolano a pagar los gastos de defensa del señor Maduro, la OFAC obstaculiza su capacidad para asegurarse los servicios de un abogado y, en consecuencia, su derecho constitucional —garantizado por la Sexta Enmienda (de la Constitución)— a ser representado por el abogado de su elección”.
Ahora empieza una niebla jurídica que será difícil de explicar. Es que, al no tener abogado, Maduro podrá encontrar una rendija con la cual se podrá escapar de sus obligaciones legales en Estados Unidos, pedirá que le desestimen el caso. Así lo deja ver claro otro extracto de la carta del abogado Pollack: “si la OFAC no da seguimiento a la solicitud de restablecimiento de la autorización inicial, o la rechaza, el señor Maduro presentará en los próximos días una moción formal con el fin de solicitar la intervención del tribunal”.
Maduro está recluido en el Centro de Detención Metropolitano de Brooklyn junto con su esposa Florez. Esto, que podrá ser visto en un principio como algo negativo, podría ser una torpeza del gobierno norteamericano que capitalizaría muy bien el expresidente. Con el correr de los días será fundamental como transcurre un caso que va muy lento. La próxima comparecencia ante el juez será el 27 de marzo.



