Sobre las siete de la mañana de este 8 de julio el presidente electo Abelardo de la Espriella decidió suspender “el proceso de empalme” con el gobierno Petro. Así fue la orden que le dio el presidente electo al vicepresidente José Manuel Restrepo. Como contraparte el ministro de Hacienda Ávila afirmó que era “intolerable el nivel de agresión que estamos recibiendo los miembros de este gobierno”. En este tire y afloje el que sale perdiendo es el país. La verdad es que, en las últimas 72 horas, el nivel de los trinos de Petro ha subido con intensidad. El actual gobierno ha decidido no reconocer a Abelardo de la Espriella como presidente debido al estrecho margen con el que perdió: menos de 250 mil votos. Así que, en las horas de la noche de este 7 de julio, Petro afirmó que el verdadero presidente es Iván Cepeda Vargas y que no aceptará a otro nombre. Esto deja un gran vacío constitucional y significa imponer un clima absolutamente inestable y antidemocrático que preocupa tanto a políticos como a la sociedad civil.
Petro había ordenado que, ante los rumores de un supuesto escándalo de corrupción dejado por este gobierno, el proceso de empalme se televisara. Pero este no realizará porque, según Abelardo “Mi deber es proteger los intereses de la Nación y garantizar una transición seria, transparente y al servicio de los colombianos, nunca legitimar el desastre ni el desconocimiento del orden constitucional” así lo dijo en la mañana de este martes.
Activistas como Jerome llamó al presidente como “golpista” y que debemos esperar lo que viene. Una de las razones que desacomodó al presidente fue la entrevista que le hicieron en Semana a Carlos Lucio en donde se habla de un juicio constitucional. Lo que llevó a Petro a hacer esta afirmación: “El presidente de Colombia no reconoce la legitimidad del gobierno entrante. Abelardo no ganó las elecciones”.
Las razones de Petro para no reconocer a Abelardo es por su campaña agresiva contra la izquierda en donde afirmó que terminaría “destripándola”, la doble nacionalidad de Abelardo de la Espriella y la injerencia indebida de los Estados Unidos en el proceso democrático colombiano. Esta noticia está en desarrollo. Lo que se sabe es que no se tolerará, en el gobierno, los dichos que dijo Lucio contra el presidente en una entrevista que para muchos periodistas no se debió hacer jamás y se convirtió en un polvorín.



