¿Quiénes son los Conquistadores de la Sierra, el grupo que aterroriza a Santa Marta?

 A finales de los años setenta, Santa Marta era conocido por buena parte de lo que llaman “El mundo civilizado”. La mejor marihuana del mundo salía de los alrededores de esta ciudad, considerada “La Bahía de América”. Grandes familias, como los Dávila, de alto linaje y turmequé, acrecentaron sus fortunas a punta de maracachafa. Luego, la fiebre de la marihuana dio paso a la coca, producto extraordinariamente rentable que se comercializó en Europa, gracias a la eficacia de la Alemania nazi, que llevó desde Perú y Bolivia las plantas para crear tan poderosa droga.

El país empezó a conocer sobre Los Conquistadores de la Sierra debido al estruendo que hacía uno de sus más poderosos líderes: Bendito Menor. Sin embargo, los orígenes de este grupo podrían encontrarse a mediados de los años noventa cuando Hernán Giraldo, poderoso señor de la guerra, llegó a la Sierra Nevada de Santa Marta y creó el Bloque Resistencia Tayrona, que vivía de lo que viven ahora los “Conquistadores”:  la extorsión, el sicariato. Pero a todos estos crímenes se sumaba uno todavía más horroroso: la violación de más de doscientas mujeres, muchas de ellas menores de edad, a cargo de Giraldo, a quien llamaban Taladro.

En 2008 fue extraditado a los Estados Unidos. Giraldo intentó ser gestor de paz durante el gobierno Petro, pero fue rechazado. En 2026, cuando intentaba recuperar la libertad, un juzgado penal de Santa Marta lo condenó a 20 años, 11 meses y 24 días de prisión por los delitos de acceso carnal violento agravado, trata de personas con fines de explotación sexual, tortura y aborto forzado contra niñas campesinas de 10 a 12 años, a quienes obligaba a ingresar a cárceles como La Modelo de Barranquilla y penales en Antioquia.

Pero la hidra apenas perdió una de sus mil cabezas. Giraldo había creado una oficina de sicariato en el Caribe y aparecerían personajes como Chucho “Mercancía” o Chucho “Pachenca”, quien le daría su apodo al grupo, buena parte de él conformado por descendientes directos de Giraldo. Desde entonces, se han venido sucediendo capturas, asesinatos y desapariciones, además de cambios de nombre, que no han hecho sino acentuar aún más la violencia en Santa Marta y todo el Magdalena. A finales de la década pasada, después de que sacaran del camino a Chucho Mercancía, el poder lo asumirían dos hermanos, Fredy y Carmen Evelio Castillo Carrillo. Este último se encuentra bajo custodia policial, pero al primero, al que llaman Pinocho, es uno de los objetivos del nuevo gobierno de Abelardo de la Espriella.

La ofensiva que ha dado el actual gobierno ha despertado el caos en Santa Marta, debido a la retaliación que asumieron los Conquistadores de la Sierra. La muerte de alias Cholo hizo estallar el paro armado en la ciudad y el presidente Abelardo anuncia que impondrá la dureza de la militarización para controlar lo que parece ingobernable. En Santa Marta, a la desesperación la sucede la resignación. La violencia parece haberse instalado desde hace más de cuarenta años. El nuevo gobierno aspira a erradicarla.

Noticias al Minuto

* Las opiniones, análisis, interpretaciones y posturas expresadas en los informes, artículos y contenidos publicados en este espacio son responsabilidad exclusiva de sus autores e investigadores.

La Fundación Paz y Reconciliación (PARES) no necesariamente comparte, adopta ni se compromete institucionalmente con dichas posiciones.

Estos contenidos se presentan en el marco del ejercicio de investigación, reflexión académica y debate público, con el propósito de aportar a la comprensión de las realidades sociales y políticas del país.

Picture of Redacción Pares

Redacción Pares