Ituango: entre la violencia y la ola invernal

Por: Ximena Sierra Investigadora regional en el Bajo Cauca – Pares


La crisis humanitaria que hoy se presenta en el municipio de Ituango, en el Norte de Antioquia, es la muestra del fracaso de la estrategia de seguridad del presidente Iván Duque, que, a tres años de su mandato, no ha podido garantizar la seguridad en esta zona del país. Según registros que tiene la Unidad de Víctimas y la Personería municipal de Ituango, hasta el día de hoy, 26 de julio de 2021, serían 3.721 personas, pertenecientes a 1356 familias provenientes de 29 veredas, las que se han desplazado desde el pasado 21 de julio y se encuentran en el casco urbano del municipio. A esto se le suman los desplazamientos de cuatro veredas del municipio de Peque que limitan con Ituango. Según la Red de organizaciones sociales y campesinas del Norte y Bajo Cauca (REDOSC), serían 35 personas de 12 familias las que han llegado desplazadas en las últimas horas al casco urbano del municipio de Peque. Y es probable que con el pasar de las horas las cifras aumenten.


Desde la Fundación Paz & Reconciliación (Pares) hemos hecho seguimiento a la situación de seguridad que se está presentando en el municipio de Ituango. Los desplazamientos que hoy se registran son resultado de la confrontación que sostienen por este territorio el grupo armado organizado (GAO) ‘Clan del Golfo’ y el grupo armado Post-FARC (GAPF) ‘Frente 18’. Ituango tiene un valor estratégico para estos GAO, pues desde allí pueden hacerse con el control del Nudo del Paramillo, región que representa un área estratégica para el desarrollo de economías ilegales como el narcotráfico y la minería ilegal. Quien controle dicho territorio tendría garantizada una retaguardia que le permitiría incursionar en Urabá, Chocó, la costa atlántica, Antioquia y conseguir el tránsito hacia el sur de Bolívar. Además de lo anterior, es una zona donde actualmente hay intereses de proyectos mineros multinacionales.