Mientras los fallecidos llegan a 2.000, María Corina Machado anuncia que regresará a Venezuela “pronto”.

Pocas veces en este continente hemos visto una devastación como la que se vive desde la semana pasada en Venezuela. Las imágenes estremecen. Sectores como La Guaira, que están contiguos a la playa, han sufrido con rigor un sismo que deja ya 2.000 muertos, 5.034 heridos y más de 1.000 edificios afectados. Lo que estremece es ver cómo familiares de las víctimas intentan con sus propias manos remover escombros para poder salvar a los seres queridos. El gobierno colombiano ha enviado un centenar de rescatistas y se han unido a las múltiples muestras de solidaridad que ha recibido Venezuela desde que ocurrió el terremoto. En Bogotá hay varios centros de acopio, empezando por el que ha abierto el consulado de ese país en la capital. La ciudadanía ha ayudado con comida, medicina y ropa.

En medio de este caos ha aparecido una de las líderes de Venezuela en la diáspora, María Corina Machado. La premio nobel, quien esperaba ser la presidenta de los venezolanos, después de la intervención del ejército norteamericano el 3 de enero del 2026, sigue en Europa pero, a través de una declaración publicada en sus redes sociales afirmó que próximamente regresará al país, “es mi deber acompañar al pueblo, necesitamos estar juntos”. El silencio de la activista había sido motivo de críticas, ya que el terremoto, ocurrido el pasado 24 de junio, no daba espacio para silencios demasiado prolongados.

En La Guaira se habilitó el pasado domingo el servicio de energía eléctrica, que cumplía una semana de ausencia. Las réplicas han sido una constante y una de ellas, ocurrida el pasado viernes, llegó a los 5.1 en la escala de Richter, lo que ocasionó que se suspendiera el servicio de metro en Caracas. La lentitud con la que se han realizado los rescates, la ineficacia de algunos centros de salud han sido blancos de críticas por un posible deterioro del sistema en los 27 años que lleva el chavismo en el poder. La relativa facilidad con la que, por lo menos, 855 edificios se vieron afectados. Muchos de ellos sucumbieron.

Entre las historias que se han visibilizado está la de Tsunami, un perro que ha ayudado a encontrar a decenas de personas con vida entre los escombros. El tiempo corre y las vidas se van apagando. Es necesario implementar todos los dispositivos de seguridad con los que se puedan contar. La ayuda desde Colombia es indispensable.

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