Se llama Anant Ambani y su nombre en Colombia no significa nada. Pero en Asia es un hombre famoso, tanto que, al salir a la calle con sus novias, el tráfico se paraliza. Es toda una celebridad. De este empresario, uno de los hombres más ricos de la India, país que ostenta una infame desigualdad, salió una solución para el problema que se viene presentando con el sacrificio de 80 hipopótamos que, según científicos, debe hacerse para preservar el medio ambiente en regiones críticas como el Magdalena Medio. Hay que recordar que estos hipopótamos, que hoy están reproduciéndose en ese ecosistema, no surgieron por generación espontánea, la primera camada fue traída por Pablo Escobar a comienzos de los años ochenta y eran parte del zoológico que montó el capo para uso personal en su hacienda Nápoles, ubicada en Puerto Triunfo.
Pero nadie imaginó que, después de su muerte, Colombia se iba a constituir en el único país del continente en tener hipopótamos salvajes. Esto ha provocado innumerables problemas desde la seguridad de los campesinos -los hipopótamos son agresivos- y desequilibrio ambiental.
Él no ha hecho nada por ser rico, es hijo de un magnate, Mukesh Ambani, su emporio familiar tiene que ver con la energía y la fortuna que posee supera los 40 mil millones de dólares. Entre sus propiedades en India, el multimillonario tiene una reserva llamada Vantara en donde ha rescatado a diferentes especies amenazadas de todas partes del mundo. En sus redes sociales expresó sobre la polémica medida que podría tomarse en este país: “Estos ochenta hipopótamos no eligieron dónde nacieron, ni crearon las circunstancias a las que ahora se enfrentan. Son seres vivos y sensibles, y si tenemos la posibilidad de salvarlos mediante una solución segura y humana, tenemos la responsabilidad de intentarlo”.
Aún no ha habido un pronunciamiento por parte del gobierno, pero podría haber una reacción en las próximas horas. ¿Se salvarán los hipopótamos?



