Poco a poco se está terminando de definir el panorama electoral colombiano, de cara a la primera vuelta electoral que se realizará el próximo 31 de mayo. Aunque esta semana no tuvo mayores cambios en el sistema de alianzas políticas y en las decisiones de fondo de las campañas, sí tuvo bastante movimiento dentro de cada uno de los bloques, con nuevas adhesiones, renuncias y choques internos.
Este fue el panorama que nos dejaron los últimos 7 días en el país político.
—Murillo atrae a más sectores de centroizquierda, ¿bastará?
El pasado 6 de mayo se bajó un candidato más. Luis Gilberto Murillo desistió de su aspiración a la Presidencia de la República y adhirió a la campaña de Iván Cepeda. Esta decisión ocurrió a menos de 26 días de la primera vuelta, en la que la campaña de la izquierda busca agrupar más aliados para obtener un resultado amplio el próximo 31 de mayo.
Las conversaciones para traer la campaña de Murillo hacia la candidatura de Cepeda fueron orientadas por el exministro Juan Fernando Cristo, quien sigue cumpliendo su labor como articulador del progresismo con sectores políticos de la centroizquierda y del llamado “Santismo”, que aún se encuentran indecisos. En parte, ha sido Cristo quien ha logrado el apoyo de algunas figuras políticas del Partido Liberal.
Murillo, que no marcaba por encima del 2% en las encuestas, termina llegando a la campaña del candidato oficialista con un programa mucho más tecnocrático y con un fuerte componente en infraestructura y enfoque regional, junto con la experiencia de haber sido ministro de Exteriores durante la primera parte del gobierno Petro. De hecho, en su acto de adhesión a la campaña de Cepeda, Murillo hizo un llamado para que desde el aspecto programático de la campaña progresista se dirija la atención hacia las regiones. Murillo también señaló que en su nuevo rol buscará acercamientos con sectores empresariales y religiosos.
Con ello, la campaña de Iván Cepeda, que ya completa las adhesiones de Clara López y de Murillo, buscan evitar que la dispersión de los sectores del centro termine perjudicando la intención de voto en primera vuelta. No obstante, le sigue jugando en contra los silencios frente a la Constituyente, así como las referencias hacia la corrupción dentro del gobierno de Gustavo Petro.
Aun así, Cepeda ha sido en cierto sentido autocrítico, y en esta semana, en un discurso en la localidad de Kennedy, en el sur de Bogotá, reconoció que han existido casos de corrupción en el gobierno Petro, y se comprometió a que en este segundo ciclo evitará que sucedan. Aunque Cepeda no ha señalado opinión alguna frente al nombramiento de Daniel Quintero (que ha generado discusiones en el seno de la izquierda), sigue dando visos de que puede tomar una postura independiente frente al gobierno Petro en algunos temas.
—Mauricio Gómez Amín quemó las naves
El otrora senador Mauricio Gómez Amín renunció a su curul en el Senado de la República y al Partido Liberal, luego de 12 años en el Capitolio bajo las toldas rojas y más de 20 años de militancia política en ese partido. Según Gómez Amín, la salida fue provocada por su incomodidad por lo que considera “claudicación” de las bancadas liberales frente al llamado “Petrouribismo”.
El senador, que fue precandidato presidencial y renunció prematuramente antes de las inscripciones oficiales, ya se había adherido a la campaña de Abelardo de la Espriella como su jefe de campaña. En efecto, indicó que también renunciaba para sumarse al llamado “movimiento popular” que el candidato de la extrema derecha está consolidando alrededor de su candidatura, opuesto a las prácticas de la política tradicional que De La Espriella ha llamado “los de siempre”, en un símil del discurso de “la casta” con el que Milei llegó a la presidencia de Argentina en 2023.
Con esta renuncia, Gómez Amín hizo una apuesta de alto riesgo con un impacto simbólico importante. El hecho de que abandone su curul termina enviando un mensaje a las bases electorales del llamado “Abelardismo” de que la campaña de De La Espriella es un proyecto “de ruptura” que implica cortar con la mayoría de los partidos políticos existentes en el país. Por lo que termina siendo un gesto altamente performativo calculado, con el que indica que el que se junte a “la manada del Tigre” tiene que quemar sus naves, profundizando en el simbolismo antipolítico con el que De La Espriella busca ganar el voto abstencionista.
Aun así, esta renuncia también demuestra que, al candidato De La Espriella, de ganar en el futuro, le tocará consolidar una base parlamentaria lo suficientemente fuerte como para poder generar las transformaciones profundas que De La Espriella y sus simpatizantes quieren hacer sobre el ordenamiento político y jurídico colombiano. Especialmente, porque Gómez Amín puede terminar cumpliendo un rol de puente entre el Congreso y el Ejecutivo, teniendo en cuenta que De La Espriella no tiene mayor representación parlamentaria en este período, y que depende de los mismos partidos tradicionales a los que hoy ataca para tener gobernabilidad.
—La implosión del Partido Alianza Verde tiene un nuevo capítulo
Por el lado de los verdes, que siguen sumidos en una profunda crisis política, la representante a la Cámara, Catherine Juvinao, impugnó la decisión de su partido por adherirse a la campaña de Iván Cepeda, ante el Consejo Nacional Electoral. Según Juvinao, la decisión del partido no respetó los estatutos del movimiento, que garantiza que, ante escenarios electorales fragmentados, el partido garantiza la libertad de tendencias y el pluralismo político dentro del mismo.
Esto responde a que el pasado 24 de abril, el partido expidió la resolución 01 de 2026, con la que da orientaciones a sus bases políticas a nivel regional y nacional para sumarse a la campaña de Cepeda y a la coalición Alianza por la Vida, a la que el partido ya pertenece oficialmente. Esta decisión vetó de fondo el apoyo a las candidaturas de Sergio Fajardo y Claudia López.
Juvinao, en sus demandas, señaló que busca que el CNE suspenda los efectos de esa resolución y obligue al partido a dejar en libertad a sus bases para apoyar a cualquier candidato, tal y como sucedió en el caso del Partido Cambio Radical.
Esto se suma a la decisión de Jhonatan Ferney Pulido, “JP” Hernández, de iniciar un proceso de escisión de su bloque de este partido, y a la reciente discusión entre Angélica Lozano, Claudia López y Ariel Ávila, en la que la senadora y la candidata presidencial señalaron a Ávila de presuntamente estar favoreciéndose de procesos de contratación en el Sena.
La impugnación manifiesta que la ruptura es mucho más profunda de lo que parece dentro del partido, que sigue aún en dudas frente a su propia identidad ideológica, tras más de una década conservando en su interior diferentes facciones y tendencias que son contradictorias entre algunas de ellas. De hecho, el mismo partido en 2022 se fracturó entre un sector de tendencia progresista y un sector que apoyaba la candidatura de Sergio Fajardo, mientras que en 2018 también estaba dividido entre el apoyo a Claudia López (quien luego aterrizó en la campaña de Gustavo Petro, a segunda vuelta) y el apoyo a Sergio Fajardo.
Lo que queda por ver es si el partido, maltrecho y en disgregación, sobrevive a este ciclo electoral, o si en realidad las rupturas cantadas se consolidan y consuman antes de que inicie la próxima legislatura, el 20 de julio que viene.
—La falta de debates dio paso a estrategias más individuales
Pocos han sido los debates que han ocurrido esta semana. Al corte de este artículo, hubo uno en Teleantioquia, apoyado por El Colombiano, que duró menos de 1 hora y 15 minutos, y en los que estuvo presente solamente Claudia López, Paloma Valencia y Sergio Fajardo. Escueto también estuvo el debate en RTVC-Inravisión, que anunció 3 debates en estas próximas 3 semanas y a las que solamente fueron Sondra Macollins, Miguel Uribe Turbay y Mauricio Lizcano, quienes no suman por encima del 1% en las encuestas. También Caracol TV ha estado impulsando su programa “El País de los Jóvenes”, que es uno de los primeros escenarios de preparación para su gran debate, el más grande en el país, y al que han ido, además de Fajardo, López y Valencia, De La Espriella. Cepeda ha estado ausente de todas estas emisiones.
Esto se suma a la polémica que protagonizó Paloma Valencia, luego de que saliera un vídeo de campaña en el que realizó un debate con Iván Cepeda, y en el que el candidato de la izquierda aparecía animado con una IA, desapareciendo del mismo con una bomba de humo. La transmisión generó varias críticas, en parte, por el formato que eligió, puesto que terminó hablando sola en un sketch de campaña, pero también porque rememoró al famoso vídeo de la “autoentrevista” de Iván Duque durante el estallido social de 2021, en la que el entonces presidente aparecía hablando solo, en inglés.
Al final, cada uno de los candidatos ha terminado eligiendo los propios formatos con los que han salido a discutir en los medios de comunicación. Casi todos han terminado siendo individuales, en formatos y programas cercanos ideológicamente a cada uno de ellos. Valencia apareció esta semana en Revista Semana, mientras que Cepeda ha estado apareciendo informalmente en el podcast de María Jimena Duzán y en El Tiempo. De La Espriella también lo hizo en Caracol Radio. Ninguno de ellos quiere darle legitimidad de interlocución a sus rivales.
Lo que implica que, frente a las campañas anteriores, donde estos escenarios de disputa y opinión se volvieron nutridos y terminaron siendo importantes en la discusión pública electoral, para este ciclo electoral terminamos teniendo discusiones individuales en redes sociales o en escenarios públicos, a donde los candidatos han trasladado el escenario legítimo de la discusión, como las sesiones plenarias del Senado, que se han convertido en el principal atrio y tribuna de Cepeda y Valencia. Poco le ha quedado a la televisión y a la radio para llenar ese vacío.
—El sistema electoral colombiano sigue bajo sospecha
Desde el 27 de abril y hasta el 10 de mayo, la Registraduría Nacional abrió la inspección del código fuente del software de preconteo y del sorteo de jurados de votación, mientras que entre el 11 y el 24 de mayo se abrirá el mismo espacio para el software de revisión de escrutinio y divulgación de resultados.
Ante este escenario, el Pacto Histórico expresó de nuevo dudas sobre la forma en la que se sigue adelantando la revisión técnica del sistema, centrando sus preocupaciones en la posibilidad de verificar que, durante el proceso de revisión, no se interviniera el mismo, ni los algoritmos de funcionamiento. De hecho, el bloque de unidad se quejó de que la auditoría que le permitieron a los partidos fue estricta, pues no se permitió que el sistema fuera revisado de manera independiente a la que la Registraduría dispuso.
La respuesta de la Registraduría no se hizo esperar, y el registrador Hernán Penagos aseveró que los señalamientos sobre la potencial falta de transparencia eran infundados. También agregó que el código fuente sigue abierto para los auditores de los partidos en los plazos establecidos, y que los cuestionamientos del partido progresista contra el código afectaban la libre decisión de la ciudadanía.
Hay que recordar que la suspicacia del Pacto Histórico hacia el software viene de la interpretación que el presidente Petro ha hecho de una sentencia del Consejo de Estado en 2018, que ordenó que el software de preconteo, escrutinio y divulgación fuera del Estado, tras irregularidades en las elecciones de 2014 que terminaron robándole votos al Partido MIRA. No obstante, es verdad también que el gobierno y el bloque oficialista siguen sosteniendo la idea de que el software tiene irregularidades, lo que puede llevar a desconocer resultados desfavorables el 31 de mayo.
El problema de esta narrativa es que puede terminar generando incentivos perversos, puesto que otros actores políticos también podrían impugnar el software y aducir que estaba viciado, si también pierden, negando que existan garantías plenas para la participación política. De hecho, algunos sectores políticos opositores e independientes han señalado que la insistencia del Pacto Histórico por auditar el software electoral busca generar distorsiones que les favorezcan, y que es otra manifestación de “autoritarismo” dentro del gobierno Petro.
—A modo de cierre:
A 3 semanas de que lleguen las tan ansiadas elecciones en la primera vuelta, observamos que las campañas consolidadas siguen sumando apoyos y acumulando fuerza para llegar al 31 de mayo con vida. También que estas campañas están esquivándose deliberadamente en los medios de comunicación, pero que han sostenido un fuerte conflicto en redes sociales que sigue profundizando disputas, especialmente entre la campaña de De La Espriella y Valencia, en la que la competencia por el electorado de derecha ha llevado a que los más radicales acusen a la senadora de ser un subterfugio para dinamitar al uribismo como proyecto. Por ello, Uribe se ha distanciado del “Abelardismo”, a pesar de haber dicho que las discusiones entre estas dos derechas eran “normales” y “naturales” en campaña.
El riesgo que se está observando en esta semana es que, igual, el problema de fondo será la legitimidad con la que lleguen los ganadores a la segunda vuelta, especialmente si las dudas sobre el resultado electoral y los mecanismos para sistematizarlos siguen matizando una campaña que ha sido altamente polarizada y que ya está generando desgaste en ciertos sectores de la ciudadanía colombiana.



