El suplicio que está viviendo Beto Coral en Estados Unidos

Que el mundial y las elecciones presidenciales no nos desconcentren de uno de los casos más complicados que hemos visto últimamente a nivel judicial. Se trata de lo que le está sucediendo al activista Beto Coral. Hace una semana fue detenido en su casa en Phoenix, Arizona, delante de su hijo, un menor de edad con quien vive desde hace unos años. Desde entonces, ha sido sometido a lo que se podría considerar como abusos contra él y su integridad. Una de ellas es la de haber sido trasladado al otro lado del país en viajes interminables en auto. Ahora está en una cárcel de máxima seguridad en Lousiana, un lugar que es el último periplo de una persona antes de ser expulsado del país.

Los abogados que ha podido consultar Coral, afirman que se trata de una persecución política y que es un caso absolutamente ganable. Desde 2016, Coral tiene permiso legal para entrar al país que es muy distinto a tener estatus legal en Estados Unidos. Su trabajo como activista solo se centra en lo que pasa en Colombia, y que no ha intervenido en los asuntos internos de EE. UU. Mientras estaba detenido, como confirmó Daniel Coronell, le mostraron el memorando firmado por el secretario de Estado, Marco Rubio, por socavar la política de los Estados Unidos, todo por no apoyar la campaña a la presidencia de un aliado de Trump. Coral no alcanzó a leer el contenido. Beto se ha mantenido afirmando que le han violado todos los derechos “habidos y por haber” hasta el punto de que aún no le leen sus cargos ni sus derechos.

Hay que recordar que, desde que fue detenido, ha sido trasladado seis veces y que fue detenido sin orden judicial. No ha tenido llamadas en tres días ni alimentos en dos días. Beto, además, ha sido esposado de pies, cintura y manos, desde Phoenix hasta El Paso, un recorrido que demora diez horas. Beto afirma que fue agredido físicamente en Arizona y que le robaron todos los documentos que prueban su permanencia legal en su país.

Beto es hijo de un oficial de la policía que persiguió a Pablo Escobar y que fue asesinado en 1995. Coral tuvo que salir de Colombia por ser considerado un perseguido político. Desde hace unos años, es uno de los influencers políticos más exitosos del país. Sus amigos y contactos han impedido que su caso sea olvidado. Beto se encuentra confiado en poder resolver este problema, si puede acceder a una audiencia. Además, cree que lo están presionando para que firme su autodeportación. Pero Beto se mantiene firme, tal y como le dijo a Coronell: “El pensar distinto no es ningún delito y menos en el país de la primera enmienda y se necesita un poco de valentía pero, para tenerla, hay que saber lo que está bien y se está haciendo lo correcto”.

El Departamento de Seguridad Nacional afirma, como Beto, que no ha cometido ningún delito y que su detención solo obedece a que fue una orden dada por Marco Rubio.

En este momento, abogados cercanos a Coral intentan sacar a este activista de lo que ha sido su peor pesadilla. Se vienen tiempos muy turbios para los colombianos en Estados Unidos sin diferenciar qué se piensa y qué no.

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Iván Gallo

Es guionista de dos películas estrenadas en circuito nacional y autor de libros, historiador, escritor y periodista, fue durante ocho años editor de Las 2 orillas. Jefe de redes en la revista Semana, sus artículos han sido publicados en El Tiempo, El Espectador, el Mundo de Madrid y Courriere international de París.