Con la operación “Némesis” Abelardo de la Espriella aspira a recuperar el control en Cúcuta

residente de Colombia, Abelardo de la Espriella (Presidencia de Colombia/Flickr)

Cúcuta está teniendo un final de año complicado. En octubre, los hechos de violencia que marcaron la ciudad fueron el asesinato del exsecretario de gobierno de la alcaldía Miguel Castellanos, quien se encontraba con su hijo en el sector del Pórtico cuando fue abaleado por un sicario. Unas horas después, un explosivo fue detonado en la sede de la DIAN del barrio El Escobal, que limita con el municipio de Ureña, que ya forma parte del estado Táchira en Venezuela. La ciudad reclamaba la presencia del presidente, quien ha logrado tener impacto mediático gracias a los operativos que ha encabezado y que han sido debidamente editados y viralizados a través de redes sociales. Los operativos se han centrado en ciudades como Medellín, Cali, Barranquilla y Bogotá.

Como “Némesis” fue bautizada la operación que busca asestarle un golpe contundente a la criminalidad en Cúcuta, en donde tiene una fuerte presencia el ELN —al menos en las zonas aledañas a la capital—, el Tren de Aragua y los AK-47, grupos que no solo asesinan y secuestran, sino que viven de las rentas que deja la extorsión.

En su cuenta de X, De la Espriella reportó 109 capturas, 49 allanamientos y 32 expulsiones de extranjeros. Se incautaron 12 armas de fuego y se hicieron decomisos de estupefacientes por un valor que superó los 500 millones de pesos. “A los bandidos se les acabó la guachafita”, dijo el presidente en una de sus intervenciones en la ciudad.

Los problemas de seguridad que tiene Cúcuta se reportan desde hace cuarenta años. El ser un corredor hacia Venezuela y la falta de presencia estatal derivaron en que su territorio fuera considerado y tomado como un corredor por los grupos armados para traficar armas, drogas y, desde la década pasada y debido a la crisis humanitaria que vive el vecino país, hasta personas. En 2015, la frontera se cerró por orden del entonces presidente Nicolás Maduro y así duró siete años hasta que, en 2022, Petro logró un acuerdo para restablecer relaciones. Pero los resultados no fueron los esperados.

Abelardo de la Espriella, quien tiene una gran ascendencia en la ciudad y en Norte de Santander, donde ganó las elecciones con un 81%, caminó por el puente internacional Atanasio Girardot, que aún no ha sido inaugurado oficialmente. La región vive otro gran problema humanitario que se suma a la situación de migrantes que llegan de Venezuela y es el problema que persiste en el Catatumbo en donde, desde el 15 de enero de 2025, el ELN viene atacando al frente 33 de las FARC y también a firmantes de paz, lo que ha ocasionado un gran desplazamiento de personas. Se cuentan en más de 100.000 los que han llegado a Cúcuta en casi 20 meses de crisis.

La gente en la frontera se aferra a la Operación Némesis y espera que sea la respuesta a la larguísima situación de inseguridad que se vive en Cúcuta y sus alrededores.

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