Sí, ya sé, me van a reclamar los nombres de Buenos Aires y Río. En la primera, los Rolling Stones, a comienzos de los noventa, aterrizaron y se presentaron durante cinco noches consecutivas. En esa década también llegó Paul McCartney, estuvo U2, una década atrás incluso Fredy Mercury alcanzó a salir de copas con Maradona. Ni hablar de Río de Janeiro y su festival. Pero el tiempo pasa y los viejos dioses a veces mueren. Bogotá empezó a imponerse a finales del siglo XX cuando, en 1996, se hizo por primera vez un Rock al Parque. Desde entonces, se convirtió en el gran festival gratuito de Latinoamérica. Sí, Rock en Río es la locura y todas las miradas del mundo están allí y van a estar ahí casi que para siempre, y los Rolling Stones metieron a casi un millón de personas en Copacabana, cifra que se duplicó en el verano de 2025, cuando la gran diva Lady Gaga tocó gratis en la misma playa.
Pero lo que pasó este fin de semana en Bogotá fue indescriptible. Justo en los tiempos en donde se dice que el rock está muerto, en un puente festivo más de seiscientas mil personas, en su gran mayoría jóvenes, salieron a adorar a un Dios que sigue vivo y que no morirá jamás. Bandas que nunca habían venido a Colombia, como Ministry, y fue la locura. Rock al Parque tuvo un solo problema, nadie esperaba que estos sonidos aún despertaban estas pasiones. Los que fuimos, lo hicimos recordando eventos antes de la pandemia. No iba hace más de seis años. Lo único que me daba miedo, con una gripa insistente que no se va con ningún Mieltentos, era que cayera una de esas tormentas que se aparecen en estos tiempos tan locos. Pero no, no tenía en cuenta que Bogotá es una capital rockera por excelencia.
Fui el domingo, justo el día en el que se llenó más. Llegaron a la cita 270.000 personas. La organización no estaba preparada, eso es seguro. Solo estaba habilitada una salida y, si fuera otro público, se hubiera podido presentar alguna situación complicada, pero esta gente sabe cómo respirar debajo del agua. No hubo una sola pelea, sí algunos desmayos por fans que se apostaron sobre el escenario principal sin medir los estragos que la pasión le puede hacer al cuerpo y gozaron hasta el colapso. Creo que la organización aprendió que habilitar una sola salida es una torpeza y que debe haber más logística, más baños, para evitar que algo salga mal.
El domingo, paralelo a Rock al Parque, se presentó en el Viva Claro una de las bandas más legendarias y queridas en todo el mundo, Iron Maiden, ante otras cincuenta mil personas. Incluso algunos hicieron doblete, fueron a Rock al Parque y luego salieron disparados a ver a Maiden. La energía de la juventud.
Hoy en día Río y Buenos Aires siguen siendo los epicentros de las grandes giras de los rockeros de siempre y también de los nuevos, pero después de este fin de semana Bogotá sigue pidiendo pista. No hay ningún concurso que lo certifique, no lo necesitamos, es una verdad que la sentimos en el corazón.



