Desde hace unos días Donald Trump y su campaña venía manejando una palabra que asustaba: fraude. Asustaba porque se tenía un pésimo antecedente, la toma del capitolio en enero del 2021, cuando recién se posesionó Joe Biden, sus huestes, alentadas por su voz potente en redes sociales, desconocieron la derrota e intentaron hacer un golpe de estado. Por eso era tan importante escuchar su voz en la madrugada de este miércoles.
Los resultados no pudieron ser peor para él y eso que los demócratas se sentían “obsenamente optimistas”. Muchos especialistas creen que se quedaron cortos en sus predicciones. Ganaron gobernaciones que hasta hace unos años podían calificarse de impensables como es, por ejemplo, la históricamente republicana Texas. La demócratas recuperaron la Cámara Baja. Aunque sólo necesitaban 218 escaños para hacerlo, consiguieron 244. Sin duda que fue un voto castigo. Trump pagó sus excesos contra los inmigrantes. El rechazo que ha generado el ICE y su brusquedad a la hora de devolver personas a sus lugares de orígenes, ha hecho que las comparaciones sean más constantes con regímenes que en el pasado fueron calificados de totalitarios.
En el senado se recuperaron Estados que parecían perdidos, uno de ellos fue Texas en donde se impuso el carismático pastor James Talarico quien le ganó la curul en el senado a uno de los consentidos de Trump, el Fiscal general Ken Paxton. “David venció a Goliat” afirmó Talarico. La gobernadora será una mujer demócrata además con tintes latinos como Gena Hinojosa. La barrida es gigante, es tan grande que, en entrevistas que ha dado a algunos medios, que el origen de la paliza tuvo que ver que fue porque no aparecía él en el tarjetón. Por ahora el sunami azul consiguió 54 senadores -se necesitaban 51- y 244 en la cámara de representantes. Nombres musulmanes se hicieron senadores y latinos también a pesar de las burlas del actual presidente quien se quedó sin la posibilidad de tener mayorías. Lo que se vienen son impichment, vetos, y la agenda la pondrá el partido Republicano. Vendrán juicios políticos y se harán por lo que los republicanos llaman un “desenfrenado acto de corrupción” que es lo que ha caracterizado estos dos años de MAGA parte II.
El tono de héroe de películas de acción en donde calificaba de enemigos a sus rivales republicanos es parte de la historia. Ya se escucha un Trump mucho más moderado. Ahora espera llegar a acuerdos con los demócratas. Incluso le dio una larga entrevista a un medio que ha criticado con dureza, el New York Times. Él mismo había dicho que, mucho más allá de unas elecciones al congreso, esto podría tomarse como un plebiscito a su figura. Habían señales que se leían en el aire, uno de ellos era la desaprobación del 62% a la figura del hoy presidente. Se nota una ruptura con la comunidad latina en dos hechos graves para el presidente, la distancia que hoy lo separa de Marco Rubio -que es cada vez más notorio- y de María Elvira Salazar.
Es increíble ver como Trump aceptó la derrota aunque afirmó que la razón fue que no apareciera su nombre en los votos. Vendrán dos años cuesta arriba para el actual presidente. Se perdieron estados como Michigan, en donde por primera vez habrá un senador en 94 años. La batalla cultural, por parte de la derecha, no está ganada.



