Este lunes, el gobierno de Abelardo de la Espriella optó por respaldar a la Misión de Verificación de la ONU al Acuerdo de Paz, una misión que está desde 2016, pero lo que generó preocupación fue la solicitud del gobierno, expresada incluso ante el Consejo de Seguridad, de que se suprimiera el punto sobre la Reforma Rural Integral que fue agregado en 2023 por sugerencia del entonces presidente Gustavo Petro. El gobierno de Abelardo de la Espriella aduce que esto hace que este punto sea considerado “de naturaleza distinta”. Este punto pretende buscar una transformación estructural del campo, según Petro, pero, durante su administración, apenas se entregaron el 2 % de las tierras. Este pedido despertó la indignación del expresidente Petro, quien afirmó sobre la petición que él incorporó siendo presidente: “Con esto se pide que la riqueza de la mafia, que es la tierra acaparada con violencia y con dinero, no se reparta a los campesinos”.
Un experto en la materia es el investigador Julián Cortés, quien además de ser profesor de la Universidad Nacional fue uno de los firmantes de la paz con el Estado colombiano, sostuvo para el portal de Pares: “Esta decisión es supremamente grave para la paz y para los acuerdos de La Habana. El mismo gobierno dice que “sin seguridad no hay paz”, pero sin vías, sin políticas de desarrollo rural no habrá paz duradera”. La Reforma Rural Integral fue una conquista real del campesinado. El conflicto tuvo unas raíces en la desigualdad del campo que eso era innegable. El acuerdo plantea una transformación y, por eso, Cortés afirma que esta reforma: “Está tocando intereses económicos y políticos derivados del control de la tierra y sus recursos, por eso tanto interés de desvincularlo del mecanismo de seguimiento”.
Según Cortés, el canciller Bula “No entiende que las transformaciones en el campo son esenciales para lograr un cambio”. Según el Instituto Crock, solo el 9 % de la implementación se ha aplicado en materia de tierras. “El gobierno dice que hay que revisar con rigor las fallas estructurales de la implementación, pero la verificación no es un castigo para ningún gobierno. Ahora la decisión está en 15 países del consejo de seguridad que tienen posiciones mixtas, nuestro llamado es que se mantenga el mandato completo. No podemos caer en la lógica del campo para los grandes terratenientes y no excluir al campesinado de lo que le corresponde y que ha generado además un conflicto. La paz no es solo el silencio de los fusiles, sino la oportunidad para ofrecerle una mejor vida al campesinado”.
Está en manos del Consejo de Seguridad de la ONU que no se caiga un punto vital para garantizar una paz duradera.



