¿Por qué los colombianos estamos obligados a cuidar el Instituto Caro y Cuervo?

Las ideas borgianas son colosales. Alguna vez imaginó una biblioteca tan grande que sus custodios, cuando morían, eran lanzados de sus anaqueles. Sus cuerpos, en la caída eterna, se iban descomponiendo con el paso de los siglos. Borges creía en libros que contenían países. Para él no existió jamás un instrumento tecnológico más poderoso que el libro. Su evolución ha sido constante y en obras magistrales como El infinito en un junco, podremos entender la obsesión que ha traído estos objetos, verdaderos portales del conocimiento.

Pero entre todos los libros, las enciclopedias y los diccionarios siempre serán más sorprendentes que Google. El gran diccionario colombiano fue creado por dos colombianos, se trata de Rufino José Cuervo y Miguel Antonio Caro. El primero de ellos arrancó esta tarea colosal en 1882 y, con la ayuda del segundo, siguieron trabajando de manera incansable hasta 1911. Sus precursores siguieron esta obra, comparada a la creación de las pirámides desde la literatura y que fue llamada por el premio Nobel de literatura Gabriel García Márquez como “La gran novela de las palabras”.

El diccionario terminó en 1942 pero, como es una obra viva, no para de crecer. Además, se convirtió en un instituto el 25 de agosto de 1942. Pero más allá de ser un diccionario se convirtió en una cruzada, la cruzada de la lengua. Su misión es promover el español en todo el territorio colombiano, también a sus autores, sus novelas. Con este fin, el ICC asesora al Estado colombiano y contribuye en la elaboración de políticas para el fortalecimiento y conservación del patrimonio inmaterial de la nación. De igual manera, preserva, compila, publica y distribuye documentos escritos y audiovisuales, así como elementos de patrimonio material, para contribuir con la conservación de la historia de la cultura colombiana.

Otro de los grandes compromisos que tiene el ICC no solo es preservar el español, sino ayudar a mantener vivas más de 62 lenguas indígenas. Su trabajo con el Instituto Cervantes le ha ayudado a poner el español como una lengua extranjera que se enseña en los cinco continentes. Muchas de las personas interesadas en construir una obra seria en el país se inscriben en algunas de sus maestrías: Lingüística; Literatura y Cultura; Estudios Editoriales; Enseñanza del Español como Lengua Extranjera y Segunda Lengua, y en Escritura Creativa”.

Hay que recordar que Cuervo está enterrado en el gran cementerio de Pere Lachaise en donde convive con Chopin, Balzac, Jim Morrison y Oscar Wilde. Su vida está plasmada en un gran libro de Fernando Vallejo, El cuervo blanco. Por eso, la conservación y cuidado del instituto nos concierne a todos los colombianos y nos preocupa que puedan llegar al instituto profesionales con sesgos ideológicos que no ayuden al indetenible crecimiento y prestigio del Caro y Cuervo.

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