Una película que termina siendo un homenaje al trago

Un profesor en Dinamarca siente que su vida se deshace en el aburrimiento de sus cuarenta años. Enseña historia, pero los jóvenes no sienten ninguna curiosidad, lo único que necesitan es tener una buena nota para asegurar su entrada a la universidad. Su matrimonio está en crisis. Él es un fantasma que se está disolviendo. En el cumpleaños de uno de sus amigos, alguien habla de un libro de un ensayista noruego en donde afirma que los seres humanos necesitan un 0,05 por ciento en la sangre para poder desarrollarse socialmente con normalidad. Los cinco amigos, todos profesores de escuela, deciden someterse al experimento y hacer un ensayo.

La clave es hacer la técnica que tenía Ernest Hemingway, terminar sobre las ocho de la noche para contrarrestar al otro día los efectos del alcohol y poder desarrollar su trabajo sin complicaciones. Al principio todo está bien. Incluso los profesores logran conseguir una motivación extra, la que necesitaban, para dar sus clases. Uno de ellos, el de historia, hace un ejercicio con los muchachos. Por cual de estos tres candidatos votarían por una elección: 1. Es un hombre que se toma tres martinis en la noche, dos somníferos y sufrió polio. 2. Es un hombre con sobrepeso, hipertenso, que ha tenido dos infartos, varias amantes y se toma una botella de ginebra al día. 3. Es un abstemio, jamás ha tocado el trago y vive un ferviente amor por los animales. Los jóvenes votan por el tercero. Ese es Adolfo Hitler.

El problema es que el alcohol es un gorila que te abraza y no te suelta. Y los profesores terminan tomando más de lo permitido, a horas no pactadas y ya hasta empiezan a perder el control de sus esfínteres. Todo empieza a irse por el desbarrancadero. Una tragedia final los hace sentar cabeza, ¿o no? Igual la vida en Dinamarca -y también en Cundinamarca- es aburrida, gris, si se pasa a palo seco. Así que al final lo que hacen los profesores es celebrar y lo hacen en una de escenas de baile más emotivas y chispeantes, como si se tratara de ponerle la cara a una burbujeante botella de champán. El nombre de la película se llama, en danés, Druk, en español le pusieron La última ronda y la hace un maestro, Thomas Vitenberg, uno de los creadores junto a Lars Von Trier del movimiento dogma 94, que llevó al cine a sus últimas consecuencias creativas a partir de la austeridad. Si se tienen en cuenta otras películas de este autor, como Celebración, Druk no es tan sombría, es luminosa y deja una enseñanza a pleno que solo un provocador podría hacer: no importa el camino que escojas siempre será el equivocado. Hay que verla ya. Está en Mubi.

Noticias al Minuto

* Las opiniones, análisis, interpretaciones y posturas expresadas en los informes, artículos y contenidos publicados en este espacio son responsabilidad exclusiva de sus autores e investigadores.

La Fundación Paz y Reconciliación (PARES) no necesariamente comparte, adopta ni se compromete institucionalmente con dichas posiciones.

Estos contenidos se presentan en el marco del ejercicio de investigación, reflexión académica y debate público, con el propósito de aportar a la comprensión de las realidades sociales y políticas del país.

Picture of Iván Gallo

Iván Gallo

Es guionista de dos películas estrenadas en circuito nacional y autor de libros, historiador, escritor y periodista, fue durante ocho años editor de Las 2 orillas. Jefe de redes en la revista Semana, sus artículos han sido publicados en El Tiempo, El Espectador, el Mundo de Madrid y Courriere international de París.