Pocas personas saben más de seguridad cibernética que Rodrigo Lara Restrepo. Por algo fue el zar anticorrupción de Uribe. Encima tiene un apellido que le genera peso: Lara. Uno de sus primeros recuerdos fue ver el Mercedes blanco de su padre agujereado por impactos de bala y lleno de sangre en la parte de atrás. Hasta hace muy poco guardó un diccionario de la Historia de Colombia que su papá estaba leyendo cuando dos sicarios lo atacaron en una moto el 30 de abril de 1984. Era la venganza de Pablo Escobar Gaviria por la valentía con la que el entonces ministro de justicia se enfrentó a quien, hasta ese momento, se cobijaba en la hipocresía de la clase política colombiana. Hay que recordar que fueron Lara y su amigo de toda la vida, Luis Carlos Galán Sarmiento, quienes desenmascararon a Escobar, que en ese momento era suplente del representante a la Cámara Jairo Ortega Ramírez.
Rodrigo creció perdonando. Ha participado junto a su hermano en eventos de reconciliación de la memoria histórica e incluso hizo público su encuentro con Juan Pablo Escobar Henao, hijo del capo de la mafia, en la isla del Tigre, cerca de Buenos Aires, donde la familia de Escobar vive desde hace 25 años.
Rodrigo Lara Restrepo tiene 51 años, nació en Neiva, como su papá, y lleva dos décadas dedicado a la política. Si bien, Abelardo de la Espriella anunció que mandaría con los “Nunca”, es decir, con personas que, como él, no han ostentado cargos públicos, Rodrigo Lara no es un ejemplo de esto. Ha recibido críticas por ser un delfín, es decir, hijo de un destacado político, y esto se reforzó cuando se casó con una descendiente del expresidente López Pumarejo, María José Valenzuela.
Desde 2006 está activo en la política, ese año intentó llegar a la Cámara de Representantes, pero falló. Aunque fue nombrado zar anticorrupción de Álvaro Uribe cuando cumplió los 32 años, en ese entonces criticó la ola de privatizaciones que caracterizó a ese gobierno. Este abogado de la Universidad Externado de Colombia, con una especialización en Estudios políticos en París, llegó al Senado en 2014 en una lista cerrada del controvertido partido Cambio Radical que obtuvo más de 114.000 votos.
La historia es un camino donde los senderos se bifurcan. Carlos Fernando Galán, hijo de Luis Carlos, también asesinado por Pablo Escobar, ha sido clave en su vida. Galán renunció a la dirección de Cambio Radical, debido a que este le dio el aval para la gobernación de la Guajira a Kiko Gómez, quien está procesado por el asesinato del padre de la periodista Diana López Zuleta. Lara Restrepo asumió la dirección de ese partido y estuvo allí hasta 2017. Volvió a salir senador con más de 90.000 votos, en 2018, y después se retiró. Intentó ser alcalde de Bogotá después de que resucitara el partido que su padre y Luis Carlos Galán ayudaron a forjar, el Nuevo Liberalismo, pero apenas sacó 60.000 votos, en una alcaldía que ganó su amigo Carlos Fernando Galán.
Desde ese momento, estaba dedicado a negocios personales que tienen que ver justamente con seguridad informática, de lo cual es un destacado conferencista. Creía que el tema de la política iba a estar a un lado, que ya era tiempo pasado. Pero, con Abelardo, tendrá un segundo tiempo siendo, nada más y nada menos, que ministro del Interior, el encargado de alargar lo más que pueda la luna de miel que tendrán Abelardo y el Congreso, al menos en los primeros seis meses. No tiene un solo escándalo referente a sus cargos públicos. Los especialistas afirman que fue un buen nombramiento.



