La decisión de Claudia López se hizo pública el pasado miércoles 3 de junio en la noche. Allí la exalcaldesa de Bogotá, a pesar de su cercanía ideológica con el proyecto progresista, de su tradición como investigadora rigurosa y honesta, quien participó en acontecimientos tan fundamentales para defender la democracia como fue la investigación que terminó descubriendo el escándalo de la parapolítica, ha decidido no vincularse directamente con la campaña de Iván Cepeda en segunda vuelta. En el anuncio, la política dejó en libertad a sus votantes. Eso sí, Claudia López, cada vez que puede, cuestiona con rudeza todo lo que significa la campaña de Abelardo de la Espriella en materia de pérdida de derechos para las minorías.
Ella no ha sido la única que ha decidido no abordar directamente el barco que timonea Iván Cepeda. La misma ambiguedad usó Juan Daniel Oviedo, quien fue hasta el pasado domingo fórmula vicepresidencial de Paloma Valencia. Aunque ha mostrado su desacuerdo con las posturas de los Defensores de la patria y buscó acercarse a la campaña de Cepeda, no se llegó a un acuerdo real y por eso Oviedo también dejó en libertad a sus votantes.
Mientras tanto, el otro candidato del centro, Sergio Fajardo, quien logró una importante votación de un millón de votos, publicó un decálogo en donde evidentemente muestra su cercanía ideológica y de principios con Cepeda. La gran pregunta que queda en el ambiente sigue siendo si le va a alcanzar o no para adherirse al candidato progresista.
Hay que recordar que los votos del centro serán fundamentales en la segunda vuelta presidencial que se realizará el domingo 21 de junio. En primera vuelta, contra todo pronóstico, el candidato de la extrema derecha Abelardo de la Espriella quedó en primer lugar con más de tres puntos porcentuales, esto significan unos 670.000 votos que deberá recuperar el candidato Iván Cepeda. El problema es la lentitud de una campaña que aún no termina de arrancar. Desde el pasado domingo se han perdido días preciosos para establecer puentes, alianzas, con sectores que comparten la preocupación de que ocurra una victoria de Abelardo. El presidente Petro, contrario a lo que dice la ley, está buscando intervenir directamente en la campaña de Iván Cepeda buscando alianzas y estrategias digitales diferentes, ya que este ha sido uno de los grandes errores que se han tenido en esta confrontación electoral por parte del progresismo, contrastando con la eficacia mostrada hace cuatro años durante la campaña de Gustavo Petro.
Por lo pronto, se necesita cautivar al votante del centro si la intención es frenar la subida de Abelardo de la Espriella.



