Muchos analistas apuntaron a que Álvaro Uribe fue el gran derrotado del pasado domingo 31 de mayo. Su candidata, Paloma Valencia, sacó poco más de 1.600.000 votos y quedó fuera de cualquier posibilidad de pelear la presidencia en segunda vuelta. A segunda fueron Abelardo de la Espriella, obteniendo más del 43% de la votación e Iván Cepeda, que en todas las encuestas punteaba y obtuvo un 40%.
Pero ¿es tan cierto que Uribe fue el gran perjudicado en esta votación? Para analistas como Isaac Morales, coordinador de la Línea de Democracia de la Fundación Pares, el triunfo de Abelardo en primera vuelta no es más que la transformación del uribismo, “Es uribismo sin Uribe” sí, está bien, Abelardo se fue solo en primera con su cacareado “los Nunca”, pero esto no fue más que un enunciado. Detrás de él estaba el uribismo puro y duro encabezado por Paola Holguín, por la misma María Fernanda Cabal, Ernesto Macías, Daniel Briceño y algunos no ponen en duda que detrás de Abelardo también puede estar el expresidente Iván Duque.
Doce horas después de haberse dado oficialmente los resultados de la votación, continúa el silencio por parte del expresidente Álvaro Uribe Vélez y es casi seguro que, de acá a las tres semanas que restan para segunda vuelta, no van a subir a tarima alguna al líder del Centro Democrático. Algunos analistas afirman que el caso de Abelardo se puede parecer a lo que sucedió en Estados Unidos dentro del partido Republicano cuando Donald Trump se quedó con él a punta de golpe de opinión.
Es que el uribismo cambia de ruta, pero su esencia es la misma, la de mantener las buenas maneras, el conservadurismo económico, la crítica dura contra los derechos que la comunidad necesita. La versión que Uribe le apostó a dos frentes, poner fichas en Paloma y por debajo de cuerda a Abelardo, cobra más vida que nunca pues bastaron unos cuantos minutos para que Paloma Valencia saliera a la tarima pública a endosarse a la campaña de Abelardo de la Espriella a pesar de la evidente resistencia que se le veía en la cara a un aterrado Juan Daniel Oviedo. Incluso se sabe que, después de las encendidas declaraciones públicas en donde mostraba la necesidad de contraponer la versión machista y misógina en la que quiere convertir a Colombia “El tigre”, Oviedo tuvo una reunión privada con María del Rosario Guerra, su mentora política, en donde recibió un fuerte regaño.
A pesar de la pelea que mantuvieron en redes las campañas de Paloma y de Abelardo, las diferencias quedaron zanjadas en unos cuantos minutos. Es probable que esto sea nada más que una de las continuas transformaciones que puede tener un partido en su devenir histórico.



