De asistir al entierro de uno de los hombres que asesinó a amenazar a Carlos Fernando Galán: los desafueros de Kiko Gómez

A Kiko Gómez se le señala de haber asesinado a por lo menos cien personas. Lo que está claro es que la justicia, por fin, definió esta semana el caso del asesinato de Luis Gregorio López Peralta. En 1997, cuando su hija Diana López Zuleta tenía 10 años, fue asesinado delante de ella. La orden fue de Kiko, así lo determinó la justicia. El exgobernador de La Guajira se creía imbatible hasta que fue detenido en el 2013, en medio de una fiesta popular. La gente no quería dejarlo a merced de la justicia. Muchos creían que era un verdadero wayuu, un cacique. En los noventa se convirtió en el dueño de Barrancas, Guajira, un pueblo que recibe, por concepto de regalías del carbón, más de 30.000 millones de pesos. Hay que recordar que allí está la mina de El Cerrejón. En la política este hombre se inició como concejal de ese pueblo en 1991 y luego fue alcalde dos veces. Pocos se resistían a su poder. Uno de esos héroes fue el concejal Gregorio López Peralta, quien, en febrero de 1997, afirmó tener las pruebas que sindicaban a Kiko Gómez como el autor del incendio de la oficina jurídica de la alcaldía de Barrancas. Con esto quedarían hechas cenizas todas las irregularidades que cometió durante su primera alcaldía.

Kiko Gómez y López Zuleta eran cercanos. Sin embargo, la honestidad de este último, quien había anunciado que se lanzaría a la alcaldía de Barrancas en 1998, los fue alejando. El 27 de febrero de 1997 dos hombres armados lo asesinaron frente a sus hijas. Ningún familiar del concejal dudó de quien había sido el autor de este crimen y aun así, tal y como lo cuenta Diana López Zuleta en uno de los mejores libros sobre el duelo en Colombia: Lo que no borró el desierto, fue al velorio y después al entierro del hombre que mandó a asesinar.

Sobre Kiko Gómez se cuentan cosas terribles. Uno de los testigos en su contra fue el paramilitar Hernán Giraldo, amo y señor de la Sierra Nevada de Santa Marta. En una audiencia pública habló de uno de los crímenes del exgobernador. El 24 de diciembre de 2004, una camioneta Burbuja atropelló a un niño en la población de Guachaca. Los paramilitares de Giraldo persiguieron la camioneta cuando esta se dio a la fuga. Le dispararon. La camioneta tenía un escuadrón de escoltas muy bien apertrechados. Allí los paras descubren que, quien iba en la camioneta, era Kiko Gómez. La orden de Giraldo fue una sola e inamovible: “Por más gobernador que sea, acá lo vamos a ajusticiar” Lo salvó de una muerte segura la intervención de Jorge 40, uno de sus más cercanos colaboradores.

Era tan temible Kiko Gómez que, en 2012, un año antes de su captura, el hoy alcalde de Bogotá, Carlos Fernando Galán, quien en ese entonces era presidente de Cambio Radical, le quitó el aval por sus escándalos. Gómez agarró un vuelo hacia la capital y allá lo amenazó con crearle un falso positivo judicial en Riohacha. De ese calibre era Gómez, por quien sentían admiración desde comandantes de las FARC, como Joaquín Gómez, hasta cantantes vallenatos. Tenía todo un aparataje armado liderado por el sicario Marquitos Figueroa, su mano derecha, sobre quien hablaremos en otro artículo.

Ni siquiera en la cárcel paraban sus desafueros. En la del Boque de Barranquilla hacía parranda con sustancias y whisky. Fue la tenacidad de Diana López Zuleta, hija de su víctima, la que ayudó a detener a este hombre que sigue siendo venerado en su departamento. Diana trabajó el texto entre 2017 y 2019 y creó uno de los relatos periodísticos más potentes escritos en este país. Resistió el acoso de la familia del exgobernador, que siempre trató de descalificarla.

Esta semana obtuvo una recompensa moral, el asesino de su padre no tendrá la rebaja de pena y jamás saldrá vivo de la cárcel donde la justicia intentará hacerle pagar por todos sus crímenes.

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Iván Gallo

Es guionista de dos películas estrenadas en circuito nacional y autor de libros, historiador, escritor y periodista, fue durante ocho años editor de Las 2 orillas. Jefe de redes en la revista Semana, sus artículos han sido publicados en El Tiempo, El Espectador, el Mundo de Madrid y Courriere international de París.