Uno de los puntos que no pudo superar la agenda de este gobierno es la Paz Total. En regiones como el Catatumbo o el Cauca, la guerra no da tregua. En la primera región nombrada, el terror se cuenta en más de 90.000 personas desplazadas y 155 muertos desde el pasado 15 de enero del 2025. La acción del gobierno no ha sido suficiente para contener la emergencia humanitaria. Este lunes 20 de abril se registraron, además, bombardeos en esa zona.
El gobierno ordenó bombardeos contra el Frente de Guerra Nororiental del ELN y se reportaron 12 bajas de ese grupo, entre los que se cuentan Henry Rangel Pallares, mejor conocido como Yahir. La importancia de él radicaba en su poder para enseñarles a los combatientes a usar los drones. Como se sabe, la utilización de esta arma va contra el DIH.
En estos momentos, en Norte de Santander, se experimenta una expansión de las dinámicas del conflicto especialmente las disputas armadas por el control territorial. En el Zulia, un municipio a 20 minutos del centro de Cúcuta, masacraron a cuatro personas. Cada vez más, el horror del Catatumbo se refleja en la capital del departamento y en municipios que no estaban acostumbradas a estas dinámicas del conflicto, como son Chinácota o Herrán, que han sufrido ataques con explosivos a la fuerza pública.
La presencia del ELN en el Catatumbo lleva más de cuarenta años, pero nunca los coletazos de esta guerra habían afectado tanto a la población civil. A esto hay que sumarle la llegada, por el municipio de Ocaña, de las autodefensas Conquistadores de la Sierra, los antiguos Pachenca, que está complejizando aún más la situación humanitaria. Lo que buscan es controlar el territorio y las rutas que conectan al Caribe colombiano, como la ruta del sol; todo para sacar al mar con mayor rapidez y eficacia las toneladas de coca que trafican en esta zona. Este grupo debe enfrentarse con los gaitanistas, lo que podría convertir a Ocaña en una zona de guerra.
Los Conquistadores de la Sierra también están en municipios vecinos al departamento de Santander como Cáchira, en donde se ha amenazado a líderes sociales e incluso al propio alcalde. Los cultivos ilícitos también han aumentado. La Defensoría del Pueblo ya advirtió sobre una posible alianza entre el Frente 33 y los remanentes del antiguo EPL, todo para contrarrestar la avanzada del ELN. Esta alianza se daría en los municipios de Ocaña y Abrego. La gravedad de esta denuncia es que podría presentarse una emergencia de las dimensiones que causó la ofensiva del ELN contra el Frente 33 en el Catatumbo el 15 de enero de 2025 y que aún no se detiene.
El panorama está lejos de mejorar. Hay colegios que no han podido iniciar su año escolar, docentes amenazados que tuvieron que abandonar el territorio e irse a Cúcuta en condición de desplazamiento. La situación con los líderes sociales también se complejiza y todo aquel que ose levantar la voz será puesto en listas de muerte.
Los bombardeos son un plan del ejército para lograr contener la avanzada del ELN y evitar que se siga expandiendo el horror. Lamentablemente esto podría traer un daño colateral a los que históricamente han llevado la peor parte en el conflicto colombiano, la población civil.
Uno de los aspectos que más preocupa en esta guerra sin fin son las afectaciones a los menores de edad. Según Luis Fernando Niño, alto consejero para la paz en Norte de Santander, ya son seis los niños que han sido secuestrados por estos grupos en 15 meses de confrontación, y dejó una advertencia más que preocupante: no existe diálogo entre el gobierno y los grupos armados. “Con el ELN en este momento no hay mesa de diálogo, solo hay una comisión humanitaria que la componen la Iglesia, la Defensoría del Pueblo y las Naciones Unidas para casos meramente humanitarios”.
La noche parece eterna en el Catatumbo.



