Las cuatro etapas del ELN

Naryi Vargas Conflicto, paz y posconflicto, ELN, Grupos Armados Ilegales, Home noticias, POSCONFLICTO

El Ejército de Liberación Nacional (ELN) surgió en 1964, entre sus  principales figuras se encuentran  los sacerdotes Camilo Torres (1929-1966) y Manuel Pérez (1943-1998), exponentes de la Teología de la Liberación (TL), una corriente nacida en el seno de la Iglesia católica en Latinoamérica con la fuerte idea de  acercarse a los pobres.

También hicieron parte los hermanos Fabio,  Manuel y Antonio Vásquez Castaño,  Ricardo Lara Parada y Víctor Medina Morón. Este primer núcleo se conforma en la Habana – Cuba en 1962, en donde se  encontraban estudiando becados por el gobierno de Fidel Castro

En el grupo de fundadores del ELN se encontraban también sectores universitarios y miembros radicales del Partido Liberal Colombiano, quienes se  inspiraron en la figura de Ernesto ‘Che’ Guevara- para conformar este grupo guerrillero.

Este grupo de  estudiantes inician su actividad revolucionaria  participando  en la lucha en la Sierra del Escambray, lo que sería su primer entrenamiento y  al regresar a Colombia,  toman  la bandera roja y negra como su principal símbolo, y el Valle del Magdalena Medio como  base de operaciones. En esta zona hasta finales de los años cincuenta había operado una guerrilla liberal, la de Rafael Rangel. Muchos de sus ex combatientes se habían convertido en dirigentes campesinos y podían iniciar acciones armadas. En esta zona se encuentra el principal centro petrolero de Colombia.

La historia del ELN se puede resumir en cuatro momentos: el primero comprendido entre 1964 y 1974 caracterizado por la importancia que el naciente ELN le da al componente militar.  Para el año de 1973 había desarrollado su acción en los Departamentos de Santander, en el Sur Bolívar y había incursionado en el Nordeste Antioqueño, con aproximadamente 250 hombres  que la conformaban.

Fabio Vásquez se mantenía como su primer comandante, Ricardo Lara, deambulaba por el Sur de Bolívar y Manuel Vásquez Castaño, emprendía la tarea de proyectar la guerrilla hacia zonas más pobladas y buscando el contacto ya no con campesinos colonos, sino con jornaleros y obreros de la importante minería que existía en el Nordeste Antioqueño. Así mismo este grupo insurgente gozaba de una acogida en el medio urbano y académico gracias a la vinculación de Camilo Torres Restrepo a la organización armada.

Bajo esa lógica de expansión el ELN tiene que enfrentar a un importante operativo militar desarrollado por las Fuerzas Armadas contra la guerrilla en veinte municipios del nordeste antioqueño, (la operación Anorí).  Treinta mil hombres del Ejército, Armada, la Policía y efectivos del DAS, se aplican en la tarea de ubicación y combate del grupo guerrillero y crean un cerco que en aproximadamente sesenta días ocasiona alrededor de 40 muertos, y un número cercano de detenciones que permitió un aumento del control territorial,  tanto en las ciudades principales,   como en zonas rurales del oriente colombiano. Esta primera fase termina con el debilitamiento propiciado por las operaciones militares que golpearon fuertemente a los mandos medios y altos.

La segunda fase va desde 1975 hasta 1995, y comprende la recuperación del ELN tras la operación Anorí y la llamada “época de oro” (1983 – 1995), la cual se inaugura con dos hechos importantes, por un lado el descubrimiento de petróleo en Arauca que marca la recuperación y fortalecimiento de esta guerrilla,  en tanto que los recursos obtenidos a través de extorsiones a  las compañías petroleras –  de manera muy particular,  de la compañía Alemana Manessmann constructora del Oleoducto “Caño Limón – Coveñas” ,  resultaron fundamentales para salir de la crisis. La cifra exacta es desconocida, pero se habla que oscilan entre los 10 y los 70 millones de dólares entre los años de 1982 – 1986, que es la fecha en que se culminó la construcción del Oleoducto.

Por otro lado se da un replanteamiento táctico en el marco de diferentes eventos como la Reunión Nacional del año 83 “Héroes y Mártires de Anori”, el  primer (1986) y segundo Congreso (1989).

Es así como en   1989 el ELN supera de manera total la crisis política y orgánica y ostenta contar con treinta  frentes guerrilleros y estructuras urbanas en las principales ciudades y un buen número de estructuras especializadas,  equipo de trabajo internacional, fuerzas especializadas, logística, sanidad, comunicaciones y propaganda. Todas sus redes estaban  agrupados en cinco frentes  de Guerra  que cubren buena parte del país. Además de lo anterior  logra acuerdos programáticos con el “MIR-Patria Libre” con  importante presencia en la Costa Atlántica, lo cual le permite reforzar su presencia en  nuevas zonas e incorporar un importante número de personas a las filas bajo el nombre de la Unión Camilista – Ejército de Liberación Nacional (UC-CLN)

En medio del crecimiento y la agitación social, se conforma la Coordinadora Guerrillera Simón Bolívar y se abre el debate por la paz para las guerrillas, las cuales no logran acuerdos reales frente al tema.  El  ELN decide oponerse a la propuesta de tregua del presidente Betancourt y fortalecer la lucha guerrillera, proceso que se extiende hasta mediados de la década de los 90, donde comienza la tercera etapa de esta guerrilla, caracterizada por un declive que se extiende hasta 2007, cuando se decide terminar el intento de negociación con el gobierno Uribe.

En 1996, en el marco de su tercer Congreso,  el ELN decide avanzar estratégicamente profundizando en la dimensión militar. Para ello plantea la creación de Áreas de Operaciones, una figura organizativa intermedia entre los frentes y los Frentes de Guerra que se circunscribían a regiones geo-estratégicas y económicamente muy importantes. Además de esta reestructuración, se definió hacer del accionar militar la manera de acumular políticamente, que implicó eliminar las diferencias entre estructura armada y estructura política.

Uno de los objetivos que se perseguía con esa decisión era la de preparar a la base social frente a la amenaza del paramilitarismo, teniendo en cuenta, además, que estos grupos estaban tras las mismas zonas que el ELN había definido como estratégica. Sin embargo, el ELN no contaba con los medios suficientes para detener el avance de los nacientes grupos y contrario a lo que se esperaba, la idea de fundir la estructura militar y la política conllevó a una mayor exposición de la base social, principal víctima entre la confrontación de esta guerrilla con los paras.

A esta situación se suma la guerra que se desencadena con las FARC, fenómeno que lleva a un desgaste mayor del aparato militar, pero también de las bases sociales que, al igual que en la confrontación con los paras, se vio fuertemente afectada. En estas condiciones el ELN busca una salida negociada al conflicto armado, pero las condiciones que imponía el gobierno no significaron ningún beneficio para la guerrilla, lo cual desincentivo la continuidad en el proceso de paz.

La última fase viene desde la reorientación político – militar gestada en el Cuarto Congreso (2006), que imita la estrategia planteada en los 80`s acerca de la necesidad de fortalecimiento de la bases social, incluyendo la lucha institucional, la construcción de una fuerza política de masas y la incidencia en las ciudades como elementos principales.

La recuperación de la legitimidad en territorios históricos así como el  fortalecimiento de la base social  se ha visto reflejado en el aumento de las operaciones militares, que desde 2010 han venido en ascenso demostrando  capacidad militar y de influencia en social en las regiones.

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