Creíamos que no volveríamos a presenciar algo tan atroz como la toma de Mitú el 1 de noviembre de 1998. Ese día mil doscientos guerrilleros de las FARC sometieron a esta ciudad. Quinientos guerrilleros entraron al casco urbano y pusieron de rodillas a ciento veinte uniformados que defendían la capital de Vaupés. Ese día mataron a 16 policías y se llevaron a sesenta y uno. Entre ellos se contaba al Comandante de la Policía de Vaupés, el coronel Luis Mendieta. El ataque afectó directamente a la población civil, afectando decenas de casas destruyendo además las sedes de Telecom, la Caja Agraria y el Palacio de Justicia.
Con la firma de paz de noviembre del 2016 pensamos, por un momento, que estos episodios de guerra jamás se repetirían. Pero los problemas que hemos advertido desde la fundación Paz y Reconciliación, que se arrastran desde los años en los que Iván Duque era presidente y que este gobierno no ha sabido solucionar, han hecho que un nuevo ciclo de violencia nos abrace.
Este martes 16 de diciembre la columna Jaime Martínez, perteneciente al Estado Mayor Central que comanda Iván Mordisco, decidieron atacar el municipio de Buenos Aires, Cauca. El objetivo del ataque fue destruir la Banco Agrario. Durante la ofensiva de este grupo armado fueron asesinados dos policías. Como sucedió en tomas tan terribles como Mitú las afectaciones a las casas de la población han sido devastadoras, así se ve en los videos que empezaron a circular desde la tarde de este martes. Este ataque se suma al paro armado que decretó desde esta semana el ELN y que ha perjudicado a municipios de los Santanderes y Antioquia, especialmente.
Fue un ataque de siete horas y, lo que se ha señalado, es la reacción tan lenta por parte de la fuerza pública. Esa zona del Cauca ha sido blanco de hostigamientos por parte de los hombres de Mordisco desde el 2020, por eso, para especialistas del conflicto como nuestra subdirectora, Laura Bonilla, les cuesta entender porque se tardó tanto el ejército en reaccionar. Bonilla también estableció un paralelo con tomas como la de Mitú evidenciadas “en ataques contra el banco Agrario. Creo que cruzar esta línea de nuevo es muy peligroso para el país y el gobierno necesita dar una solución rápida, ¿Qué es lo que está fallando? ¿Por qué se permiten ataques de siete horas? ¿Por qué no está funcionando la Operación Perseo?. Hay muchas preguntas que surgen pero en todo caso la crisis humanitaria está en aumento”.
Con este atentado, este ataque que duró siete horas, se evidencia que el EMC, en el Cauca, se siente lo suficientemente empoderado como para hacer este tipo de ataques. Los fantasmas de la guerra regresan y con toda su fuerza. La población civil, como ha sucedido históricamente, es la principal afectada y reclama acciones contundentes por parte del gobierno. No podemos regresar a episodios tan aterradores como la toma de Mitú.



