La reciente separación del Frente 18 del Bloque Magdalena Medio del Estado Mayor de los Bloques y Frentes (EMBF), liderado por alias Calarcá, y su posterior alineación con el Estado Mayor Central (EMC) de alias Iván Mordisco debe entenderse como parte de un proceso más amplio de fragmentación y reconfiguración del sistema de disidencias de las FARC en Antioquia. Este movimiento no responde únicamente a una decisión ideológica o política, sino a una combinación de factores estratégicos, disputas territoriales y lógicas económicas propias de la guerra irregular contemporánea. Durante los últimos meses se consolidó una fractura entre el Frente 18, comandado por alias Ramiro, y el Frente 36, estructura que permanece alineada con Calarcá dentro del EMBF.
Según información de inteligencia citada por la prensa, los desacuerdos entre estas dos estructuras se profundizaron cuando el Frente 36 empezó a disputarle al Frente 18 áreas clave en municipios como Briceño y Tarazá, territorios estratégicos para el control de economías ilegales asociadas a la minería y al narcotráfico. Esta disputa terminó debilitando al Frente 18, cuya influencia territorial se redujo principalmente al municipio de Ituango y a la zona del Nudo del Paramillo, mientras parte de sus combatientes desertaban o eran absorbidos por el Frente 36.
En ese contexto de pérdida de poder local, alias Ramiro buscó respaldo externo y terminó acercándose al EMC de Iván Mordisco, organización que posee mayores capacidades financieras y militares. De acuerdo con reportes periodísticos, Mordisco habría reforzado la estructura enviando combatientes desde el Cauca, Nariño y Guaviare —al menos 70 hombres que llegaron de manera escalonada desde 2025— con el objetivo de fortalecer su presencia en Antioquia y consolidar una cabeza de puente en el norte del departamento (Caracol Radio, 2026). Incluso se ha mencionado que el EMC comenzó a financiar directamente las operaciones del Frente 18 y a enviar cuadros políticos para reorganizar la estructura bajo su doctrina militar (El Colombiano, 2025). Esta relación muestra que la adhesión del Frente 18 al EMC no fue solamente política sino también funcional: el grupo necesitaba recursos, hombres y respaldo estratégico para sobrevivir frente a la presión del Frente 36 y de otros actores armados.
El segundo elemento clave para entender esta reconfiguración es la fractura interna que produjo la aparición de un nuevo actor armado: las denominadas “Guerrillas Campesinas de los Cabuyos”. Este grupo surgió en 2025 a partir de desertores de los frentes 18 y 36 que denunciaban malos tratos y disputas por el manejo del dinero dentro de las estructuras disidentes. Inicialmente se trató de una pequeña milicia de alrededor de veinte hombres que se rebeló contra sus comandantes y comenzó a operar en el casco urbano de Briceño, particularmente en el barrio Divino Niño, donde empezaron a patrullar con fusiles, cobrar extorsiones y disputar el control social del territorio (El Colombiano, 2025). La aparición de esta “disidencia de las disidencias” profundizó las tensiones entre los mandos insurgentes. Mientras alias Primo Gay —vinculado al Frente 36— se mantuvo alineado con Calarcá, alias Ramiro terminó acercándose al proyecto de Mordisco, lo que ayudó a polarizar aún más el escenario armado local (La Veintitrés, 2025).
En términos estratégicos, el cambio de bando del Frente 18 también debe leerse en el marco de la disputa nacional entre las dos grandes plataformas disidentes: el EMBF de Calarcá, que mantiene diálogos exploratorios dentro de la política de “Paz Total”, y el EMC de Mordisco, que se ha consolidado como la facción más militarizada y ligada a economías ilegales. Esta diferencia de estrategia influye directamente en las decisiones de las estructuras regionales: mientras el EMBF intenta mantener cierta cohesión política para sostener su interlocución con el gobierno, el EMC apuesta por la expansión territorial y el fortalecimiento militar. En regiones como el norte de Antioquia, donde convergen corredores estratégicos entre el Bajo Cauca, el Nudo del Paramillo y el Nordeste antioqueño, esta competencia se traduce en un proceso de “reclutamiento organizacional” en el que cada facción intenta absorber estructuras locales debilitadas o inconformes. De hecho, la Defensoría del Pueblo ya advertía que la salida del Frente 18 del EMBF y su adhesión al EMC podría agudizar la confrontación armada en municipios como Briceño, un territorio clave para controlar rutas de movilidad, cultivos ilícitos y minería ilegal.
En síntesis, la ruptura del Frente 18 con el proyecto de Calarcá y su alineación con Iván Mordisco no es un hecho aislado, sino el resultado de tres dinámicas simultáneas: primero, la disputa territorial con el Frente 36 dentro del mismo Bloque Magdalena Medio; segundo, la fragmentación interna provocada por la aparición de grupos emergentes como los Cabuyos; y tercero, la competencia estratégica entre las dos principales confederaciones disidentes de las FARC en el país. En términos analíticos, lo que ocurre en Antioquia refleja un patrón cada vez más visible en el conflicto armado colombiano: las organizaciones insurgentes ya no funcionan como estructuras ideológicamente cohesionadas, sino como redes armadas flexibles que se reconfiguran según el control territorial y las rentas ilegales disponibles. Bajo esta lógica, el cambio de lealtades del Frente 18 debe entenderse menos como una decisión política y más como una maniobra de supervivencia organizacional dentro de un mercado criminal en disputa.
La llegada de refuerzos del EMC, sumada a la fragmentación de los frentes locales, sugiere además que el norte de Antioquia podría convertirse en un nuevo escenario de confrontación directa entre las disidencias de Mordisco y las de Calarcá, reproduciendo el patrón de guerra entre facciones que ya se observa en regiones como Guaviare y el sur de Bolívar. Para el contexto regional, esto implica un riesgo evidente de intensificación de la violencia y de mayor presión armada sobre la población civil.
En consecuencia, surgen varias hipótesis. La primera plantea un aumento del control ejercido por el EGC en estos territorios con presencia histórica de estructuras guerrilleras. La segunda sugiere el establecimiento de posibles alianzas tácticas entre el EGC y el Frente 18 con el fin de disputarle el control territorial al EMBF, particularmente en municipios del Norte, Nordeste y Bajo Cauca antioqueño. La tercera anticipa que este escenario podría derivar en un incremento de los combates entre estos GAO y en una mayor intensificación de las acciones militares por parte del Ejército Nacional en esta zona del departamento.
Bibliografía
Caracol Radio. (09 de Marzo de 2026). Caracol Radio. Obtenido de Estructura 18 de disidencias FARC en Antioquia ya no está alineada con Calarcá sino con Mordisco.: https://caracol.com.co/2026/03/09/estructura-18-de-disidencias-farc-en-antioquia-ya-no-esta-alineada-con-calarca-sino-con-mordisco/
El Colombiano. (27 de Noviembre de 2025). El Colombiano. Obtenido de Los Cabuyos, la nueva “guerrilla” que siembra terror en Antioquia y que tomó su nombre de un guerrillero que se creía inmorta: https://www.elcolombiano.com/antioquia/quienes-son-los-cabuyos-la-nueva-guerrilla-de-briceno-antioquia-BH31271101
La Veintitrés. (27 de Noviembre de 2025). La Veintitrés. Obtenido de Defensoría del Pueblo alerta por disputa de cuatro grupos armados en Briceño, Antioquia: https://laveintitres.com/defensora-del-pueblo-alerta-por-disputa-de-cuatro-grupos-armados-en-briceo-antioquia/?utm_source=chatgpt.com



