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Los municipios de Norte de Santander en donde la guerra ha regresado

Por: Redacción Pares



El Zulia es un municipio que queda a 20 minutos del centro de Cúcuta. El paisaje cambia dramáticamente desde el río hasta el casco urbano. La aridez del paisaje cambia a un verde intenso, verde de arrozales, de pasto para el ganado. Es una zona muy rica. Tradicionalmente este ha sido el lugar en donde las familias cucuteñas han pasado un fin de semana haciendo sancochos al lado del río. Todo esto empezó a cambiar a principios de este siglo. El Bloque Catatumbo se asentó en este lugar. El 30 de noviembre dieron un golpe sobre la mesa: el asesinato, en la vereda El Salto, donde habían puesto un retén, bajaron a cinco personas de un alto y las mataron con tiros de gracia. Desde entonces El Zulia y su zona rural, han sido el blanco de los grupos armados. La situación, veinte años después, sigue siendo oscura. En marzo del 2023 la Defensoría del Pueblo emitió una alerta temprana debido a la proliferación, en este municipio, además del de Bucarasica y Sardinata, de grupos armados como el Estado Mayor Central, ELN, EPL y las Autodefensas Gaitanistas de Colombia. El nivel de riesgo es Alto según el informe.


Entre el 2018 y el 2023 en el municipio de El Zulia se han presentado 61 homicidios en el Zulia, 74 en Sardinata, y 20 en Bucarasica. Otro de los indicadores que han despertado las alarmas son los desplazamientos. En ese mismo lapso en Sardinata 453 personas tuvieron que salir corriendo de sus casas debido a los enfrentamientos entre grupos armados.


La Defensoría lleva cuatro años divulgando alertas con recomendaciones específicas para cada una de las dependencias estatales que deben atender estos problemas. El problema que han tenido estos municipios, como sucede en los lugares a donde azota la guerra, es su riqueza. El auge del carbón en el Zulia, por ejemplo, habría disparado los intereses de las estructuras armadas para disputarse la zona. La minería artesanal y la ilegal también han aumentado en los últimos años.


Los civiles son los que pagan el precio de la guerra. Los líderes sociales son los que más sufren. En el 2022 un líder en Bucarasica fue abaleado. Se trataba de un miembro de la mesa departamental de víctimas, Arquimides Rivera, reconocido agricultor de 49 años que recibió tres disparos en la espalda. Otro de sus compañeros en la mesa de víctimas, Jesús Emel Ochoa, saldría herido. En el municipio de Sardinata un ganadero fue secuestrado en el 2023 y los campesinos en ese municipio tienen vetado el paso por ciertas zonas debido a la instalación de minas antipersonas.


El reclutamiento forzado es otro de los fantasmas que han reaparecido. En el Zulia, según la alerta temprana de la Defensoría, se presentó uno, en Sardinata se denunciaron cinco casos..

En la infografía que Inspirapaz, y el programa de Prevención y Protección de USAID, presenta a continuación se ven como otros delitos aberrantes, como la violencia sexual, presentan indicadores preocupantes. Acá un paneo al horror:






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