Jorge 41

Por: Guillermo Linero Montes

Escritor, pintor, escultor y abogado de la Universidad Sergio Arboleda.


“Las autoridades informaron que el martes fue secuestrado Hernando Linero López, auxiliar administrativo de la Subestación Eléctrica de Aracataca (Magdalena), quien luego fue asesinado y su cadáver encontrado en las afueras de esa población. El hecho fue atribuido a un comando de 7 hombres presumiblemente de las Autodefensas Campesinas de Córdoba y Urabá, quienes sacaron a Linero de la sede de Electromag, en zona central de Aracataca”[1].


Esta triste nota hace referencia a la muerte de mi hermano mayor, quien fue secuestrado, torturado y asesinado en los tiempos y predios donde no se movía una sola hoja, y menos una sola bala, sin el consentimiento de Jorge 40. Sus hijos, mis sobrinos, nada han hecho para tomar venganza (y si cargan odio nadie lo sabe). Tampoco son resilientes, porque ello implica mirar al maltrato como un estímulo para salir adelante y ellos tienen por cierto que les estaría yendo mil veces mejor –como le está yendo al hijo de Jorge 40– si su padre estuviera vivo.


Los abanderados de la resiliencia piensan que después de ser destrozada vitalmente una persona, es un acto de justicia ejemplar que llore, seque sus lágrimas y retome sus labores. Claro que las víctimas deben seguir laborando –es un obvio principio de supervivencia–, claro que deben dejar de llorar o al menos no hacerlo con lágrimas de escarnio; pero, que olviden y dejen de sufrir, que dejen de experimentar el dolor, es una petición infame.


Sin duda, una manera eficaz de alivianar estos sentimientos (¡antes que pedir resiliencia!) es impedir que a los afectados se les recuerde el hecho doloroso para sacar partido político, y mucho menos enrostrarles al victimario o a sus hijos. Así lo ha hecho el uribismo durante su gobierno en cabeza de Duque con el hijo del autor de la masacre de El Salado –en la que murieron más de 60 personas– porque habiendo podido posesionarlo en cualquier otro cargo de los miles que le permite el desmedido presidencialismo, lo nombró –qué cosa tan infame y revanchista– representante de las víctimas.


En justa lógica, el nombramiento en mención, ocurrido en 2020, no fue tan descabellado en su malevolencia, ni ilógico en su perversidad. Precisamente porque surgió de una decisión de un gobierno uribista, es decir, de un gobierno que no interpreta la voluntad del pueblo y menos la de las víctimas, que como lo dicta la más simple de las reglas morales, merecen respeto.


Por tal razón, haberle encargado al hijo de Jorge 40 una tarea tan delicada como lo es la coordinación de víctimas del Ministerio del Interior, fue una decisión obtusa o de mala fe, pues al estar dicha tarea tan ligada al interés de las víctimas, no podría habérsele encomendado al heredero consanguíneo de un sanguinario. Muy a pesar incluso del principio penal acerca de que los delitos de sangre no se heredan, y pese a que el hijo del victimario sea buena persona, si lo fuera, porque esto no solo se trata de un asunto de derecho penal, sino también de ética y moral.


Otra acción del gobierno que resintió a las víctimas fue el contrato de arrendamiento que por un valor de más de 260 millones de pesos mensuales firmara con la ex mujer de Jorge 40 para el funcionamiento de la Unidad de Víctimas de Valledupar. El señor Luis Fernando Lara, que es una de las víctimas del conflicto armado en el norte del país y representa a la Corporación Constructores de Paz y Desarrollo Sostenible, dijo al respecto: “Queremos que la sede de la Unidad de Víctimas no esté más allá. Hay muchísimas víctimas que no estamos de acuerdo con que la oficina que está para la atención nuestra quede ubicada en un inmueble que es de propiedad de la ex mujer del paramilitar. Creemos que atenta contra nuestra dignidad. Además de que somos víctimas tenemos que ir a la casa de un victimario a reclamar nuestros derechos”[2].


Luego de ello, el hijo de Jorge 40 se registró en dicha sede de la Unidad de Víctimas para optar al cargo honorable de representante de víctimas en el Congreso, donde resultó elegido. Sin embargo, su campaña fue denunciada en distintos medios y por distintas personas o rivales políticos como, entre otros, la candidata Claudia Vásquez: “Estos tres meses no podíamos entrar a la Sierra Nevada o la Serranía del Perijá a hacer campaña, eran territorios que los paramilitares custodiaban y le decían a la gente que debía votar por ‘Yoyo’ Tovar”[3].


Ahora, en días recientes y en respuesta a una demanda contra la elección del hijo de Jorge 40 como representante de las víctimas de buena parte del norte del país, el Consejo de Estado ha solicitado como medida cautelar que se abstenga de posesionarse el próximo 20 de julio. Valga decir que, si bien le asiste el derecho para optar al cargo de elección popular como representante de las víctimas en el Congreso –pues su prohibición no quedó expresa ni suscrita en los recientes acuerdos de paz–, su elección pareciera desobedecer al sentido común y al desarrollo armónico de la paz. Y aunque es una licencia de los sistemas de derecho aprovechar los vacíos de la ley, cuando estos ocurren se debe acudir a los principios de la justicia que son la base, los fundamentos y las reglas de oro de todo sistema jurídico escrito.


Pero, ¿por qué no es víctima el hijo de Jorge 40?: Para Benjamín Mendelsonhn, el llamado padre de la victimología, víctima “es la personalidad del individuo o de la colectividad en la medida en que está afectada por las consecuencias sociales de sufrimiento [es decir que Jorge 40 junior, tendría que haber sido víctima de bullying, perseguido con amenazas por criminales o sujeto de vejaciones que producen dolor], determinado por factores de origen muy diverso, físico [que yo sepa no han jugado fútbol con su cabeza], psíquico [que se sepa tampoco el hijo de Jorge 40 ha estado en tratamientos psiquiátricos ni en manicomios, ni aparece registrado en los libros de Sibaté], económico [solo con los altos salarios que le dispone el gobierno ya está muy por encima de la media salarial en Colombia], político [sin duda es hijo consentido del uribismo] o social [pertenece a la inmaculada aristocracia de Valledupar]; así como el ambiente natural [de música vallenata, licores y piscinas] o técnico [el hijo de Jorge 40 viaja en avión y se mueve en camionetas de cuatro puertas]”[4].


Así las cosas, es natural que las víctimas hayan resentido el nombramiento de este señor como coordinador de víctimas en el Ministerio del Interior, es natural que les indigne el arrendamiento de la casa de la ex mujer de Jorge 40 para el funcionamiento de la Unidad de Víctimas y es natural que los hiera bastante su posible posesión –para representar a las víctimas– en la Cámara de Representantes.


En fin, un cuadro de favorecimientos al hijo de Jorge 40, que a todas luces configura un premio a su buena hoja de vida, facilitada por un contexto social que ama lo que Jorge 40 tenía a montones, el poder del dinero y las armas; mientras que la mayoría de los hijos de las víctimas siguen siendo re victimizados, precisamente por carecer de sus padres y del poder de las armas y el dinero.


Configura igualmente un desafío a la opinión pública, que se ha enterado de cómo los paramilitares jugaban fútbol con las cabezas de los campesinos asesinados por orden de su padre, y es también una afrenta a las víctimas, que sienten y entienden cuánto está ligado ese señor a su padre, de quien heredó y usa sin aspavientos el ámbito de poder perteneciente a la maquinaria política del expresidente Uribe, ese gran sospechoso de crímenes de lesa humanidad.


*Las opiniones expresadas en esta publicación son de exclusiva responsabilidad de la persona que ha sido su autora y no necesariamente representan la posición de la Fundación Paz & Reconciliación al respecto.  



 

[1] Redacción El Tiempo, “Secuestran a hacendado y matan a un empleado”, El Tiempo, 6 de febrero de 1997. Tomado de: https://www.eltiempo.com/archivo/documento/MAM-586691 [2] Redacción El Espectador, “La Sede de la Unidad de Víctimas que funciona en edificio de exesposa de Jorge 40”, El Espectador, 4 de enero de 2022. Tomado de: https://www.elespectador.com/judicial/la-sede-de-la-unidad-de-victimas-que-funciona-en-edificio-de-exesposa-de-jorge-40/ [3] Redacción Rutas del Conflicto, “Jorge Tovar, Hijo de Jorge 40: El Nuevo Representante de las Víctimas en el Cesar”, Rutas del Conflicto, 13 de marzo de 2022. Tomado de: https://rutasdelconflicto.com/notas/jorge-tovar-hijo-jorge-40-el-nuevo-representante-las-victimas-el-cesar [4] Nimrod Mihael Champo, “La Víctima en el Derecho Penal”, en “Entre Libertad y Castigo: Dilemas del Estado Contemporáneo”, 15 de diciembre de 2011, pp. 237-246. En: https://archivos.juridicas.unam.mx/www/bjv/libros/7/3104/13.pdf.