Mientras el gobierno negocia la paz con el Clan del Golfo, les propinó severo golpe a sus finanzas

En los primeros días de enero, la Fundación Paz y Reconciliación lanzará un informe que muestra cómo los grupos armados han expandido su accionar desde pandemia. El ciclo de violencia no es culpa solo de la paz total, sino de los problemas que ha tenido la implementación y de las medidas que se tomaron durante la pandemia. Uno de los grupos que más ha crecido económica y militarmente es el Ejército Gaitanista de Colombia, EGC, mejor conocido como el Clan del Golfo. Desde el viernes, este grupo ha sido tema de conversación debido a que el 5 de diciembre se terminó en Doha, Catar, la segunda ronda de diálogos en donde se definió la creación de tres zonas de ubicación temporal, la ampliación de acciones piloto de paz a 15 municipios, la instalación de un mecanismo internacional de verificación y la adopción de garantías jurídicas y humanitarias.

Mientras se llega a estos acuerdos, el gobierno les propinó un golpe muy duro a sus finanzas este fin de semana. En un operativo coordinado entre la delegada para las Finanzas Criminales, la Dirección de Inteligencia Policial y la Dirección de Investigación Criminal e Interpol se pudo capturar a personal que era vital para mantener la red que manejaba recursos del narcotráfico que llegaban al grupo por las operaciones efectuadas en Estados Unidos y Europa desde los principales puertos del país.

La especialidad de estos miembros del Clan del Golfo era enviar la cocaína a través de alimentos. Otra modalidad era crear sociedades ficticias que tuvieran relaciones con la logística portuaria para poder propinar estos golpes. Este es otro de los operativos contra el Clan, que han resultado ser un éxito en las últimas semanas. A finales de noviembre en San Pablo, Bolívar, un operativo militar permitió la localización de un depósito donde se encontraba una buena cantidad de armas y dispositivos tecnológicos que tenían como fin nutrir sus frentes. Esta semana en San Carlos, oriente antioqueño, se destruyeron siete grandes laboratorios de cocaína.

Esto se suma al golpe que se dio esta semana que permitió desmantelar un gran esquema de lavado y por donde habían legalizado 53.000 millones de pesos. Uno de los capos que cayó en este operativo fue Cholo Banano, cuyo verdadero nombre es Jorge Eliécer Fuentes. Desde 2011, es uno de los responsables de llenar las arcas de este grupo ilegal. Una vez fue detenido, pasó a ser llevado a la Picota, donde es fuertemente custodiado.

La lógica de la negociación siempre será esta, mientras se está sentado en la mesa esperando llegar a acuerdos, se debe actuar contra el grupo ilegal usando la fuerza necesaria. Las negociaciones no deben ser aprovechadas por los grupos armados para repliegues tácticos o expandir su poder. Negociar jamás es deponer la fuerza ni las acciones contra ellos.

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