Mataron a una familia por robarles cincuenta dólares: la historia que destruyó a Truman Capote

Hace sesenta años no existía un escritor más famoso –y también más rico- que Truman Capote. Es muy difícil de entenderlo ahora, pero en esa época se podía ser una celebridad y a la vez ser un intelectual. Siempre fue un niño precoz, con una inteligencia fuera de lo normal, casi de circo. Con sus amigos, en las interminables juergas que lo consumieron, tenía un juego bastante particular: les pedía que tomaran un libro de su biblioteca y al azar abrieran una página. La demostración dejaba helados a los concurrentes, se sabía página por página todos los libros de su biblioteca.

Un hecho cambiaría su vida. A comienzos de noviembre de 1959, en Garden City, Kansas, cuatro integrantes de la familia Clutter fueron asesinados en su propia casa. Eran granjeros con profundas raíces cristianas, blancos y temerosos de Dios que habían amasado una fortuna con su granja. Cuando los investigadores entraron a la casa y vieron los cadáveres, la manera como fueron degollados y después disparados, “había pelo y sangre en las paredes”, lo primero que se descartó fue el robo como móvil. Todos los que conocían a Herbert Clutter, el patriarca, sabían que no manejaba cantidades de dinero en físico en su casa. Todo eran cheques.

Pero sí, fue un robo hecho por dos pobres diablos. Se llamaban Perry Smith y Dick Hickcock. Se habían conocido en la cárcel. Ambos estaban traumatizados con sus vidas, llenas de accidentes y dolor. Perry Smith, veterano de la guerra de Corea, había quedado lisiado después de un accidente en moto. Hickcock tenía la cara desfigurada por haber estrellado su auto contra una pared. Ambos eran ambiciosos y querían la ruta fácil para ser millonarios. En la cárcel conocieron a un hombre que se llamaba Floyd Wells, él les habló de los Clutter, quien había trabajado unos años para el granjero, y les aseguró que Herb guardaba parte de su fortuna en su casa: “tienen una caja fuerte del tamaño de un closet”. Dormían con la puerta abierta. Era pan comido.

Desde el principio, Dick fue claro: “no quiero testigos”. Llegaron el sábado 14 de noviembre de 1959 a la casa de los Clutter. Despertaron a Herb, quien era un tipo alto y fuerte. En lo que coinciden los que lo conocieron es que, si hubiera tenido la certeza de que su familia corría serio peligro de morir, habría dado la vida por ellos. Los atendió, fue hasta su oficina, les explicó que no tenía un dólar en la casa. Los asesinos no le creyeron. Lo obligaron a despertar a Bonnie, su esposa, quien además sufría problemas de depresión. La obligaron a entregar su anillo de bodas. Luego despertaron a Nancy y Bobbie Clutter, los dos hijos que vivían con ellos. Tan solo sacaron de ahí un dólar y un radio transistor. Después, procedieron a asesinarlos.

Tres meses después de los hechos, Truman Capote escuchó sobre la detención de los asesinos. La verdad para él, como para todo Estados Unidos, los asesinatos habían sido impactantes, pero fue la vida de Perry y de Dick la que lo hechizó. Le propuso a The New Yorker hacer una investigación sobre el tema. Se trasladó a Garden City, ese pequeño condado de 10.000 habitantes y allí interrogó durante horas a los asesinos y, al parecer, terminó sintiendo un profundo afecto por Perry Smith. Habían sido encontrado culpables y condenados a morir en la horca. Capote pudo entregar el libro solo hasta 1965. Fue un éxito absoluto en ventas y nadie duda de que A sangre fría es la gran novela de no-ficción del nuevo periodismo norteamericano, pero terminó destruyendo los nervios del escritor. Durante su escritura, empezó a beber sin descanso. Sus facultades de creación se vieron seriamente afectadas y moriría en 1984, solo, alcoholizado y adicto a las pastillas. Además, con deudas enormes.

A sangre fría no es solo una historia de dos asesinos que mataron a cuatro personas por robarles apenas cincuenta dólares, A sangre fría es un poderoso alegato contra la pena de muerte, la venganza y esas formas rastreras de la justicia y el sistema norteamericano. Cumple sesenta años este reportaje-novela maravilloso, habrá reediciones en todos los idiomas y hay que volver a ella siempre. Es un viaje al corazón de las tinieblas.

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