En este momento, la familia de Yuliana Samboní vive en El Tambo, Cauca. Al dolor de haber perdido a su hija, se le suma el de vivir sin haber sido reparados por los que los destruyeron. Ellos son una familia de Bogotá llamada Uribe Noguera. Rafael, el hermano menor, secuestró, violó y asfixió a la niña de siete años Yuliana Samboní. El crimen ocurrió en el edificio que se llamaba Equus 66, ubicado en la calle 64 con carrera tercera. Los detalles no los voy a repetir acá. Todos los tenemos estampillados en nuestros recuerdos. Este caso sobrelleva una revictimización. Los Uribe Noguera movieron sus fichas para no pagarles un peso a los Samboní.
Cuando condenaron a 52 años de cárcel a Rafael, sus hermanos -que también estuvieron implicados en el caso por haber entrado al apartamento cuando Yuliana ya estaba muerta y antes de que entraran las autoridades. Estuvieron acusados del crimen de encubrimiento y alteración de pruebas, fueron absueltos- y su mamá, se comprometieron a pagarle una indemnización a la familia Samboní. Esto debería ser pagado vendiendo ese conjunto de apartamentos que pertenecen a una constructora en donde figuraba Rafael Uribe Noguera como el dueño. La empresa se llama Lascaux. Cuando el foco mediático se fue de ellos, hicieron una jugada societaria que indigna: la liquidaron. Eso se lo iban a pagar a los proveedores de deuda y nunca lo hicieron. Ellos se quedaron con eso. No solo liquidaron, sino que la familia de Uribe Noguera; empezando por su mamá María Isabel, viven allí, en el mismo lugar donde su hijo mató a Yuliana. Incluso, cuando se entra a ver la foto del Whatsapp de María Isabel se ve la foto completa de su familia en donde aparece, por supuesto, Rafael.
El Tambo es una tierra cruzada por la guerra, de ahí estaban saliendo los papás de Yuliana y por eso llegaron a Bogotá en donde sintieron el olor a azufre de la maldad. Hace un buen tiempo no sabemos nada de ellos. Colombia los borró del mapa.
El edificio Equus 66 ya no se llama así, forma parte de un complejo de apartamentos que siguen perteneciendo a la familia Uribe. Fernando, quien fue absuelto de los delitos de los que se le acusaban en el encubrimiento de su hermano después de haber asesinado a Yuliana, aparece en este momento como socio de la firma Brigard Urrutia. Según una fuente de la misma Fiscalía, la familia de Uribe Noguera intentó convencer a la fiscalía de ese momento -en cabeza de Néstor Humberto Martínez- que los Samboní tenían una red de prostitución infantil.
Los medios han sido particularmente cuidadosos a la hora de tratar este tema. Desde el mismo momento en el que ocurrieron los hechos trataban a Rafael Uribe Noguera como un “exitoso” arquitecto bogotano.
En este momento, a los Samboní no los reparó nadie. Se necesita que se retome este tema y exigirle a esta “prestante” familia: los Uribe Noguera, quienes están obligados a reparar.



