El pasado 5 de febrero se divulgó la noticia de que Santiago Gallón Henao había sido asesinado en el Valle de Sinaloa. Su nombre se hizo conocido en el país junto a su hermano, Pedro, en 1994. El 2 de julio de ese año, en una discoteca en Medellín, los hermanos, quienes quince años después reconocerían su participación en la conformación de grupos paramilitares y también aceptarían cargos relacionados con el narcotráfico, increpaban a Andrés Escobar. El defensa colombiano había sido el autor de un error que provocó el segundo gol de Estados Unidos contra la selección. El sueño del mundial se esfumaba. Andrés Escobar, por este error, había sido uno de los señalados. Esa noche, en Medellín, los Gallón no pararon de molestarlo, hasta que el futbolista tuvo que salir del lugar. Los hermanos lo siguieron hasta el parqueadero. Allí discutieron. En esas, al menos esa es la versión oficial, el chofer de ellos, Humberto Muñoz, sin mediar palabra sacó una pistola y le pegó seis tiros en la cabeza al futbolista. Durante cada disparo, los Gallón Henao gritaban gol.
Muñoz, empleado fiel, asumió toda la culpa. Los Gallón se convirtieron en los hombres más odiados del país. Se les inició una investigación por su evidente participación en este asesinato. La justicia los absolvió. Muñoz fue condenado a 43 años de cárcel, solo pagó la mitad.
Los Gallón, en el año 2009, aceptaron su participación en la conformación de grupos paramilitares. A mediados de los noventa, había pruebas contundentes de que estos hermanos habían colaborado con Luis Alberto Villegas, comerciante del nordeste antioqueño, una asociación de seguridad privada llamada El Cóndor. La gente de ese sector del departamento denunció ante la Gobernación de Antioquia, en ese entonces, en cabeza de Álvaro Uribe, sobre abusos de esa Convivir. La gobernación no escuchó demasiado a las personas.
Aparecieron además versiones que afirmaban que El Cóndor era la cabeza de puente de lo que después se conocería como el Bloque Metro y que uno de los lugares donde se creó fue la Hacienda Guacharacas, que perteneció a la familia Uribe Vélez y que había sido vendida a los Gallón Henao. Múltiples versiones de miembros de las AUC apuntaban a Santiago Gallón Henao, pero siempre tuvo una protección suprema por parte de la Fiscalía colombiana. En 2009, a este hombre no le quedó de otra que entregarse. El 17 de febrero de 2010, fue condenado por conformar grupos paramilitares. Apenas pagó tres años de cárcel. En 2015 fue vinculado a la lista Clinton por narcotraficante. En 2018 fue capturado de nuevo, en Cúcuta, por estos cargos. Se salvó a última hora de la extradición. Otra vez una fuerza suprema lo salvó.
Desde entonces, investigadores como el actual candidato a la presidencia Iván Cepeda lo han vinculado por su cercanía con Álvaro Uribe Vélez. Estaría asociado a los nombres de Villegas -uno de los implicados del parqueadero Padilla- y de Santiago Gallón en la creación del Bloque Metro en Guacharacas. Hay que recordar que, durante el juicio que se llevó a cabo contra el expresidente por manipulación de testigos y soborno, cuando fue condenado en primera instancia, se habló de Santiago Gallón Henao, pero Álvaro Uribe se sacudió de ese nombre y afirmó que todo se trataba de una injuria.
Es realmente penoso que, alguien que estuvo tan vinculado con asesinato de Andrés Escobar, pueda estar cercano a la órbita de un expresidente.



