Un avión con más de cien soldados cayó pocos segundos después de despegar de Puerto Leguízamo. El saldo inicial es de ocho fallecidos, 73 heridos y 15 uniformados en estado crítico. Poco a poco se viene conociendo la identidad de los soldados. Como suele suceder, provienen de familias campesinas y de los estratos más bajos de una sociedad que se acostumbró a mandar a los hijos de los pobres a morir en la guerra.
Así como la guerrilla de las FARC, de manera infame, reclutó durante décadas a más de 18.000 menores de edad, los sucesivos gobiernos han obligado a los niños de familias pobres a prestar servicio militar a la brava. Hasta 2011, luego de que el gobierno de Uribe rompiera el récord en batidas en los barrios de estratos más bajos, estaba permitida esta práctica de reclutamiento. Los ricos tenían la opción de que sus papás les compraran la libreta militar.
Recuerdo que, en 1996, recién me gradué de bachiller, mi papá hizo hasta lo imposible para que no me llevaran al ejército. A pesar de lo miope y de lo torpe, resulté apto para el servicio militar. En ese momento el ejército estaba siendo azotado por la guerrilla y se presentaban secuestros masivos de soldados, la mayoría de ellos jóvenes reclutas. Fui salvado por una familia que impidió que prestara el servicio militar. No creo que hubiera sobrevivido a un régimen castrense. Conocí muchos casos de jóvenes que nunca fueron los mismos después de prestar servicio. En etapas tan críticas del desarrollo, entre los 16 y los 19 años, una experiencia de ese tipo puede desarrollar psicopatías irreversibles. El matoneo es fomentado desde los mismos oficiales, matoneo que ha costado vidas por golpizas, por caídas, por disparos.
En los ocho años del gobierno Uribe, cuando desde el Ministerio de Defensa se incentivaba a premiar a los batallones que más bajas de guerrillero tuvieran, los comandantes formaban asesinos. Muchos de los que recibieron las órdenes fueron muchachos que podrían haber tenido una oportunidad distinta a la de matar. No solo asesinaron a 6402 inocentes, sino que, los que apretaron el gatillo inmediatamente se transformaron en víctimas. Ningún pelado de 17 años se puede reponer después de haber asesinado. Nadie vuelve a ser el mismo.
El accidente del Hércules en Putumayo ha sido una nueva excusa para que la extrema derecha lance sus puntales de odio. Acabo de escuchar a Cabal sugerir que podría haber sabotaje en el avión, también periodistas como Melquisedec Torres insinúan cosas feas. Si ha existido un gobierno que esté intentando depurar el ejército, sacar a tanto asesino, a tanto acosador sexual camuflado en ese uniforme, es el de Petro. Hasta aumentó el salario de los soldados rasos, un hecho histórico. Por favor, no usen más a los muchachos más pobres, a los hijos de campesinos para seguir justificando su guerra eterna. A propósito, toda esa gente que vive pidiendo guerra ¿Alguna vez mandó a sus hijos a prestar servicio militar?



