Durante los últimos años, ha sido un caballo de batalla del uribismo afirmar que el presidente hizo parte de un movimiento guerrillero, o que, al mismo Iván Cepeda, quien formó parte de la martirizada UP, le queda difícil explicar por qué un frente de las FARC tenía el nombre de su papá. El movimiento insurgente ha estado activo en el país en los últimos sesenta años así que es imposible que un partido pueda desmarcarse de esta radicalidad latente. Incluso un partido como el Centro Democrático tiene personas que, en algún momento de su vida, formaron parte de guerrillas de izquierda.
El caso más conocido es el de Everth Bustamante, quien, además de haber sido senador entre 2014 y 2018 por ese partido, fue en su juventud cofundador del Movimiento 19 de abril (M-19) y publicó un libro hace un par de años.
Uno de los golpes más publicitados que tuvo el M-19 fue la toma de la Embajada de la República Dominicana, dirigida por uno de los hombres más carismáticos de este grupo, su nombre es Rosemberg Pabón. Durante la toma, el país lo conoció como “Comandante Uno”. Pabón, en el gobierno de Uribe, se adhirió a sus filas e incluso fue presidente de un organismo por orden del dueño y señor de la Seguridad Democrática.
Otro exlíder del M-19 era Augusto Osorno, quien sobrevivió a varios atentados siendo insurgente. Durante el gobierno de Álvaro Uribe fue nombrado director de Agua Potable y Saneamiento Básico del Ministerio del Medio Ambiente en el primer periodo del uribismo entre 2002-2006.
Decir que Angelino Garzón fue guerrillero es una imprecisión. Pero sí fue un gran militante de izquierda, formó parte de la Unión Patriótica y de la Alianza Democrática M-19 cuando existió la desmovilización. En 2018 se unió al Centro Democrático y apoyó con fuerza la candidatura de Iván Duque.
Otro exguerrillero del M-19, Eduardo Chávez, durante los años de Uribe trabajó en el Ministerio de Ambiente.
Darío Mejía, fue guerrillero del EPL. Coordinó el programa presidencial de Reinserción en Antioquia durante el gobierno de César Gaviria, y en el de Uribe fue asesor del prófugo Luis Carlos Restrepo en la Consejería de Paz. Carlos Franco, quien fue miembro de este grupo armado, entre 2002 y 2010 fue director del programa presidencial de derechos humanos.
Y, no se nos puede olvidar, que el principal ideólogo del uribismo, el único que le puede hablar al oído al expresidente, José Obdulio Escobar, fue primo de Pablo Escobar y, además, fue un abogado simpatizante del EPL.
A veces la memoria es frágil.



