Casi que en un hecho histórico, inaudito y sublime se ha convertido la noticia de que, por fin, lo amarillo del sol de Colombia supera al carbón.
En los últimos días la noticia de que la generación de energía solar ha superado a la producida por el carbón se ha convertido en la esperanza de un futuro brillante, tan brillante como el sol de medio día en el caribe colombiano. Y es que durante el 2025 Colombia produjo 4473,8 GWh de energía proveniente del sol, frente a 3564,2 GWh del carbón, la diferencia se haya cerca del 25% y rompe de forma magnifica un patrón que durante años había comandado el sistema eléctrico nacional.
Si se revisa la noticia, aún desde la emoción, en el 2022 durante el ultimo semestre, la generación de energía apenas lograba llegar a 255,4 GWh, al año siguiente logró alcanzar 1205,2 GWh, para el 2024 estaba en 3297,2 GWh, y finalmente entró con fuerza al 2025. Si se hace una lectura en cifras, en estos últimos tres años el crecimiento energético solar ha sido potente, aumentando más de 1000 GWh desde que se hondeó a la Transición Energética Justa como una de las banderas más poderosas del gobierno Petro.
En ese sentido, este logro no puede entenderse como un hecho aislado, sino como el resultado de una fusión estratégica entre voluntad política, inversión, capacidades técnicas y una narrativa país que ha comenzado a reconfigurar su relación con la energía; la Colombia, tradicionalmente dependiente de fuentes convencionales, empieza a demostrar que la diversificación energética no solo es posible, sino acelerada.
Más aún, este cambio tiene un valor simbólico profundo: que el sol —un recurso abundante, constante y que realmente llega a todos en el país— logre superar al carbón —históricamente dominante, concentrado y extractivo— representa una transición no solo tecnológica, sino también cultural, de pensamiento y de vida; es el paso de un modelo energético basado en la explotación intensiva de recursos finitos, hacia uno que reconoce el potencial de fuentes renovables y más sostenibles.
Este avance posiciona además a Colombia en un lugar relevante dentro de la región latinoamericana, donde la incorporación de energías renovables ha sido desigual y, en muchos casos, más lenta. El país comienza a perfilarse como un referente en la adopción de energía solar, mostrando que es posible modificar estructuras energéticas en tiempos relativamente cortos cuando existen condiciones habilitantes claras.
Sin embargo —y justamente porque el momento es tan significativo— resulta necesario acompañar este entusiasmo con una lectura estratégica de sus implicaciones. El desafío ya no es únicamente crecer, sino sostener y profundizar este cambio de manera equitativa. La expansión de la energía solar deberá ir de la mano con el fortalecimiento de la infraestructura de transmisión, la gestión adecuada de los impactos territoriales y, sobre todo, la garantía de que los beneficios de esta transición lleguen de manera efectiva a las comunidades.
Así, lo que hoy celebramos no es solo una victoria del sol sobre el carbón, sino que es la evidencia de que Colombia está transitando, con pasos cada vez más firmes, hacia una nueva realidad energética. Si Colombia se deja invadir del positivismo, este panorama solo nos lleva a pensar una cosa: vamos por buen camino.
Referencias:
- https://www.rtvcnoticias.com/actualidad/medio-ambiente/la-energia-solar-supero-al-carbon-en-colombia-petro
- https://www.elespectador.com/economia/transicion-en-marcha-generacion-solar-rompe-patron-y-adelanta-al-carbon-en-2025/
- https://www.portafolio.co/energia/la-energia-solar-supera-por-primera-vez-al-carbon-en-la-generacion-electrica-de-colombia-490290



