Desde mediados de 2025 la arena política colombiana ha venido sufriendo unos procesos internos de reconfiguración, allí los partidos políticos han tenido que moldearse para poder sobrevivir al mapa político del país y a los nuevos retos que plantea el horizonte próximo.
El fin del gobierno de Gustavo Petro y la llegada del gobierno de Abelardo de la Espriella plantearon escenarios difusos y diversos, con partidos de antaño sobreviviendo sin candidato propio y con los dos grandes protagonistas de la vida electoral colombiana (Pacto Histórico y Centro Democrático) midiendo pulsos para determinar la tendencia de los próximos cuatro años.
Sin embargo, en medio de la pelea de los partidos tradicionales y consolidados irrumpió con fuerza la “nueva derecha” que terminó por consolidarse en bloque para llevar a Abelardo de la Espriella al poder. El movimiento del presidente, que nació como una opción minoritaria, terminó consolidándose como grupo y como colectividad para dar el golpe definitivo el 21 de junio de este año.
Desde ahí, la conformación de una coalición de derecha ha tenido muchos sobresaltos, disputas internas y partidos políticos que se niegan a desaparecer o mejor, a perder su caudal burocrático de cara al nuevo ciclo electoral que se avecina en Colombia.
De Salvación a Defensores
Para poder entender el nuevo movimiento que se ha presentado en la derecha colombiana debemos remontarnos al mes de mayo de 2026 cuando Abelardo de la Espriella presentó su candidatura presidencial avalado por más de 4 millones de firmas, agrupados en el Grupo Significativo de Ciudadanos “Defensores de la Patria”, superando así la cantidad requerida por la Registraduría para participar en la contienda electoral.
Pese a que Abelardo se presentó por un grupo significativo de ciudadanos, desde agosto de 2025 el hoy presidente había recibido el respaldo político del Movimiento de Salvación Nacional, el cual incluso ofreció que, en caso de no alcanzar el número de firmas exigidas, avalaría la candidatura de Abelardo.
De hecho, el acuerdo político se materializó con el espaldarazo de De La Espriella a la lista de candidatos al Congreso de Salvación Nacional en las elecciones legislativas de marzo de 2026, donde el movimiento obtuvo casi 700 mil votos reflejados en 4 curules en Senado y 1 en la Cámara de Representantes, correspondientes a Enrique Gómez (líder de la colectividad), Sara Castellanos, German Rodríguez, Alejandro Bermeo; y Carol Borda, respectivamente.
Cabe recordar que Salvación Nacional es un partido de extrema derecha fundado por Álvaro Gómez Hurtado, hijo del expresidente conservador Laureano Gómez. El apoyo de De La Espriella a dicha colectividad fue determinante para el resurgimiento de esta agrupación política, pues tras el asesinato de su fundador la colectividad había desaparecido del escenario electoral por más de dos décadas, y solo hasta 2021 la Corte Constitucional restituyo su personería jurídica; no obstante, para conservarla era fundamental superar el umbral en las pasadas legislativas. De allí la relevancia del impulso otorgado a la lista por parte del entonces candidato presidencial.
De este modo, se esperaba que el congresista Enrique Gómez (nieto del expresidente Laureano Gómez) se convirtiera en el principal alfil de De La Espriella al interior del Congreso, y, en consecuencia, sería Salvación Nacional la principal fuerza política aliada.
Sin embargo, una decisión del Consejo Nacional Electoral (CNE) modificó el escenario, fortaleciendo el juego político del presidente y ampliando su autonomía político electoral, al otorgar la personería jurídica al movimiento que avaló al primer mandatario. Es decir, el Grupo Significativo de Ciudadanos “Defensores de la Patria”, que inicialmente surgió como mecanismo para avalar la aspiración de un candidato, posteriormente alcanzó el estatus de “Partido político”.
Según el CNE, el considerable respaldo obtenido por De La Espriella, dejó en evidencia la pertinencia de legitimar como un actor político organizado, permanente y con margen de acción en el escenario electoral, al movimiento del presidente.
¿Y Salvación Nacional?
Con la decisión del CNE en firme, Enrique Gómez salió a respaldar públicamente el hecho de que el presidente pudiera tener su propio partido. Sin embargo, la pregunta que queda en el aire es que va a pasar con el partido de los Gómez.
Toda vez que la gran fuerza política que los llevó a obtener los resultados electorales de marzo es de Abelardo y de su movimiento propio. Situación que pone al partido en una encrucijada antes del inicio del ciclo electoral de 2027.
Y si a eso sumamos que en el legislativo el partido no ha actuado como eje del gobierno, que le ha faltado “voz de mando” y que ha tenido poca injerencia en la construcción de la coalición mayoritaria debido a sus constantes enfrentamientos con el Centro Democrático y con el expresidente, Álvaro Uribe.
El escenario para Salvación Nacional se torna cada vez más débil, porque por un lado no ha logrado constituirse como el bastión del gobierno en el legislativo, mientras el Movimiento Defensores por la Patria comienza a consolidar sus bases políticas, ideológicas y partidistas que serán claves para el proceso electoral de 2027.
¿Qué está pasando ahora?
Por ahora, los nuevos partidos de derecha se están organizando y reorganizando, sabiendo que su principal “opositor” de orilla es el Centro Democrático, uno de los partidos de mayor trayectoria en la vida política nacional.
El juego político apenas está comenzando y el presidente ya tiene partido propio, un partido que buscará recoger el capital electoral aglutinado por De La Espriella en las presidenciales de 2026, para canalizarlo en las regionales de 2027 de manera autónoma lo que se traduce en la entrega de avales a candidatos para Concejos Municipales, Asambleas Departamentales, Alcaldías y Gobernaciones.
Y quizás ese será el gran reto de Defensores de la Patria, mantener ese capital aglutinado en la elección de 2026, convencer y fidelizar a aquellos que “desertaron” de otros partidos de derecha e intentar conquistar las facciones del derruido Cambio Radical, los sectores inconformes del Partido Conservador y algunas disidencias del Centro Democrático.
Mientras en paralelo, comienzan los acercamientos para consolidar la alianza entre el Movimiento de Salvación Nacional, Creemos de Federico Gutiérrez y el nuevo partido, Defensores de la Patria. Dichos acercamientos buscan unificar las tendencias y los partidos en uno solo, con el fin de terminar de colonizar todo el espectro de la derecha en Colombia.
En el papel, la solicitud al CNE no tendría ninguna oposición, toda vez que el gobierno tiene 7 de los 9 magistrados, mayoría que le serviría para terminar de consolidar las bases de la “nueva derecha”.



