Los días pasan y con ellos también baja la euforia que trajo la visita de Petro a Washington. Está claro que este encuentro, por más bien que saliera, es solo el inicio de un restablecimiento de relaciones en donde Colombia debe dar muestras claras de combatir a los grupos armados y al narcotráfico. Se pusieron sobre papel los nombres de los tres hombres más buscados del país: Chiquito Malo, máximo cabecilla del Ejército Gaitanista de Colombia; Iván Mordisco, comandante de las disidencias FARC y alias Pablito, del ELN. Con estos dos últimos grupos, el Gobierno ya había roto cualquier tipo de diálogo debido a la poca voluntad que tuvieron a la hora de mostrar pruebas de querer la paz. Con el primero, es un poco más compleja la situación. La reacción del Clan fue inmediatamente levantarse de la mesa de negociación. Laura Bonilla, subdirectora de la fundación Paz y Reconciliación, afirmó sobre esta situación: “O no hay unidad de Gobierno ni de Estado, y los equipos negociadores no estaban plenamente informados, o el Gobierno actuó como un bloque unitario y decidió que le convenía más que los que se levantaran de la mesa fueran ellos y no el Estado”. Además, agregó: “En el caso del Ejército Gaitanista, a ellos sí literalmente los toma por sorpresa. Ellos dicen: ‘yo estoy en una mesa de negociación justo porque queremos que los cabecillas del grupo eviten la extradición y tengan opciones de negociación, no que nos manden a Estados Unidos como objetivo de alto valor estratégico’”.
Conviene recordar que una de las primeras órdenes que dio Pedro Sánchez en esta nueva etapa de la relación con Estados Unidos fue bombardear al ELN en el Catatumbo.
Las nuevas exigencias de Washington han afectado aún más los intentos de negociación por parte de este gobierno con los grupos armados con los que se buscaba lograr al menos un esbozo de paz total. Hablamos con Francisco Daza, coordinador de la línea de Paz, Seguridad y Derechos Humanos de Pares, quien puntualizó cómo esta reacción del Gobierno puede repercutir en nuevos picos del conflicto colombiano: “Que el EGC se levante de la mesa, en razón de la directriz que quedó de la reunión de Petro-Trump, de enfocarse en “objetivos de alto valor”, incluido Chiquito malo como uno de estos objetivos, es que esta directriz cierra por completo cualquier retoma del proceso del ELN, por ponerle precio a la cabeza de Pablito, ellos operan en el oriente colombiano y pone un escenario alto de confrontación con la fuerza pública en el Catatumbo, además, poner como objetivo de alto valor a Iván Mordisco, son acciones que le dan un viraje a la paz total, al cierre de su gobierno da este giro de confrontar a los grupos armados y genera escenario de riesgos en función de los hechos victimizantes que pueden realizar estos grupos armados como retaliación a esta ofensiva del gobierno. El ELN es reactivo, el Clan del Golfo también, el EGC, tiene antecedentes de poner planes pistolas y el ELN, con este posicionamiento en Venezuela, pone un gran teatro de operaciones en lo que será la frontera con Venezuela”.
Lo que no sabemos es si esta articulación Petro-Trump, les dé para combatir al EMC, no sabemos tampoco si la fuerza pública tiene la capacidad de atacarlos a todos. En las regiones, el miedo vuelve a cundir, sobre todo ahora en tiempos de elecciones. Hay que estar alertas.



