Hace 30 días Greta Thundberg y otros quinientos activistas salieron del puerto de Barcelona rumbo a Gaza. La idea era romper un cerco que existe desde 2007 y que se ha intensificado después de octubre de 2023. Llevaban alimentos, medicinas, agua, pertrechos que podrían salvar vidas. Ellos sabían que iban a ser detenidos y devueltos a sus países, como ocurrió este 1 de octubre, pero toda acción tiene su reacción y, ante este movimiento, se logró un objetivo clave que fue poner en primera plana y con mayor intensidad el nombre de Palestina. Fue tan publicitada esta flotilla, llamada Global Sumud, que pareciera que fuera la única pero no, en los últimos 17 años, varias embarcaciones han decidido llegar a Gaza y romper el cerco, corriendo riesgos tan tremendos como lo que le sucedió al buque turco Mavi Marmara en 2010.
Antes de este hecho, en 2008, un año después de que se iniciara el bloqueo, zarparon hacia Gaza cinco barcos que lograron su cometido de llegar a su destino sin ser interceptados. Un error que Israel no volvió a cometer. El 31 de mayo de 2010, Israel mostró su cara más feroz. Se organizó una flotilla de la libertad integrada por 633 personas de 37 países. Eran seis embarcaciones que llevaban cerca de 10.000 toneladas de comida. La más grande de todas esas embarcaciones era el Mavi Marmara. Cuando llegaron a costas israelíes se desató el horror.
La marina de Israel trató a la flotilla como si fueran terroristas, como una fuerza invasora y abrió fuego. El resultado fueron diez personas muertas y otras cuarenta heridas. La indignación se esparció por todo el mundo sin que esta fuera lo suficientemente fuerte como para obligar a Israel a cambiar sus políticas. El país que más enérgicamente protestó fue Turquía, ya que la mayoría de los activistas pertenecían a ese país. Lo único que se pudo conseguir en ese momento fue que Israel aceptara a regañadientes, tres años después, en 2013, que fue “un error operacional”. En Turquía fueron juzgados -en ausencia- algunas de las personas responsables del ataque y la ONU calificó la acción como una grave infracción a los derechos humanos. Amnistía Internacional dio su dictamen: “las investigaciones internacionales señalaron que se trató de un uso excesivo e injustificado de la fuerza contra civiles desarmados que se encontraban en aguas internacionales”.
Este año, Greta Thundberg ha intentado en dos ocasiones romper el bloqueo. La primera vez fue en junio, la segunda el pasado miércoles. La primera vez lo hizo con 12 personas, en la segunda la acompañaron más de quinientos. Israel no ha usado la fuerza esta vez, pero tiene otra arma que es el desprestigio, el descrédito de la gente que los combate con ideas. A Greta la tratan de minimizar a una figura que basa su fama para ser influyente en redes sociales. Lo cierto es que la acción que emprendió la flotilla, que fue detenida el pasado miércoles, ha tenido repercusiones en todo el mundo. Las manifestaciones van a crecer con los días y hace mucho tiempo Israel no tenía que soportar un ambiente tan hostil en todo el mundo como el que vive ahora.



