La Escuela Soñada: una experiencia que transforma los entornos educativos para proteger la niñez en Cali

Cali es un territorio donde las escuelas y los niños y niñas conviven con diversos riesgos de violencia urbana, afectaciones psicosociales, amenazas ambientales, inseguridad en la movilidad y violencias estructurales que se reflejan en el aula de clase. Un Contexto que, pese a los múltiples esfuerzos institucionales, continúa siendo adverso y lamentable. En este escenario, y con el propósito de aportar a la salvaguarda de niños y niñas, Save the Children y la Fundación Paz y Reconciliación (PARES), dieron origen al proyecto “La Escuela Soñada”, un modelo práctico y replicable desde el cual se implementa la Declaración sobre Escuelas Seguras en Colombia. 

El proyecto combina un enfoque pedagógico, de articulación interinstitucional y participación comunitaria que posibilita desarrollar espacios donde todos los actores aportan, construyen y comprenden la necesidad de tomar acciones de protección y salvaguarda para que las escuelas sean un entorno seguro para los niños y niñas.   

Este proyecto se desarrolló en tres instituciones educativas de Cali: Luz Haydee Guerrero, Técnico Comercial Villa del Sur y Villa Carmelo. En cada una de ellas se hizo la socialización integral de la Declaración sobre Escuelas Seguras, su Plan de Acción Nacional, la Política GIRE y el Marco Integral de Seguridad Escolar (MISE). En este proceso participaron estudiantes, docentes, padres/madres y cuidadoras, autoridades territoriales y sociedad civil, y todos estos actores fortalecieron su comprensión sobre el rol de cada uno frente a la prevención, la mitigación y la respuesta ante situaciones de emergencia.  

Actualmente, cada institución educativa cuenta con una matriz de riesgos propia que fue construida a través de encuentros participativos y mesas de trabajo. Este insumo logro priorizar acciones y responsables, generando así recomendaciones concretas con mira a la actualización de los Planes Escolares de Gestión de Riesgos. Este es un logro importante para las instituciones educativas que hoy cuentan con una hoja de ruta para la incidencia.  

 

La participación de la niñez transforma la protección escolar 

Uno de los aportes más significativos del proyecto fue reconocer a niños, niñas y adolescentes como protagonistas en la construcción de entornos protectores. Lejos de una participación simbólica, sus voces fueron esenciales para identificar riesgos que las personas adultas no siempre visibilizan: zonas del colegio donde se sienten inseguros, trayectos peligrosos para llegar a la escuela, espacios que generan ansiedad o miedo, y situaciones de convivencia que afectan su bienestar emocional.  

Finalmente, se diseñó y pilotó la Caja de Herramientas “La Escuela Soñada”, un recurso lúdico y pedagógico que permite analizar los riesgos de manera lúdica e incluyente, promoviendo la corresponsabilidad entre estudiantes, docentes y familias. Con esta apuesta, la protección escolar se convierte en una experiencia educativa con enfoque de derechos, en la que la opinión de la niñez no solo es escuchada, sino que guía decisiones concretas para el cuidado colectivo. 

Articulación con instituciones y comunidades: una apuesta que permanece 

La seguridad escolar solo es sostenible cuando se convierte en una responsabilidad compartida. Para lograrlo, el proyecto promovió una articulación intersectorial que permitió vincular a múltiples actores en la toma de decisiones: Secretaría de Educación, Secretaría de Gestión del Riesgo, Secretaría de Tránsito y Movilidad, Cruz Roja Colombiana, organizaciones comunitarias, de sociedad civil y las propias comunidades educativas. Entre otras. 

Esta alianza facilitó la creación de una mesa técnica de articulación local, donde se discutieron rutas de respuesta, movilidad segura, atención psicosocial y mejoras en convivencia escolar a partir de las matrices de riesgo construidas por cada institución. El proceso dejó instaladas capacidades con miras a que la gestión del riesgo escolar deje de depender únicamente de proyectos temporales y se convierta en una práctica integrada en los planes institucionales y territoriales, con respaldo político y técnico de la ciudad. 

 

Recomendaciones finales 

La experiencia de la Escuela Soñada deja una certeza fundamental: cuando la protección educativa se trabaja desde el territorio, la escuela se fortalece y la comunidad también. Hoy, tres instituciones de Cali demostraron que es posible garantizar el derecho a aprender incluso en medio de riesgos urbanos, ambientales y sociales que persisten en la ciudad. Sin embargo, para que estos logros no se desvanezcan con el cierre del proyecto, es necesario dar un paso más: consolidar una visión de largo plazo donde la seguridad escolar sea entendida como un componente esencial de la política pública local y nacional. 

La Escuela Soñada ha sido un piloto exitoso y puede proyectarse como un modelo que se mantenga, se amplíe y se institucionalice para proteger la vida, el bienestar emocional y los sueños de la niñez caleña. Porque una escuela protegida hoy es una ciudad más segura mañana. 

En ese sentido, la experiencia demuestra que proteger la educación es posible y que Cali cuenta con capacidades instaladas para seguir avanzando.  Es importante que se sigan tomando acciones, y como equipo técnico e implementador de este proyecto compartimos las siguientes recomendaciones: 

  • Es importante incluir acciones de Escuelas Seguras y gestión del riesgo escolar en los planes sectoriales y presupuestos de la ciudad. Que no dependan solo de cooperación internacional. 
     
  • Se necesita de una estrategia integral de cuidado al cuidador dado que el bienestar docente es un componente central para prevenir la deserción, gestionar la convivencia y responder a emergencias. 

 

  • Se sugiere mantener activa la mesa técnica intersectorial y ampliar su alcance a más instituciones, comunas y actores comunitarios del Pacífico colombiano. 

 

Para que los niñas y niñas finalmente hagan realidad su escuela soñada

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Sebastian Solano

Politólogo de la Universidad Javeriana con énfasis en Gestión Pública, formación complementaria en Comunicación Social y Diplomado en Liderazgo e Innovación para la Transformación Social. Con experiencia en dirección de proyectos y comunicaciones de diferentes ONGs de carácter nacional e internacional. Activista por la paz y la participación juvenil, presidente de AGloJoven Colombia, Embajador de Global Peace Chain y ganador del premio Generación 2030 de los Youth Awards 2020