¿Está haciendo lo suficiente el gobierno para ayudar al Catatumbo?

La fundación Vivamos Humanos realizó el pasado martes 20 de enero un foro sobre el año de guerra que está soportando el Catatumbo. La ofensiva del ELN contra el Frente 33 de las disidencias ha causado una respuesta igual de violenta por parte de este grupo armado y ha derivado en que más de noventa mil personas hayan sido afectadas. En uno de los páneles organizados por esta fundación se trató el tema de los impactos humanitarios en el Catatumbo, cuáles han sido las acciones estratégicas y la respuesta institucional en la emergencia.

El panel fue moderado por Francisco Daza, coordinador de la línea de Paz, Seguridad Ciudadana y Derechos Humanos de la fundación Pares. A él asistieron como panelistas Judith Maldonado, la congresista Clara López, Scott Campbell y Mariana Ardila.

Maldonado, quien representaba a la Mesa Humanitaria y de Construcción de Paz del Catatumbo. Organización social de base Poderpaz, hizo énfasis sobre las alarmas que se habían encendido desde noviembre sobre una posible incursión del ELN en ese territorio. Pero, según Maldonado, “No hubo respuesta ni acciones, por eso en este momento en el Catatumbo lo que está quedando es la tierra arrasada”. Maldonado fue muy dura con el gobierno nacional y recalcó los problemas que se están teniendo con la articulación a la hora de ayudar al Catatumbo. Una de sus conclusiones fue esta: “Se fueron los cuatro años y no hay pacto en el Catatumbo”.

La senadora Clara López fue más comprensiva con el gobierno y alegó que es el “Estado colombiano el que históricamente no ha llegado al Catatumbo, allá no hay justicia, la gente no tiene una real capacidad de actuación ni siquiera en favor propio”. La senadora usó un término que debe ser una alerta para todo el país: no se puede caer en la normalización del abandono.

La violencia en el Catatumbo no es algo nuevo. Hay que recordar la ofensiva paramilitar de finales de los años noventa. Masacres como la de Tibú y La Gabarra son heridas que no cierran. Por eso López afirmó que no debe haber “diferencia entre paras y actores armados actuales” Porque en todos los grupos armados están los hijos de la gente del territorio. Por eso es tan difícil para el Estado enviar a soldados a darse bala con sus contrarios. Muchos podrían ser sus amigos, sus hermanos, una misma sangre y un mismo territorio.

Luz María Múnera, de la Consejería Presidencial para las Regiones, una aguerrida lideresa social, hizo un análisis muy sentido sobre la incapacidad histórica que se ha tenido para ayudar al Catatumbo y reconoció que es difícil que un gobierno pueda rescatar a un territorio, con las complejidades geográficas, económicas y políticas como las tiene el Catatumbo. Scott Campbell, representando a la ONU, terminó de dar su visión sobre la situación que rodea al Catatumbo.

Este espacio trasciende la academia y pone el dedo en una llaga que sigue abierta.

 

Noticias al Minuto

Picture of Redacción Pares

Redacción Pares