Hasta el momento, con la detención de Harold Barragán, perteneciente a una supuesta organización llamada Plata o Plomo, de la que lo único que se sabe es que era el nombre de un grupo de WhatsApp en donde se habla de actividades referentes a la supuesta coordinación del asesinato, son siete las personas tras las rejas sospechosas de haber participado en el atentado a Miguel Uribe Turbay.
Está a punto de cumplirse un mes de la muerte de Miguel Uribe y tres del atentado realizado en la localidad de Tunjuelito, en Bogotá. El primer sospechoso arrestado fue un joven de 16 años que fue detenido minutos después de que disparara contra el precandidato. A partir de allí, se detuvieron a cinco personas. En la investigación de la Fiscalía se ha nombrado al grupo de la Segunda Marquetalia como el perpetrador del crimen e incluso el propio presidente Petro llegó a afirmar que no se podía descartar un factor tan desestabilizador como es el ELN.
El segundo capturado fue alias Chipi o el costeño, cuyo nombre real corresponde al de Elder José Arteaga Hernández. Según la Fiscalía, él fue el encargado de reclutar a las personas que terminaron perpetrando el crimen. Según el ministro de Defensa, Pedro Sánchez, él se había gastado 1.000 millones de pesos craneando el atentado. Tiene un historial de veinte años de crímenes y ha estado preso en la Modelo. Hay otros cuatro detenidos que van desde una mujer de 19 años hasta a un hombre al que le dicen “El viejo”.
Las hipótesis que se manejan han variado. Petro primero habló de la famosa y hasta ahora muy gaseosa junta del narcotráfico, una asociación de mafiosos que funcionan desde Dubái y que habría ordenado crímenes como el de los esmeralderos en 2024 y 2025. La fiscalía le apuntó en sus primeras investigaciones a una red de sicarios. Y poco después se habló que un determinador pudo haber sido la Segunda Marquetalia. Hay que recordar que este grupo estaba compuesto por nombres de peso de las antiguas FARC que abjuraron de los acuerdos del teatro Colón del 2016 y decidieron cruzar la frontera, establecerse en Venezuela y desde allí seguir operando como una guerrilla. Una sucesiva serie de golpes terminó desbaratando su estructura principal, entre la que se contaba a Jesús Santrich, alias Romaña, el paisa y hasta el mismo Iván Márquez, cuyo protagonismo fue disminuido después de sufrir un atentado.
A mediados de agosto se afirmó que el Zarco Aldinever, uno de los duros de esta organización armada, había sido asesinado, pero se han tenido problemas a la hora de reconocer el cadáver. La inteligencia colombiana asegura tener pruebas que incriminan al Zarco con el atentado de Uribe Turbay. La muerte de este comandante guerrillero se dio después de una emboscada que le propinó el ELN a la Segunda Marquetalia en Venezuela.
Lo que queda claro y preocupa es que este crimen, que necesitaba esclarecerse con la mayor celeridad, teniendo en cuenta la coyuntura política, está en un pantano investigativo. El principal perjudicado será siempre el gobierno ante esta demora.



