El posible acuerdo de Donald Trump y Delcy Rodríguez

Las bombas empezaron a caer sobre Caracas a eso de las dos de la mañana. Ese estruendo y el sonido de los aviones de guerra, sumado a las aletas de los helicópteros, despertaron a los caraqueños. Las informaciones hablaban de explosiones en Fuerte Tiuna, uno de los lugares simbólica y militarmente más fuertes del chavismo. “Fue un ataque quirúrgico”, dijo Donald Trump en su conferencia de prensa, horas después de lo que sucedió mientras felicitaba a las tropas sin ningún asomo de modestia, como es habitual.

En ese momento, Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flórez, ya viajaban a los Estados Unidos, en donde la fiscal de Nueva York tenía varios cargos en su contra. En la madrugada, apareció en las calles de Caracas Diosdado Cabello. Prometió proteger al pueblo de la intromisión imperialista. La información en la capital venezolana salía a cuentagotas. No había manifestaciones de júbilo en las grandes ciudades y fortines chavistas como el 23 de enero o Petare, apenas se recuperaban de lo que parecía un profundo estado de shock. Caracas no vivía horas tan turbias desde el Caracazo, el intento con el que Hugo Chávez quiso deponer al entonces presidente Carlos Andrés Pérez en 1992.

En todo este escenario había una gran ausente, la vicepresidenta Delcy Rodríguez. Los venezolanos, quienes ya en la tarde del 3 de enero empezaban a ver fantasmas como el desabastecimiento de comida -en la capital venezolana no se ha ido la energía eléctrica ni se ha cortado el agua- esperaban con ansias la rueda de prensa de quien, después de ser depuesto Maduro, debería ser la encargada de decidir por los venezolanos. Ella había viajado en días previos a Rusia y fue ella quien, a través de la agencia Reuters, expresó su preocupación por el paradero de Nicolás Maduro y su esposa. Una foto publicada en sus redes sociales por parte de Trump revelaba el misterio. Maduro estaba con unas gafas oscuras y amarrado como suelen hacer los gringos con los que ellos consideran criminales de guerra, una práctica que se vio en Afganistán.

De Delcy Rodríguez solo se conocía un comunicado escueto. La rueda de prensa grande la dio Trump. Primero la había anunciado sobre las once de la mañana, pero se hizo esperar durante una hora. La sorpresa grande la dio al afirmar que estarían ocupando territorio venezolano hasta lograr una transición y que esa transición iba a estar en manos políticamente de Delcy Rodríguez. Incluso,  desechó por completo el  liderazgo de María Corina Machado, en dos frases dijo que no era ni apreciada ni respeta por el pueblo de Venezuela ¡Gran sorpresa!

Inmediatamente, los rumores cundieron. Se empezó a barajar la posibilidad de que la hasta ahora inquebrantable vicepresidenta venezolana estuviera detrás de una posible entrega de Maduro. Como lo ha reseñado en varios informes, desde su línea de democracia, la fundación Paz y Reconciliación, Maduro ha sostenido su poder con dos familias, los Cabello y los Rodríguez.

Si Maduro había sabido mantenerse en el poder era por lo siguiente: sus secretos, para que nadie ose a disputarle el poder, son el artículo 105 de la Ley Orgánica de la Contraloría General de la República y del Sistema Nacional de Control Fiscal, que otorga al contralor general de Venezuela la facultad de inhabilitar políticamente a cualquier ciudadano por un período de 3 a 15 años. No importa la acusación, siempre será encontrado culpable. Por eso puede aparentar ser un demócrata. No le importa hacerse elegir. Siempre ganará.

La segunda clave fue perfeccionar una idea que incubó Chávez, la de crear pequeñas camarillas al interior de su círculo más cercano de poder que sostengan su “Revolución Bolivariana”. Ahí estaban las dos familias que lo mantenían, los Rodríguez y los Cabello.

A pesar de sus escándalos y de su discrepancia ideológica con el propio Maduro, Diosdado había logrado atornillarse bien al poder gracias a la red familiar que desplegó dentro de la burocracia de la “Revolución Bolivariana”. Uno de los focos en los que se ha centrado la familia Cabello es en el SENIAT, Servicio Nacional Integrado de Administración Aduanera y Tributaria, en donde ha puesto al mando a uno de sus hermanos. Desde 2017, Nicolás Maduro intentó atajar la influencia de los Cabello en esta y otras instituciones donde antes poseía amplio control.

El otro grupo son los hermanos Delcy y Jorge Rodríguez Gómez, hijos de uno de los pilares de las luchas sociales en la Venezuela del siglo XX, Jorge Antonio Rodríguez, quien murió como un verdadero mártir, en una prisión, y torturado por orden del expresidente venezolano Carlos Andrés Pérez en 1977. Delcy llegó a tener cargos de primer nivel gracias a su cercanía con Nicolás Maduro. Un incidente la alejó del poder en las épocas de Hugo Chávez, pero una vez muere el líder de la Revolución, se vuelve a acercar al gobierno, esta vez como ministra de Comunicación e Información de Venezuela entre 2013 y 2014.

Durante su gestión, Rodríguez se convirtió en la principal portavoz y propagandista del gobierno de Maduro y su “revolución bolivariana”. Su ministerio chocó con los medios de comunicación venezolanos y, además, ordenó el cierre del canal de noticias NTN24 en ese país. Como canciller, se haría notorio en todo el continente por su cruzada en favor de Maduro. Fue elegida presidente de la Asamblea Nacional Constituyente. Fue ministra de Economía y es la actual vicepresidenta de Venezuela.

Ha sido castigada por su cargo debido a los problemas que enfrenta la democracia en Venezuela. En junio de 2018, la Unión Europea la sancionó con la prohibición de viajar a su territorio y la congelación de sus bienes por su papel como presidenta de la Asamblea Nacional Constituyente ilegítima. Suiza también la sancionó en julio de 2018 por las mismas razones.

Estados Unidos la sancionó en septiembre de 2018 por su relación con funcionarios sancionados del gobierno de Maduro y con Diosdado Cabello. Suiza y la Unión Europea ampliaron sus sanciones contra Rodríguez en agosto y octubre de 2019, respectivamente, por violar los derechos humanos y socavar el Estado de derecho y las instituciones democráticas. El TIAR (Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca) también la sancionó en diciembre de 2019 con la congelación de cuentas y la prohibición de ingresar a los territorios de los países miembros.

Su hermano Jorge Rodríguez fue uno de los vicepresidentes de Chávez. Con Maduro ha sido ministro de Comunicaciones. Actualmente es el presidente de la Asamblea Nacional. También ha sido sancionado internacionalmente. Delcy Rodríguez está casada con el empresario Yussef Abou Nassif Smaili, quien, se verá, es uno de los hombres más poderosos de Venezuela.  Uno de los negocios más destacados y recientes del entorno empresarial ligado a Nabil Abou Nassif es Ok Mart, una cadena de tiendas de conveniencia que surgió durante la pandemia. En febrero de 2019, Nabil Abou Nassif se convirtió en socio de esta empresa, la cual, en cuestión de meses, abrió tres locales en Caracas, incluyendo uno en el emblemático edificio Los Andes de Sabana Grande, expropiado por Hugo Chávez para montar una residencia estudiantil. Delcy ha puesto a funcionarios de su entraña en puestos claves del gobierno, sobre todo en la Cancillería, en donde aún tiene un poder importante.

A través de Maduro y de su esposa Cilia Flórez, los Rodríguez se convirtieron, como lo reseñó Pares en sus informes, en los posibles herederos del chavismo en Venezuela. Hoy sábado, 3 de enero, esto se convertiría en realidad, ya en otro contexto, en el de una invasión norteamericana. Según las pistas que dio Trump en su rueda de prensa, los puentes hasta los Rodríguez están más que tendidos y en ellos se escondería el secreto de la operación “quirúrgica” que sacó a Maduro del poder.

El acuerdo, según lo dejo ver Donald Trump en su alocución, tiene como principal ingrediente el petróleo. Estados Unidos tomaría posesión de las más grandes reservas de petróleo del mundo.

Ahora bien, si este acuerdo incorpora también a Diosdado Cabello, a Vladimir Padrino y a Tarek William Saab, estaríamos frente a una negociación en la que la cúpula del gobierno de Venezuela entrega a Maduro para salvar su continuidad en el poder y realizar una transición tranquila bajo el protectorado de Estados Unidos. Otros escenarios son posibles, todos ligados a una gran confrontación militar con graves consecuencias para Colombia.  Son nubes oscuras sobre el cielo de América Latina.

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León Valencia Director

Director de la Fundación Pares, un centro de pensamiento especializado en investigaciones sobre los conflictos sociales y políticos colombianos. Ha sido columnista de la revista Semana y los diarios El Tiempo y El Colombiano. Dirigió la investigación académica sobre la parapolítica que condujo a uno de los mayores escándalos judiciales del país. Ha escrito diversos libros sobre la realidad nacional, entre los cuales están: «La parapolítica, la ruta de la expansión paramilitar y los acuerdos políticos; «Adiós a la política, bienvenida la guerra»; «Mis años de guerra»; «Con el pucho de la vida»; El regreso del uribismo; «Los clanes políticos que mandan en Colombia» y su más reciente novela «La sombra del presidente». Recibió el Premio Simón Bolívar de periodismo en 2008 en la modalidad “Mejor columna de opinión”.