En Colombia es más fácil encontrarse una mina de oro que volverse rico con su propio esfuerzo. La movilidad social no existe. Quien nace pobre, muere pobre. Pero hay hombres excepcionales. Esta es la historia de uno de ellos. Se llama Johnny Alonso Orjuela, había nacido en La Plata, Huila, en 1970, un lugar de donde la guerra lo sacó corriendo a él y a su familia. Desplazados, se fueron a vivir donde el tío Parmenio en Chía, Cundinamarca. Él tenía un lugar donde vendía frutas y verduras y, pronto, Johnny Alonso se convirtió en el muchacho de los mandados. A los 12 años, le propuso al tío que le habilitara un espacio para el vender sus propios alimentos dentro del lugar. Parmenio aceptó.
A Johnny Alonso siempre le impresionó que en los lugares donde se venden frutas y verduras el aseo y la presentación fueran deficientes. Si él abría un negocio de estos, lo presentaría como si fuera una joyería. Una vaina reluciente. Así que vendió lo único que tenía en este mundo, su bicicleta y una cadena de oro y compró a cuotas una vitrina que se la vendió un amigo. Ahí empezó, sin que él lo supiera, Surtifruver.
Y entonces el negocio explotó, veinte años después, a finales de los noventa, Surtifruver era una realidad. Además, constituía una ventaja para los campesinos, ya que él tramitaba directamente con ellos. En ese momento se casó con Bertha Ceciliar Rueda, quien le ayudó a levantar el emporio.
Johnny Alonso, siempre cauteloso con cada peso que daba de más, tenía una debilidad: era un mujeriego incontinente. Llegó a tener por lo menos tres episodios con cajeras de sus locales. La humillación era pública,. Bertha decidió vengarse. Primero se enredó sentimentalmente con uno de los socios de su esposo: Mauricio Parra, quien había sido señalado de ser un presunto testaferro de las Farc. Al parecer, Jonny tendría información que incriminaría aún más a Parra con ese grupo armado. La pasión entre Bertha y Mauricio crecía hasta el punto de que, según las investigaciones de la fiscalía, decidieron eliminarlo.
En septiembre de 2016, Orjuela recibió un mensaje en su Facebook “Amor, me encuentro en el aeropuerto, ¿ya recibiste la información?”. Orjuela le hizo notar a la mujer, quien se veía despampanante en las fotos de su perfil, que se trataba de un error, ya que él no la conocía. Después de disculparse ella, quien se hacía llamar Sofi Bogotá, empezó a enredarlo. Sostuvieron varios encuentros virtuales, hasta que, el 20 de octubre de 2016, decidieron concretar un encuentro real. Se iban a ver en Chía, pero antes, en la Autopista Norte con calle 178, mientras iba en su camioneta, dos sicarios le dispararon en la cabeza y en el tórax. También recibió un disparo en los testículos, por lo que se sospechó que detrás de ese asesinato estaría un poderoso esmeraldero a quien Johnny Alonso intentó seducirle a su novia. En el video de las cámaras de seguridad se ve claramente cómo Johnny rebota en el piso al caer. Murió al instante.
Después de varias conjeturas que involucraron incluso hasta al comandante de las Farc, alias el paisa, la Fiscalía detuvo, cuando estaba a punto de abandonar al país, a Mauricio Parra en el aeropuerto El Dorado. En la investigación, habían encontrado varias coincidencias entre las celdas del celular de Sofi Bogotá con las de Parra. Después él lo confesaría todo: junto con su amante, Bertha Cecilia Rueda, habían creado una cuenta falsa de Facebook que le serviría de carnada en el plan que ella misma había ideado para matarlo. A los sicarios les pagaron 20 millones de pesos y esperaron pacientemente, creyendo que todos los hilos encajaban en la historia, a que se hiciera el traspaso de los bienes a nombre de Rueda.
A diez años de los hechos, este caso aún continúa abierto porque, extrañamente, en enero de 2018, se conoció que Mauricio Parra Rodríguez, quien inicialmente se había incriminado como coautor del crimen en asocio con la exesposa de la víctima, se retractó de todo lo dicho ante la Fiscalía General de la Nación. Bertha, además, habló de un montaje judicial de un tercero que buscaba quedarse con el multimillonario negocio. La Fiscalía mantiene su acusación y está pidiendo 35 años de cárcel para ambos.



