En noviembre de 2008, DMG era un cadáver en pie. Los cimientos que había constituido su creador, David Murcia Guzmán, estaban destruidos. Investigaciones periodísticas, como la que hizo Carlos Huertas en la revista Semana, evidenciaban que algo andaba mal con esa captadora de dinero. Su éxito movió a otros inescrupulosos a montar negocios parecidos. Según el periodista Félix de Bedout, entre 2005 y 2008, aparecieron en Colombia cien captadoras de dinero, en las que más de dos millones de colombianos invirtieron todo lo que tenía.
La opulencia y las ganas de poder de David Murcia lo convirtieron en el rostro de esta historia. Llegó a pagar de arriendo en Panamá por un apartamento de cuatrocientos metros cuadrados doce mil dólares mensuales. Creó un canal de televisión, les pagaba a las mejores modelos del país para que lo presentaran, hizo una réplica en Panamá del Palace, su prostíbulo favorito de Bogotá. Por eso la justicia se fijó en él. Además, fue completamente imposible que Murcia explicara de dónde había salido el dinero con el que le pagaba a sus aportantes.
Es bastante probable que Murcia, un campesino que vivía en La Hormiga, uno de los pueblos olvidados del Putumayo, hubiera conseguido los recursos para construir su imperio por parte del Bloque Central Bolívar, la estructura más poderosa de las AUC. El caso es que, entre 2002 y 2004, Murcia desapareció, tal y como lo cuenta Félix de Bedout en uno de los mejores podcasts que se han hecho sobre este caso. Y llegó con un billetado y una idea mesiánica: multiplicaría cada peso de los habitantes del Putumayo que confiaran en él. Un departamento que parecía condenado a vivir de plantar coca cambiaría para siempre.
Pero quería meterse en los círculos de poder de Bogotá. Para eso necesitaba a un hombre que supiera todo sobre esto. En ese momento, el mejor relacionista público era Diego Ángel, un joven empresario que era muy cercano a la pareja de hermanos más popular de Colombia a comienzos de la primera década del siglo XXI, Jerónimo y Tomás Uribe. Como sucedió con los narcos más importantes del país, era inevitable que se contactara con las clases más privilegiadas que querían un pedazo del mechón de pelo de David Murcia. Ángel era la persona indicada para sentarlo en todas las mesas.
El país supo de la cercanía de Murcia por esto. En noviembre de 2008, en una entrevista que le hizo Félix de Bedout en el programa de Julio Sánchez Cristo en la W Radio. David Murcia Guzmán aseguró que el hijo del presidente había contratado los servicios de Body Chanel, un canal de televisión creado por DMG que pretendía ser la competencia de Fashion tv, para que le hiciera un documental. Jerónimo negó lo del documental pero le tocó reconocer este hombre fuera su amigo. Gracias a Ángel Rueda DMG pudo acercarse a figuras del jet-set como Carlos Vives, el ex vicefiscal Armando Otálora y, por supuesto, a los hijos del ex vicepresidente.
Diego Ángel Rueda tenía 35 años cuando cayó preso, junto con su jefe Daniel Murcia Guzmán en Panamá, se le terminó su vida. Aunque sólo pagó cuatro años de cárcel nunca se pudo recuperar y murió abruptamente en el 2019 a los 45 años.
Hay un dato que sigue preocupando al país y, sobre todo, a las víctimas de la captadora de recursos. ¿Qué paso con la plata? Se estima que más de doscientas mil personas metieron todo lo que tenían en DMG. Fueron más de 712 millones de dólares, apenas se recuperaron 21 millones. La intervención del gobierno fue tardía y aparatosa, y la liquidación dejó mucho que desear.
Nunca se pudo comprobar fácticamente que Tomás y Jerónimo participaron financieramente en DMG, pero es real y no pudieron rebatir que eran muy cercanos a Diego Ángel Rueda, el hombre que sentó en la mesa de poder a Murcia.



