Cuando fue traicionado por su socio, Pablo Escobar Gaviria, en 1987, Carlos Lehder fue llevado a uno de los lugares más siniestros que el hombre puede encontrar: una cárcel, en este caso, una de altísima seguridad en Colorado, un lugar en medio de un desierto en donde las posibilidades de escaparse, para alguien como el Chapo Guzmán, quien es uno de sus vecinos, son mínimas. Hay temporadas, incluso, en las que, como por olvido, dejan encendidas las luces toda la noche. En el libro Vigilar y castigar, del filósofo francés Michel Foucault, se habla de los tres grandes fracasos de Occidente: la universidad es uno, porque no enseña, el manicomio no sana; y la cárcel no rehabilita. Bueno, en este lugar de Colorado la idea no es rehabilitar a nadie, sino destruir a los enemigos de Estados Unidos.
Uno de ellos es Simón Trinidad, quien vive en condiciones realmente lamentables, casi sepultado en vida. Otro de los nuevos vecinos que tendrá se llama Nicolás Maduro. Si bien llegó con su esposa, Cilia Flórez, en la tarde del 3 de enero de 2026, en uno de los días más amargos que un presidente latinoamericano pudo pasar, y se veía aún con ganas de decir cosas como “Happy New Year”, se ve deprimido; al menos esa es la información que nos llega.
En una entrevista a Rafael Poveda, Lehder dio detalles del lugar al que llaman “Planeta oscuro” y en donde estará el dictador venezolano hasta que se defina su suerte en un juicio que le ha traído pocas buenas noticias. Si bien aún no ha pisado esta prisión, que se llama ADV Florence, en Colorado, todo indica que en ese sitio pasará buena parte de sus días hasta que muera. Como Simón Trinidad, tendrá que vivir en un espacio que está “cuatro pisos bajo tierra”. Los problemas de presión, zumbidos en los oídos y claustrofobia atormentan a sus reclusos. Hay que recordar que sobre Maduro, quien evidentemente fue traicionado en Caracas por su círculo más inmediato, pesan los cargos de narcoterrorismo, tráfico de drogas y armas. Resulta curioso que, a pesar de que en el momento en el que fue detenido había más de 800 presos políticos en Venezuela y que las denuncias de irrespeto a los derechos humanos fueron una constante, en Estados Unidos a nadie le interesa juzgarlo por esto.
Lehder le dijo al periodista Poveda: “Yo estaba en una más pequeña, de 3X3. El alguacil me decía que no me preocupara, porque en Colorado estaban construyendo celdas más grandes, pero igual de subterráneas”.
Otro detalle con el que empezará a contar Maduro en su nueva vida es el control y aislamiento al que estará sometido. Sin duda, ADV Florence es una de las cárceles más temidas del mundo.
Maduro sufrió un golpe más en cautiverio y fue constatar que no solo hombres que se juraban leales a él, como Diosdado Cabello o los mismos hermanos Rodríguez, le voltearon la espalda y que es evidente que al pueblo venezolano no le ha importado mucho su caída, ya que no se han notificado demasiadas alteraciones al orden público en Caracas. Mientras tanto, en Miami, los venezolanos de la diáspora esperan que ocurra un milagro y se pueda cambiar el modelo de gobierno porque, hasta el momento, lo único que ha cambiado son los nombres.



