En una ciudad marcada por la desigualdad, la violencia, el olvido estatal y el poder territorial ejercido por actores armados ilegales, un grupo de jóvenes cree en la esperanza de transformar su territorio, poniendo en el centro el cuidado de la salud mental y fomentando alternativas para que las y los jóvenes logren cambiar el estigma sobre las enfermedades relacionadas con esta.
Por ello, varios becarios del programa “Escuela de Liderazgo Juvenil”, implementado por la Fundación Paz y Reconciliación con el apoyo de la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID), crearon una poderosa e interesante propuesta: convertir las escuelas en espacios de contención emocional para niños, niñas, adolescentes y jóvenes.
Una respuesta urgente a una realidad silenciada
Una de las razones por las cuales los becarios decidieron priorizar el tema de la salud mental es que, según el informe del programa Buenaventura Cómo Vamos, para el periodo 2020-2021, la cifra de homicidios pasó de 17 a 19 casos, una situación poco común y alarmante en un territorio con tantas carencias y dificultades.
La iniciativa, titulada “El colegio como espacio de cuidado en materia de salud mental en adolescentes y jóvenes”, es una respuesta de la juventud a una situación que genera creciente preocupación. Esta propuesta es un llamado urgente a que el estado emocional de las juventudes se ponga en el foco de las intervenciones de política pública. La violencia estructural, la falta de oportunidades y el estigma que pesa sobre quienes buscan ayuda motivaron la creación de este proceso transformador.
“Las instituciones educativas son el segundo hogar de los jóvenes. Si no nos cuidan allí, ¿entonces dónde?”, fue una de las preguntas detonantes que inspiró el proyecto, liderado por Cristian Farid Rodríguez, miembro de la Fundación Esperanzas Colectivas. Él y los becarios de la Escuela de Liderazgo Juvenil en Buenaventura buscaron crear una revolución en materia de salud mental desde las aulas de clase. El liderazgo del proyecto recayó en una juventud comprometida con el cambio social, que logró articular esfuerzos entre organizaciones, becarios y comunidad educativa, para diseñar una propuesta pedagógica centrada en el bienestar emocional.
Los becarios decidieron priorizar la Institución Educativa José María Cabal, ubicada en el barrio La Independencia, un sector históricamente marginado y estigmatizado por la violencia, donde convergen múltiples vulneraciones. Por ello, cobra aún más importancia la propuesta construida por los miembros de la Escuela de Liderazgo Juvenil.
Formación, comunicación y cuidado: los tres pilares de la iniciativa
La intervención se desarrolló a través de tres jornadas de formación, en las que se abordaron temas cruciales como la identificación de factores de riesgo, la orientación vocacional, la influencia de las redes sociales y las rutas de atención en salud mental. Las sesiones contaron con el acompañamiento de la profesional psicosocial de la institución educativa, quien contribuyó al éxito del proceso mediante sus herramientas formativas y su experiencia en trabajo con grupos.
Cada jornada fue más que un taller: fue un acto de esperanza, fe y resistencia. Se realizaron en espacios de diálogo dentro del colegio y contaron con la participación de 30 jóvenes por sesión. Además, se produjeron materiales de apoyo como fichas, carteles, y se espera crear un video documental que describa el proceso y ayude a fomentar la importancia del cuidado de la salud mental. Este producto audiovisual se convertirá en una campaña pedagógica que inspire a los jóvenes a hablar, actuar y buscar ayuda cuando se sientan solos.
Entre los principales logros del proyecto se destaca la sensibilización directa de más de 30 jóvenes en temas de salud mental, cambiando en parte el paradigma y el estigma que tenían sobre este tipo de situaciones. Asimismo, se crearon espacios seguros donde los estudiantes se sintieron escuchados, lo cual permitió el fortalecimiento de redes de apoyo entre pares.
Lo que viene: seguir construyendo espacios seguros
Lejos de concluir, esta iniciativa apenas comienza. Los becarios planean dar continuidad al proceso, ampliando su alcance a más instituciones educativas del distrito, buscando aliados y construyendo con la institucionalidad local para que se le apueste, de manera decidida, a la salud mental de los jóvenes en Buenaventura. Con el material audiovisual que se está desarrollando, se espera replicar campañas pedagógicas que continúen sensibilizando y fortaleciendo la capacidad de los jóvenes para dialogar sobre lo que les duele.
La implementación de esta propuesta demuestra que, cuando se confía en las capacidades y habilidades de la juventud, es posible construir soluciones a problemáticas que los afectan. La Escuela de Liderazgo Juvenil continúa siendo semillero de transformación social, y esta iniciativa en salud mental demuestra que en Buenaventura hay una generación que no solo sueña con un futuro mejor, sino que está dispuesta a trabajar para transformarlo.
El proyecto “El colegio como espacio seguro” fue auspiciado por la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID) en el marco de las Escuelas de Liderazgo Juvenil en Buenaventura, que adelantó la Línea de Jóvenes en Riesgo y Participación Juvenil de la Fundación Paz y Reconciliación (PARES).



