En una semana agitada por el cierre de los plazos para participar en consultas interpartidistas el próximo 8 de marzo y en plena inscripción de las candidaturas a la Presidencia de la República, el Pacto Histórico ha recibido 3 golpes fuertes que han debilitado sus apuestas para llegar al Congreso y que han obligado a que Iván Cepeda, el principal candidato del bloque progresista y el que tiene la mayor intención de voto en las encuestas durante los últimos 3 meses, no se presente en las próximas consultas.
En medio de ruidos sobre la posibilidad de que el Consejo Nacional Electoral esté tomando decisiones sin tener en cuenta su propia jurisprudencia, los 3 fallos del CNE terminan por debilitar al bloque de izquierdas y mantienen viva la novela que el Pacto Histórico ha recorrido desde julio de 2025, cuando los partidos que la integran (Partido Comunista, Polo Democrático, Unión Patriótica) junto con la Colombia Humana, decidieron fundirse en un solo movimiento político.
—El primer golpe: la imposibilidad de la participación de Cepeda en el Frente por la Vida
La decisión que tomó el Consejo Nacional Electoral (CNE) fue una novela que duró 4 días. Entre conjueces y recusaciones, la máxima autoridad que regula la vida electoral del país decidió, poco después de las 3:00 pm del pasado miércoles 4 de febrero, la ponencia que definía la posibilidad de Iván Cepeda para participar en la llamada “Consulta del Frente por la Vida”, con la que, desde 2025, se pensaba unir en un solo bloque al llamado “Frente Amplio”, aquel proyecto político que Gustavo Petro convocó entre las izquierdas y el centro político para defender un nuevo proyecto progresista.
El argumento que esgrimió el CNE se basó en que ya había participado en otra consulta previa dentro del mismo proceso electoral presidencial, aunque el punto del debate era considerar si la consulta del 26 de octubre de 2025 había sido interpartidista o interna, partiendo de que, para ese momento, el Pacto Histórico como partido estaba en proceso de fusión.
Cepeda participó y triunfó en la consulta del Pacto Histórico con más de 1.522.347 votos, el 65,17% del total de esa consulta, calificada como interpartidista por la Registraduría Nacional, pese a los argumentos de sus defensores de que era interna por fusión posterior en un partido único. Por lo que lo que se debatía era si la fusión tenía efectos retroactivos o no. Cuatro demandas llegaron posteriormente al CNE alegando irregularidad sustancial por segunda participación en consultas para el mismo cargo, lo que los demandantes señalaron que vulneraba la igualdad, transparencia y moralidad electoral. Fue este el concepto que el conjuez Hollman Ibáñez tomó en cuenta para su voto, y por el cual el tribunal resolvió revocar su inscripción para la consulta del 8 de marzo.
La votación quedó así:
- Quienes salvaron su voto (5): Alfonso Campo (P. Conservador); Cristian Quiroz (P. Alianza Verde); Benjamín Ortiz (P. Liberal); Maritza Martínez (P. De la U); Álvaro Hernán Prada (P. Centro Democrático).
- Quienes apoyaron la ponencia (4): Altus Baquero (P. Liberal); Fabiola Márquez (Pacto Histórico); Alba Lucía Velásquez (Pacto Histórico); Álvaro Echeverry (Pacto Histórico).
- Decisión de los conjueces elegidos: Alberto Rojas (P. Liberal, votó SÍ); Hollman Ibáñez (P. Alianza Verde, votó NO).
—El segundo golpe: La inhabilitación de las listas del Pacto Histórico en Bogotá y Valle del Cauca
Varios minutos después de la decisión tomada contra Iván Cepeda, en la misma audiencia pública, el CNE tumbó la lista del Pacto a Cámara en Bogotá.
La revocatoria de esta lista se originó luego de una demanda presentada por una de las asesoras de la UTL de la representante María del Mar Pizarro, quien argumentó que la lista no respetaba los resultados de la consulta interna de octubre 2025, vulnerando el artículo 7 de la Ley 1475 de 2011 que hace obligatorios y vinculantes dichos resultados.
Específicamente, las tres mujeres con más votos en la consulta (María Fernanda Carrascal, Laura Daniela Beltrán “Lalis” y María del Mar Pizarro) debían ocupar los primeros tres puestos, sin alternancia (lista cremallera) con hombres de menor votación, lo que afectaba la paridad de género y derechos políticos de candidatas, según el artículo 43 de la Constitución Política y la Ley 1475. El CNE, en Sala Plena, acogió esta tesis priorizando la vinculatoriedad de la consulta sobre la paridad rígida, ordenando reorganizar la lista con las ganadoras en los primeros lugares.
Luego, en la tarde del jueves 5 de febrero, también falló en contra de la misma lista, esta vez, por una segunda demanda por coalición ilegal (en la que la sumatoria del Pacto Histórico más la Colombia Humana superaba el 15% de los votos obtenidos por el Pacto Histórico a Cámara por Bogotá en 2022, violando el art. 262 de la Constitución Política). El CNE, para solventar este impase, señaló que deben construirse antes del 8 de febrero 2 listas separadas (una por la Colombia Humana y otra por el Pacto Histórico), así como en ambas listas debe prevalecer el orden según las votaciones de la consulta del 26 de octubre, pasando por encima del acuerdo establecido en el Bloque de Unidad de julio de 2025 (y firmado por los partidos que cedieron su personería jurídica para conformar el Pacto Histórico), que establecía el orden a través de listas cremallera.
A esta decisión se une la que tomó el CNE el 3 de febrero, cuando también tumbó la lista del Pacto en Valle del Cauca, bajo el mismo argumento de que la coalición era ilegal porque entre la sumatoria de los partidos que componen el Pacto Histórico y la Colombia Humana se superaba el 15% de los votos con el que esa coalición participó en 2022. Es posible que, con esta jurisprudencia, otras listas del Pacto en regiones donde superó ese porcentaje se caigan.
—Las consecuencias: una izquierda dividida va a la primera vuelta
La decisión del Consejo Nacional Electoral (CNE) que inhabilitó la participación de Iván Cepeda en la consulta del Frente por la Vida terminó siendo un terremoto político cuyas réplicas es posible que reconfiguren el panorama electoral hacia mayo de 2026. Su exclusión del tarjetón del 8 de marzo termina fracturando el núcleo del proyecto unitario de las izquierdas y desata una serie de consecuencias estratégicas que debilitan al bloque progresista en múltiples frentes.
El primer efecto rastreable es el desfase en las elecciones al legislativo. La figura de Cepeda operaba como un nodo de condensación para el voto a las listas en Senado y Cámara de Representantes, por lo que su presencia en la consulta presidencial estaba diseñada para generar un efecto arrastre crucial para aquellas listas del Pacto Histórico. Sin su nombre en el tarjetón, y con la candidatura de Roy Barreras y Juan Fernando Cristo operando con lista propia, el caudal legislativo del oficialismo puede fragmentarse. Entonces, el resultado previsible es una potencial reducción significativa de votos para el Pacto en algunas regiones clave y algunas ciudades donde no tiene mucha fuerza, erosionando su potencial presencia en el próximo Congreso, más si el CNE sigue anulando listas o, como va a suceder, estas se terminan dividiendo en dos.
Por su parte, el segundo efecto recaerá sobre un nuevo discurso que cuestionará a las instituciones electorales en Colombia. La triple embestida del CNE, con la exclusión de Cepeda, el hundimiento de la lista en Bogotá y la revocatoria en el Valle, no va a ser leída por los sectores de izquierda como una mera aplicación de la ley electoral. Desde la campaña del Pacto Histórico y el gobierno es posible que estos fallos alimenten un relato de persecución institucional y asimetría procesal, por lo que cada fallo va a terminar fortaleciendo la sospecha de que el sistema electoral ejerce cierto rigor selectivo, donde la izquierda paga un precio más alto que los sectores de centro y derecha por ambigüedades normativas. Esta desconfianza se convertirá en un eje discursivo central, alimentando la polarización política ya existente y cuestionando la legitimidad misma del árbitro electoral, que ha tomado decisiones erráticas en los últimos meses, y con las que el gobierno nacional sostiene una agria disputa por las investigaciones por la financiación de la campaña Petro Presidente en 2022.
Como último efecto, la ausencia de Cepeda en la consulta puede dejar un vacío en la votación del bloque progresista que los demás contendientes buscarán capitalizar con avidez. Candidaturas como la de Roy Barreras, pero también la de Claudia López o la de los aspirantes de la Consulta por Colombia, de la centroderecha/derecha, van a ver una oportunidad para pescar en río revuelto. El cálculo político gira ahora en torno a quién puede capturar a ese electorado que queda sin un representante claro en la consulta del Frente por la Vida. Con Roy negado a ceder su candidatura, Daniel Quintero habiendo sido avalado por el CNE para participar en esta consulta, y Claudia López evaluando sumar apoyos con el impulso electoral del 8 de marzo, se intensifica la lucha por erigirse como una tercera fuerza viable en primera vuelta, fracturando aún más el campo opositor al uribismo y a la derecha tradicional.



