Los más optimistas decían que la reunión, si iba bien, podría durar media hora. Pero no, se extendió mucho más. Durante ciento veinte minutos, en un ambiente más que distendido, Petro y Trump se encontraron en la Casa Blanca, poniendo final a las especulaciones que tenía la oposición sobre este viaje a Estados Unidos.
En la reunión estuvo el vicepresidente de los Estados Unidos, Jay Vance, el secretario de estado Marco Rubio y Bernie Moreno, senador de origen colombiano. El presidente estuvo acompañado por el ministro de defensa Pedro Sánchez quien presentó unas cifras sobre capturas de capos, destrucción de toneladas de cocaína y de laboratorios, más de doscientos operativos contra el narcotráfico que impresionaron al gobierno norteamericano.
Además de los regalos que le llevo a Trump y a la primera dama Petro entregó como un trofeo a los Estados Unidos a Pipe Tuluá, temible cabecilla de la banda La Inmaculada que azotaba ese lugar del Valle del Cauca.
Se sabía que había un plan para hacer escapar a Pipe Tuluá. Durante su permanencia en la cárcel no se cansó de amedrentar a funcionarios del INPEC.
Ahora falta esperar las conclusiones de este encuentro y, ojalá, que procesos de paz que se había adelantando con grupos armados, no se trunquen por contentar a Washington. Además se espera que el presidente colombiano siga siendo uno de las voces más críticas en Latinoamérica sobre los abusos que cometen a diario agentes de ICE, que es la policía aduanera y de migración de los Estados Unidos.
Uno de los gestores de este encuentro fue el embajador Daniel García-Peña quien trabajó de manera incansable para conseguir que Petro y Trump establecieran un canal de comunicación antes que el conflicto entre ambos países estallara. El milagro diplomático sucedió el 7 de enero, horas antes que Petro se subiera a una tarima en la Plaza de Bolívar que estaba destinada a decirle a Trump que no se metiera con la soberanía nacional. Hay que recordar que hace un mes ocurrió la invasión norteamericana a Caracas que terminó con la remoción de Nicolás Maduro del palacio de Miraflores y el inicio de una fase de transición en Venezuela. En ese momento estuvieron tan caldeados los ánimos que Trump llegó a decir que Colombia “era una fábrica de cocaína” y que Petro “tenía que cuidarse el culo”.
Según reveló la revista Cambio Petro llevó una carpeta que se titulaba como “Aliados número 1 contra terroristas”. Esto demuestra el viraje de Petro.
Hoy todo indica que esos días quedaron definitivamente atrás.



