Víctor Hugo Vidal pasó de ser el rostro político más visible de una victoria histórica en Buenaventura, como lo fue el Paro Cívico, a convertirse en un liderazgo evidentemente desgastado, pues en la política los triunfos no se sostienen únicamente apelando a la memoria de las luchas pasadas.
Recordemos que, en el 2019, Víctor Hugo Vidal, uno de los líderes más visibles del Comité del Paro Cívico de Buenaventura, ganó la alcaldía con 28 mil votos. Por primera vez un movimiento cívico, derrotaba a las maquinarias políticas tradicionales y llegaba al gobierno local. Liderazgo que surgió del Paro Cívico de 2017 que fue, sin duda, uno de los momentos más poderosos de movilización ciudadana en la historia reciente del Pacífico colombiano.
Sin embargo, el reto era consolidar ese capital político, y no se logró, entre otras cosas, por los resultados de su administración. Si bien es cierto que el periodo de gobierno de Vidal no fue fácil porque tuvo que enfrentar situaciones como la pandemia por Covid-19, el Estallido Social y los propios quebrantos de su salud, reconocer las dificultades no significa ignorar los resultados. Y ahí aparece el problema que considero central y es la pérdida de respaldo ciudadano al Comité del Paro Cívico, que no logró traducirse en una estructura política sólida capaz de sostener en el tiempo su legitimidad.
Esto sin contar que la alcaldía de Vidal tuvo varios escándalos por irregularidades y corrupción que afectaron su credibilidad. El más sonado de ellos fue el caso del entonces secretario de Educación encarcelado, junto con varios funcionarios, por irregularidades contractuales para dotar de internet a colegios del distrito.
Aunque es claro que las decisiones individuales de Vidal no comprometen al Comité del Paro Cívico, en la práctica, la ciudadanía los asocia. Esa cercanía exige mayor cuidado porque los liderazgos que nacen de estos procesos colectivos tienen una responsabilidad distinta. Por eso cada alianza y decisión tiene un impacto que supera lo personal. Igualmente, el desgaste y fragmentación del Comité del Paro Cívico empezó a verse incluso antes de terminar el periodo de gobierno de Vidal. Cuando llegó el momento de intentar continuar el proyecto político con las elecciones a la alcaldía en 2023, no se logró construir una candidatura unificada, afectados por absurdas decisiones individuales.
Esta fragmentación también se refleja en las elecciones recientes de 2026, pues Víctor Vidal decidió ser candidato del Frente Amplio a la Cámara de Representantes por el Valle. Esta lista, apoyada por Roy Barreras, obtuvo en Buenaventura apenas 2.462 votos para Cámara, de los cuales, 922 fueron para Vidal. El contraste es abrumador si recordamos que en 2019 Vidal había sido elegido alcalde con 28 mil votos.
Por supuesto, no se trata de elecciones comparables pues no son los mismos cargos, ni contexto político. Pero el dato es aún más revelador, teniendo en cuenta que Vidal sacó en 2026 menos votos de los que había logrado en 2011 cuando fue elegido concejal por el Polo Democrático con 976 votos, y ni hablar del 2015 cuando, con mil votos, no le alcanzó para sostener la curul en el concejo. Que un liderazgo como el suyo pase a obtener menos de mil votos en su propia ciudad demuestra el evidente rechazo ciudadano.
Este momento exige que se hagan reflexiones incómodas, algo que liderazgos como el de Vidal o del Comité del Paro Cívico no siempre están dispuestos a hacer, pues deben revisar sus propias prácticas, reconocer errores y redefinir sus formas. Hicieron historia, pero hoy muchos comentarios en la ciudad no les son favorables y en distintos espacios se escucha una mezcla de frustración y rechazo frente a lo que ellos representan.
Aunque, mientras el liderazgo surgido del Paro Cívico se debilita, la ciudadanía sigue mostrando un fuerte apoyo a las listas alternativas. En estas últimas elecciones, en Buenaventura, el 30% del electorado votó por las listas del Pacto Histórico a la Cámara de Representantes y al Senado. Eso significa que la ciudadanía continúa buscando proyectos distintos a las maquinarias tradicionales.
El Paro Cívico seguirá siendo una referencia política para Buenaventura y la región. Pero los y las bonaverenses sabemos que no podemos vivir eternamente de ese recuerdo.
Definitivamente a Vidal le faltó lectura política y le sobró soberbia.
Cierro con un verso del artista local, Matias Letter, dedicado al Señor Vidal: “La gente no se rindió, lo noto derrotado, tiene todo un pueblo decepcionado. Lo siento por usted señor Vidal, no me podía quedar callado…”



