Anoche cuatro de enero habían pasado unas cuantas horas desde el ataque a Caracas que ha dejado, según el New York Times, más de ochenta muertos. El presidente Trump, a quien ya no le preocupa pasar sus ideas por el congreso, como si fuera un rey, anunció que lanzaría otro ataque contra Venezuela si la vicepresidenta Delcy Rodríguez no se alinea con las exigencias, si Venezuela no se convierte mansamente en un protectorado. Además se refirió a Colombia, volvió a decir que Petro es un líder mafioso y que no le parecería mala idea lanzar una ofensiva contra este país.
A unos cuantos meses de elecciones es bastante improbable que Trump lance bombas contra Bogotá, pero está claro que interferirá en las elecciones que ocurrirán en Colombia en este primer semestre. El vaso comunicante entre la derecha y la Casa Blanca es por el lado del propio Uribe quien mantiene desde el 2013 una profunda amistad con el secretario de estado Marco Rubio, furioso anticomunista, y él es el que mantiene viva en la agenda de Trump el tema Petro.
Es, por lo menos llamativo, que se señale a Petro de ser un mafioso cuando, siendo congresista, fue el primero en hacer debate sobre la parapolítica. En el 2005, tomando como base la investigación que realizó León Valencia, Laura Bonilla, Claudia López y Mauricio Romero desde la corporación Nuevo Arco Iris y en donde se evidenciaba que, por lo menos el 50 % de los congresistas habían sido elegidos por instigación a la población de los paras o apoyo económico de estos carteles de la droga convertidos en ejército, Petro le quitó la máscara, entre otros, al primo del entonces presidente, Mario Uribe, quien estaba untado hasta la cabeza con ese escándalo.
Estos debates fueron transmitidos por televisión y fueron los que catapultaron a Petro. Esta es la historia de estos debates.
En el año 2005 al entonces comisionado de televisión Eduardo Noriega, le dio una idea que cambiaría la historia de la política: transmitir en directo los debates en el senado. Un año atrás, en el Congreso, habían sido recibidos de pie, en aplauso cerrado, como si fueran los verdaderos padres de la patria, los comandantes paramilitares Ramón Isaza, Ernesto Báez y Salvatore Mancuso. Ese año, 2004, la corporación Nuevo Arco Iris, en una investigación liderada por Laura Bonilla, Claudia López, León Valencia y Mauricio Romero, descubrieron el entramado entre políticos, en áreas de influencia paramilitar, y comandantes de las AUC.
Explotaba la parapolítica. Esa investigación le sirvió de base a congresistas aguerridos como Gustavo Petro para empezar a acorralar a los sindicados. Uno de ellos fue Mario Uribe, primo del entonces presidente quien tenía, en ese momento, más de 70% de aprobación.
La gente empezó a sintonizar el canal institucional. En el 2005 Petro se fue con todo contra los parapolíticos de dos regiones en particular: Córdoba y Sucre. Indignado por la visita de Mancuso y sus hombres al Congreso Petro, que en ese momento era Representante a la Cámara por Bogotá y que no era aún la mega estrella de la política que es hoy, le recordó al país que en Córdoba se adelantaban negociaciones de paz, desde el final del gobierno Pastrana, pasando por el gobierno Uribe, en lo que después se conocería como el Pacto de Ralito. Recordó además que los parlamentarios que le habían brindado su apoyo a Uribe, en su llegada a la presidencia, tenían la marca paramilitar en la espalda.
El país poco a poco iba conociendo a este parlamentario de verbo encendido e ideas claras, al que no le temblaba el pulso ni la voz a la hora de cantar verdades. La parapolítica en Córdoba tuvo en Eleonora Pineda a su máximo exponente. Ella era una esteticista de Tierralta que, de la nada, sin mayor experiencia en la política, había salido elegida Representante a la Cámara con más de 40 mil votos. Fue el trabajo de León Valencia y sus investigadores quienes pudieron determinar que esos votos habían salido de las zonas donde había mayor influencia paramilitar. El Pacto de Ralito era un intento de “refundar la patria” y allí estaban los siguientes congresistas que fueron fustigados de manera valiente por Petro en el Congreso: osé María López, ex gobernador de Córdoba, Salvador Arana Sus, ex gobernador de Sucre, Wilmer Pérez, ex alcalde de San Antero, los representantes a la Cámara Eleodora Pineda y José de los Santos Negrete, y los senadores senadores Juan Manuel López Cabrales, Miguel de la Espriella, Reginaldo Montes y William Montes.
La incautación en el 2006 del computador de Don Antonio, uno de los más fieles lugartenientes de Jorge 40, evidenciaba lo que venía denunciando, desde la sociedad civil León Valencia y desde el congreso Petro. Cada vez era más común ver en establecimientos públicos sintonizar el canal del Congreso para ver las arremetidas de Petro contra los congresistas. Así fustigó a Alvaro “el Gordo” García, quien se alineó con el paramilitar alias “Cadena” para perpetrar la terrorífica masacre de Macayepo donde fueron asesinados 15 campesinos.
En el 2006 Petro anunció los debates contra congresistas de Córdoba y Sucre. Entonces pasó algo inexplicable: el día que se generaron los debates la señal para estos departamentos en el canal institucional se cayó. Sólo pudieron verla los que estaban suscritos a Direct TV, operador que también empezó a reportar de un momento a otro fallas. En ese momento Petro ya era senador del Polo Democrático. Ante esta alteración la FLIP se pronunció en su momento:
“Según reportaron algunos periodistas de la zona, en el departamento de Córdoba se interrumpió la señal abierta de televisión nacional en el momento en que el senador Gustavo Petro, del Polo Democrático, comenzaba a hablar. Sólo los usuarios de televisión por cable pudieron observar el debate. En algunas zonas del departamento de Sucre también se presentaron inconvenientes con la señal de televisión. La transmisión del cableoperador Satelcaribe se interrumpió por intervalos, hasta que se normalizó cuando el debate en el Congreso estaba avanzado. Uno de los periodistas sucreños consultados por la FLIP aseguró que la señal de Satelcaribe se normalizó cuando el senador Álvaro García Romero – uno de los señalados por tener vínculos con el paramilitarismo – iniciaba su defensa. Simultáneamente, la señal de televisión satelital a través de Direct TV, también presentó fallas. La transmisión se quedó sin audio y posteriormente se fue la imagen. Estos problemas se presentaron únicamente con el Canal Institucional. Los demás canales que ofrece Direct TV funcionaron perfectamente”.
Durante el 2005, justo cuando venía haciéndosele el debate al “Gordo” García, también se presentaron fallas. Los operadores televisivos, en especial Satelcaribe, responsable del sistema de cable, afirmó en su momento que se trataba de “fallas climáticas”. La FLIP en su momento concluyó lo siguiente: “La FLIP registra con preocupación las fallas presentadas en la transmisión del debate del Congreso de la República, y estará a la expectativa de las investigaciones sobre este hecho. Resultaría aberrante constatar que se le intentó ocultar a la opinión pública información política trascendental, que además ponía de presente posibles casos de corrupción. No sólo constituiría un caso de control de contenidos, sino también una violación del derecho de los ciudadanos a recibir información”.
La idea del Canal Institucional de pasar los debates de la Parapolítica fue fundamental para que el país conociera lo que León Valencia denominó en su último libro como “El mayor asalto a la democracia en el país” y, de paso, para que una figura como Gustavo Petro cobrara relevancia.
Muchos años después Petro sería elegido presidente. Sabemos que las negociaciones con los grupos armados en una de las banderas de este gobierno, la de la Paz Total, no ha salido muy bien y que en algunos casos se dio largas y ventajas, pero llamar a Petro, el hombre que denunció la parapolítica, líder de un cartel de la mafia suena a una excusa muy rebuscada para que Trump, ahogado por una deuda que tiene en este momento Estados Unidos y que supera los 37 billones de dólares, piense en intervenir Colombia. No vienen por Petro, vienen por toda nuestra riqueza.



