La última semana de febrero la Sierra Nevada de Santa Marta fue noticia por las confrontaciones entre integrantes de los Grupos Armados Organizados (GAO) del Clan del Golfo – Ejercito Gaitanista de Colombia (EGC) y las Autodefensas Conquistadoras de la Sierra Nevada (ACSN), desarrolladas por más de 48 horas en la vereda La Fuente, corregimiento Cerro Azul, en zona rural del municipio de Aracataca. De acuerdo con organizaciones sociales como la Plataforma de Defensores de DDHH, Ambientales y Liderazgos de la Sierra Nevada de Santa Marta (PDHAL), estos hechos dejaron como resultado el desplazamiento de alrededor de 275 personas (55 familias) asentadas en las veredas: Fuente Alta Fuente Baja, Cerro Azul, las Margaritas y Chimborazo, la muerte de entre 8 y 10 personas pertenecientes a ambos grupos, además del cierre provisional del parque Tayrona por parte de Parques Naturales Nacionales.
Estos hechos confirman el escenario de riesgo advertido por la Defensoría del Pueblo el pasado mes de diciembre de 2025, quien a través del Sistema de Alertas Tempranas emitió la Alerta Temprana Estructural 020 de 2025. Allí se describen los riesgos para la población de la Sierra Nevada y sus alrededores producto de la creciente disputa por el control territorial estratégico para los intereses de ambos grupos. Aunque este panorama advertido por la Defensoría no es nuevo, pues durante los últimos años se viene haciendo seguimiento a las dinámicas de confrontación en la Sierra Nevada a través de diversas Alertas Tempranas de carácter estructural y de inminencia, los últimos hechos dejan entrever una evolución significativa del conflicto en este territorio que es importante precisar.
Para entender que está pasando en la Sierra Nevada ¿de dónde viene este conflicto? y ¿Cómo ha evolucionado? Es importante abordar una serie de aspectos relacionados con antecedentes recientes, dinámicas actuales de confrontación y nuevos intereses en disputa.
Un conflicto marcado por alianzas y disputas
Durante los últimos años la coexistencia de las AGC y las ACSN ha estado marcada por periodos de alianzas y disputas, donde la distribución de labores para el funcionamiento de la cadena productiva del negocio del narcotráfico y la Sierra Nevada como territorio estratégico de dominio, han sido factores determinantes en la redefinición del tipo de relacionamiento entre ambos grupos en el caribe colombiano.
Luego de la desmovilización en el año 2006 del Bloque Norte y el Bloque Resistencia Tayrona de las AUC (comandado por Hernán Giraldo), se presentó un vacío de poder que alimento un escenario de pugnacidad entre diversas estructuras locales del departamento de Magdalena por el control de la región de la Sierra Nevada. En el marco de estas disputas para el año 2010 la Oficina del Caribe, integrada por los herederos del mismo Giraldo (Clan Giraldo) promovieron una alianza con los entonces Urabeños (ahora Clan del Golfo) para contrarrestar la injerencia de Los Paisas en el territorio y expulsarlos definitivamente, lo cual se llevaría a cabo con éxito, dejando fortalecido al Clan y con una posición estratégica en el norte del departamento, compartiendo con la Oficina del Caribe las rentas derivadas de la extorsión, el narcotráfico y el tráfico de combustible (Centro Nacional de Memoria Histórica, 2025).
Sin embargo, esta alianza se rompió en 2012 producto de la inconformidad de la oficina del Caribe quien pronto empezaría a reclamar los territorios que anteriormente habían estado bajo el control hegemónico de su líder natural Hernán Giraldo. Santa Marta se convirtió en el centro de la disputa, con un impacto humanitario considerable y el incremento ostensible de los homicidios, dejando como saldo 150 muertos en tres meses (Defensoría del Pueblo, 2018). La disputa terminaría con una fuerte disminución de la influencia del Clan del Golfo en Santa Marta y la captura de uno de sus activos más importantes, Jesús María Aguirre Gallego, Alias “Chucho Mercancía” o “Chucho Pachenca” en 2013.
Meses después este recobraría su libertad para asumir el mando de Los Pachenca (en la práctica el brazo armado de la Oficina del Caribe). Valiéndose de su pasado en el Clan, este fungió un importante rol como intermediador entre Los Pachenca y el Clan del Golfo para pactar una alianza estratégica. Este pacto consistía en un control del Clan del Golfo sobre los corredores para el tráfico de droga, beneficiándose al mismo tiempo del acumulado de ilegalidad y de la base social de los Giraldo en corregimientos como Guachaca y Santa Marta, mientras los Pachenca conservaban la extorsión local y sostenían los requerimientos logísticos para la correcta operación de envíos de cargamento de narcotráfico desde el puerto de Santa Marta hacia mercados internacionales (Trejos & Badillo, 2023).
Las ACSN y una nueva fase del conflicto
Luego de varios años de relativa estabilidad en las cifras de homicidio, acuñadas en gran medida al pacto establecido entre ambas estructuras, hacia el año 2018 los indicadores en materia de afectación humanitaria nuevamente empezaron a presentar una tendencia de aumento, presagiando una aparente ruptura entre el Clan del Golfo y los Pachenca, que luego sería corroborado por la Alerta Temprana 044 de 2019. La caída de importantes cargamentos de droga en Santa Marta y diferencias en el tratamiento de la situación habría sido uno de los detonantes del rompimiento.
Asimismo, a esto se sumó una ofensiva de la fuerza pública en contra de los Pachenca que propino importantes golpes que terminarían con la muerte de su líder” Chucho Pachenca”, quien fue delatado por los mismos Giraldo. Con este panorama la Oficina del Caribe decide disolver a los Pachenca y redefinir el brazo armado como Autodefensas Conquistadoras de la Sierra Nevada (ACSN), con Deimer Patiño Giraldo, alias “Ochenta” a la cabeza y quien eventualmente rompería el pacto establecido que tenían con el actual EGC – Clan del Golfo desde el 2013.
La Sierra Nevada como activo estratégico de disputa
Producto del acumulado histórico de presencia del extinto Bloque Tayrona y el Clan Giraldo en el territorio, las ACSN han logrado tomar como herencia el predominio sobre la Troncal del Caribe y la Sierra Nevada de Santa Marta, sin embargo, a raíz de la ruptura originada, desde el 2018 el Clan del Golfo a través del Bloque Nelson Darío Hurtado Simanca empezó a ejercer un contrapeso a las ACSN con el fin de disputar el dominio sobre estos enclaves. Dentro de la disputa territorial, la Troncal del Caribe constituye un activo estratégico vial, pues es un punto de conexión de centros urbanos regionales como Riohacha, Barranquilla y Cartagena hasta Paraguachon en la frontera con Venezuela. Adicionalmente ofrece facilidades logísticas para el transporte de mercancía de manera interna y hacia mercados internacionales a través de puertos marítimos ubicados en las ciudades mencionadas con anterioridad.
Con el fin de contrarrestar los intentos de disputa por parte del Clan del Golfo, desde el 2019 las ACSN han venido expandiéndose hacia departamento del Cesar sobre la vertiente occidental de la Sierra Nevada en municipios como Pueblo Bello y Bosconia, fungiendo como zonas de retaguardia desde donde se sostienen operaciones militares y acciones bélicas en el marco de esta confrontación. (PDHAL Sierra Nevada de Santa Marta, 2022); esto ha conllevado a que el conflicto se haya trasladado desde las partes altas de la Sierra Nevada hasta los territorios neurálgicos de entrada por el Cesar como Pueblo Bello.
Mapa 1. Presencia y disputas de Grupos Armados Organizados en Atlántico, Magdalena y Cesar 2024 -2025
Desde el año 2022 se ha venido evidenciando acciones de combate con mayor frecuencia entre el Clan del Golfo y las ACSN con tres focos de atención principales. El primero de ellos se concentra en el corregimiento de El Palmor en del municipio de Ciénaga, lugar estratégico por constituir un corredor en la parte alta de la Sierra Nevada. El segundo foco de confrontaciones se da en el municipio de Dibulla en la Guajira, zona de alta afluencia de turismo, lo que lo convierte en un atractivo para dinámicas de extorsión por parte de estos grupos. Por último, el corregimiento de Bonda, en el suroriente de Santa Marta, zona por donde el Clan del Golfo ha intentado ingresar a la Sierra Nevada. (Fundación Paz & Reconciliación; Vivamos Humanos, 2025). Aunque la vertiente occidental de la Sierra, que comprende los municipios de Ciénaga, Puebloviejo, Zona Bananera, El Retén, Aracataca, Fundación y Algarrobo (Magdalena), así como El Copey y Bosconia (Cesar), han sido epicentro de la disputa abierta entre ambos grupos, los recientes hechos en Aracataca demuestran una dinámica poco usual, que evidencia que el conflicto se está expandiendo por todas las caras de la Sierra (El Espectador, 2026).
El Catatumbo como nuevo objetivo de los grupos
La reciente confrontación entre el Clan del Golfo y las ACSN el pasado 14 de febrero, registrada en el corregimiento de Agua de la Virgen, municipio de Ocaña en límites con el Cesar de igual forma ha evidenciado un escenario novedoso, así como preocupante en la dinámica de confrontación entre ambas estructuras, pues revela una expansión del conflicto desde la Sierra Nevada hasta el Catatumbo. Los primeros indicios de este escenario se dieron a mediados de mayo de 2025 cuando se registró un combate atípico entre los dos grupos en el municipio de Río de Oro, sur del departamento del Cesar, que limita con el municipio de Ocaña, en la subregión de Catatumbo, Norte de Santander. Aunque la disputa por la Sierra Nevada ha conllevado a que parte del conflicto se desarrolle en Bosconia, El Copey y Pueblo Bello en el norte del departamento del Cesar, donde se ha identificado plenamente la presencia de estos grupos a través de intermediación y tercerización de bandas locales (Defensoria del Pueblo, 2022) , la presencia en particular de las ACSN en el sur del Cesar y Catatumbo plantea una reorientación de los objetivos de estos grupos en el marco del conflicto, en tanto el Catatumbo se vislumbra como una ruta estratégica para el tránsito hacia Venezuela.
Ya durante los últimos años el Clan del Golfo venía en un proceso de expansión, que tenía por objetivo consolidar su presencia en la subregión centro del departamento de Cesar, en municipios como Chiriguana, Chimichagua, Tamalameque, Curumaní, Pelaya y Pailitas. Esta zona resulta neurálgica, pues ofrece un posicionamiento de conexión interdepartamental para el tránsito y fortalecimiento militar, así como para la captación de rentas ilegales, dado que allí convergen el contrabando de coca proveniente de un enclave como el Catatumbo, así como el tráfico de oro desde el Sur de Bolívar, además de una multiplicidad de rutas fluviales y terrestres naturales en el Magdalena Medio como la depresión Momposina, que facilitan el transporte de mercancía hacia los mercados internacionales.
Es así como los hechos ocurridos en hace dos semanas en el municipio de Ocaña no son circunstanciales, sino que son una expresión focalizada de la disputa por nodos de conectividad en el corredor nororiental (Marín, 2026) y que evidencian una recomposición de los actores armados y sus esferas de influencia desde la Sierra Nevada, pasando por el sur de Cesar, Magdalena Media, en tránsito hacia el Catatumbo como último nodo de articulación de enclaves productivos y corredores estratégicos, antes de llegar a la frontera con Venezuela.
Entre disputas armadas y Paz Total
En medio de una intensificación de las confrontaciones entre el Clan del Golfo y las ACSN que obligo al cierre del Parque Tayrona y de una reconfiguración del conflicto con el traslado de expresiones de violencia hacia otros territorios, el Gobierno Nacional se encuentra adelantando dos Espacios de Conversación Socio Jurídica (ECSJ) en simultáneo con el Clan del Golfo y las ACSN, lo que refleja las dificultades en la articulación entre la política de paz y los objetivos de seguridad del actual gobierno (Defensoría del Pueblo, 2025).
Los procesos con ambas agrupaciones han estado marcados por avances y tiempos distintos que, aunque han apuntado al des – escalamiento del conflicto y la generación de alivios humanitarios para la población más vulnerable, la materialización de estos propósitos cuenta con grandes barreras que reflejan un balance precario, en tanto uno de los mayores retos está en la construcción de acuerdos de manera tripartita o de un carácter multilateral entre ambas estructuras y el gobierno nacional. En el caso del Clan del Golfo, el espacio de conversación recientemente llevado a cabo en Doha, Qatar oriento sus esfuerzos a la implementación de pilotos de paz que ha tenido como territorios priorizados la región del Atrato en Choco, y cinco municipios de Urabá, pero que por el momento no contempla la Sierra Nevada y sus alrededores como un territorio central dentro de la discusión. Por otro lado, el ECSJ establecido con las Conquistadoras mediante resolución 190 de 2025 ha venido orientando esfuerzos para la transformación territorial en áreas de neurálgicas para el desarrollo del conflicto en la Sierra Nevada, como Ciénaga, Dibulla y Santa Marta además de la creación de las Zonas de Ubicación Temporal (ZUT) próximamente, como herramienta en el marco de la política de Paz Total para el tránsito de algunos integrantes de esta agrupación hacia la legalidad.
Recientemente el gobierno nacional en cabeza del presidente Gustavo Petro ha manifestado la intensión de expedir un nuevo decreto que contempla restablecer la Línea Negra, un mecanismo de preservación de territorios ancestrales en la Sierra Nevada, representando una figura de protección cultural y ambiental. Aunque no se tiene claro qué papel juega esta nueva decisión en el marco de los ECSJ con ambos grupos, es previsible la complejidad que suscita la garantía de preservación de territorios ancestrales focalizados dentro de la Línea Negra en medio de tensiones crecientes entre el Clan del Golfo y las ACSN, como parte de la disputa territorial que ahora no solo apunta a la Sierra Nevada, sino al Catatumbo. De ello también se desprende la necesidad de evaluar planes de contingencia ante posibles escenarios de recrudecimiento del conflicto en la frontera colombo venezolana por la incursión de ambos grupos a un territorio donde históricamente el ELN y el Frente 33 de las disidencias del Estado Mayor de Frentes y Bloques (EMFB) han tenido presencia y mantienen un control territorial y social, lo que abre posibles escenarios de confrontación y prevé un cambio en las dinámicas de relacionamiento entre los grupos armados en el territorio, incentivando alianzas y la generación de posibles acuerdos de conveniencia con el fin de preservar sus propios intereses.



