Tras los comicios del domingo en Brasil el panorama en la potencia suramericana cambia de manera drástica para los próximos cuatro años, pasando del dominio del Partido de los Trabajadores, al resurgimiento y consolidación del Partido Liberal y con él, de la extrema derecha conservadora.
En lo que fue una jornada sin contratiempos, Brasil debía elegir presidente, gobernadores, senadores y diputados federales para dar un nuevo orden político que deja como gran vencedor a Flavio Bolsonaro, hijo del expresidente Jair Bolsonaro y máximo líder de la derecha brasilera.
¿Cómo fueron los resultados?
Si bien es cierto que Brasil debía cumplir con unos comicios para escoger varios altos cargos, el centro de la atención estaba en la elección presidencial donde Flavio Bolsonaro del Partido Liberal se enfrentaba al presidente, Luiz Inácio Lula da Silva, líder natural del progresismo y del Partido de los Trabajadores.
En una contienda donde los dos candidatos ya habían señalado a su contrincante de diferentes actos de corrupción y con un país sumido en una polarización profunda, fue Flavio Bolsonaro el gran vencedor de la jornada, gracias a los más de 56 millones de votos que le valieron el 47.03% de los sufragios.
Sin embargo, Bolsonaro no logró asegurar la victoria en primera vuelta, aunque se mantuvo por encima del 50% durante buena parte del escrutinio.
El presidente Lula logró recortar distancias y terminó con 53 millones 800 mil votos que representan el 45.16% de los sufragios totales. Pese a esto, sus resultados fueron un golpe inesperado que se lee en la pérdida de influencia en ciertos territorios que se reflejan en los resultados, donde el presidente pierde votos en 24 de los 27 Estados.
Resultados electorales que terminaron por desafiar a las grandes encuestadoras, las cuales daban por sentado el triunfo de Lula en la primera vuelta y unos márgenes muy inferiores al candidato de la derecha, Flavio Bolsonaro.
Con una diferencia de 1.87% y menos de 2 millones 500 mil votos, Bolsonaro y Lula se volverán a medir el 25 de octubre, con poco margen temporal para efectuar grandes cambios en las direcciones de las campañas y con poco margen de crecimiento electoral, teniendo en cuenta que ambos ya han consolidado sus bases en diferentes Estados.
¿Cómo quedaron los demás resultados?
Al igual que con el resultado presidencial, el gran ganador fue el Partido Liberal, las coaliciones de derecha y el candidato Flavio Bolsonaro, quienes lograron confeccionar una mayoría política que se hace con mayorías en el Congreso, en las gobernaciones y con el “plus” de fragmentar de fondo al Partido de los Trabajadores.
En el caso de las gobernaciones de los 27 Estados se escogieron 20 gobernadores de los cuales 5 son directos del Partido Liberal y 5 son parte de la coalición de derecha de Bolsonaro. Por su parte, Lula logra mantener el poder en 3 gobernaciones directas en Estados clave para el Partido de los Trabajadores como son Bahía, Ceara y Piauí.
Las otras 7 gobernaciones fueron ganadas por partidos declarados independientes a los dos grandes bloques, sin embargo, analistas políticos del país afirman que, de esas siete, cinco se inclinarían más a un gobierno conjunto con Bolsonaro, mientras que solo dos serían más cercanas a un eventual gobierno de Lula.
Esta composición podría cambiar el 25 de octubre con los 7 Estados que deberán ir a segunda vuelta, hablamos de los Estados de Acre, Amazonas, Distrito Federal, Espirito Santo, Río, Río Grande Norte y Tocatins.
Según las proyecciones y con los márgenes de primera vuelta, en el Estado de Amazonas debería confirmar su victoria el PSD, partido cercano al oficialismo de Lula. Por su parte, el Partido Liberal debería imponerse en Río y los partidos aliados a la coalición de Bolsonaro deberían imponerse en los otros cinco Estados.
De darse este escenario, el poder estatal de Brasil quedaría dividido de la siguiente manera: 16 gobernaciones de la coalición de derecha, 4 gobernaciones de la coalición de izquierda y 7 independientes. Resultados que dejan a Bolsonaro y a la derecha con un amplio margen de gobierno en los Estados federales.
Por otro lado, con los resultados electorales del Congreso sucede lo mismo, de los 54 escaños que se escogieron del Senado, el Partido Liberal logtó 28, entre los que está el asiento de Michelle Bolsonaro, esposa de Jair Bolsonaro que resultó electa senadora por el Distrito Federal.
En la Cámara de Diputados ocurrió el mismo fenómeno, un debilitamiento excesivo del Partido de los Trabajadores y la consolidación del Partido Liberal y de la coalición de derecha. En este caso, el partido de Bolsonaro se impuso con 121 diputados como la fuerza mayoritaria y sobre la cual deberán gravitar todos los acuerdos legislativos que se puedan dar en el próximo cuatrienio.
Según las coaliciones y los partidos que obtuvieron representación, el senado quedaría conformado por 49 senadores de la coalición de derecha, 16 senadores de centro y 16 de izquierda. Frente a la Cámara, la derecha tendría 246 diputados, 132 de centro y 135 de izquierda.
Con estos resultados en el legislativo la derecha gana espacio y se consolida como la fuerza angular del Congreso. Por su parte el Partido de los Trabajadores y la coalición oficialista del presidente Lula, pierde fuerza y poder regional. Y, por último, se consolidan nuevamente los partidos alternos como los grandes enclaves de la transacción y el acuerdo político.
Por ahora, Brasil va a segunda vuelta para definir quién será el primer mandatario, con muy poco margen de crecimiento para Lula da Silva y con un Bolsonaro impulsado por el primer triunfo y por la consolidación del bloque de derecha como la fuerza que dominará Brasil en los próximos cuatro años.



