Los ídolos intelectuales de Carlos Gaviria nunca fueron Marx o Lenin. Eran Borges y Kant. Nunca fue un sectario. Era un muchacho de 78 años cuando murió. Recuerdo que fue un jueves santo. Nadie se lo esperaba: fue una complicación después de una operación que le hicieron para resolver un desorden intestinal. Carlos Gaviria fue un pionero en su visión sobre el matrimonio entre personas del mismo sexo, la despenalización de la dosis mínima y el aborto.
Inmediatamente estabas en la mira del Cartel y de la lógica de su capo, Pablo Escobar: Plata o Plomo. Pero a Gaviria ni lo mataron ni lo sobornaron. Él, simplemente, siguió adelante.
La Universidad la dejó en 1993 sólo para ser magistrado de la Corte Suprema de Justicia.
Aunque cuando Carlos Gaviria partió, el 31 de marzo del 2015, Alvaro Uribe le dedicó varios trinos a la memoria de su maestro, no se puede olvidar los señalamientos terribles que hizo durante la campaña presidencial del 2006. En un país en donde la vida vale tan poco es extremadamente peligroso que Uribe, con sus niveles de popularidad, haya dicho que Gaviria tenía “un sesgo guerrillero”. A los señalamientos de Uribe se sumaban las opiniones del entonces vicepresidente, Francisco Santos, quien afirmó, sin pruebas que Gaviria le había aconsejado al ELN no negociar con el gobierno de Álvaro Uribe. ¿Cuándo un demócrata como él pudo tener contacto con grupos alzados en armas?



